jueves, 27 de diciembre de 2018

THE ART OF LISTENING-THE REVENGE OF NOISING

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Escuchar no es aprovechar mientras el otro habla para rebuscar en tu archivo de argumentarios lo que vas a decir en cuanto dejes de oír ese ruido de fondo molesto en tu cerebro que son sus palabras. Unas palabras que no estás escuchando, salvo en su primera frase y su lenguaje corporal que has necesitado para clasificarle entre los tuyos o los contrarios, pues estás ocupado oyéndote a ti mismo, y que sin embargo ya has decidido están equivocadas por algo que has supuesto, por algo lejano que has creído oír antes en boca del enemigo. No consiste en tratar de recordar lo que te han dicho los tuyos que hay que decir cuando se hable de ese tema. No eres un soldado con órdenes de rebatir furibundo, de saltar de la trinchera en cuanto oigas la orden. Escuchar no es sacar del fondo de tu armario las ideas que alguien te ha dado precocinadas en forma de slogans para repetir, palabras de otros más listos que yo que ya me dan mascadas las frases para que no tenga que pensar.
El cerebro bandista funciona de una manera muy perezosa. Oye solo lo que quiere oír (emisoras, cadenas, periódicos, relaciones personales, foros..) y se va quedando con aquellas expresiones con las que se siente más cómodo (con las que más de acuerdo está en el mejor de los casos, las que más le tocan la fibra emocional o le aceleran la víscera sin tamizarlas por la razón en el peor de ellos) y las clasifica y archiva en una especie de cargador cerebral listas para ser disparadas contra el otro en cuanto le saquen el tema polémico o le lleven la contraria.
Cree que en realidad alguien se le ha adelantado y lo ha formulado antes que él pero que ese pensamiento que acaba de oír de manera machacona (con ánimo evidente de que luego sea repetido por los cuñados y los taxistas) era suyo originariamente. Asume la manipulación justificándose en que así pensaba él antes de que le dijeran lo que tenía que decir.
La actitud bandista en el dialogo se parece a la de esos lobotomizados de las películas que previamente hipnotizados actúan de determinada manera cuando alguien dice la palabra clave. Parecen entrenados para exaltarse y repetir argumentos en forma de frases manidas que alguien les ha metido en su cabeza a base de repetírselas en cuanto aparezca en el aire el tema supuestamente polémico. De manera visceral, a gritos si hace falta, agresivamente, con intención de imponerse o desdeñar por equivocados los puntos de vista del otro. En busca del arropo de otros que piensen igual y les den la fuerza del grupo contra el oponente.
Cuando discuto con un bandista (me obliga, yo no quiero) lo que más me molesta es la exactitud de la correspondencia de las palabras que utiliza, la identidad con las que usan los demás que piensan de la misma manera. No es que sea la misma idea, es que son las mismas expresiones, giros, orden, gramática, tiempo verbal, plural o singular.. la misma frase exacta en bocas distintas. Son literalmente iguales, aprendidas de tanto oírlas, dictadas y asumidas como propias.

El bandismo es una postura cómoda y cobarde. Escuchar es un ejercicio de valentía. Es difícil si se quiere hacer bien. No solo desde el punto de vista intelectual ni emocional sino incluso técnicamente. Es una habilidad que hay que entrenar. Hay que querer. 
Es oír cada idea expuesta por separado, una por una, aunque formen parte de un cuerpo común y ser capaz de formarse un criterio sobre cada una y no sólo del discurso general. Distinguir entre ellas, aceptar unas y otras no. Es estar dispuesto a aprender. Es reconocer no estar en posesión de la verdad (que no es lo mismo que no creer en tus propios argumentos). Es tratar de entender por qué el otro piensa así sin caer en la condescendencia sino empatizar de verdad. Es guardar silencio, respetar el turno. También es ser asertivo, respetarse uno mismo, y no dejarse invadir el espacio siquiera el intelectual de tu propia esfera íntima de pensamiento. Es acudir a la conversación con ideas preconcebidas (sería absurdo pedir lo contrario) pero dispuesto a revisarlas. Es que te quepa la posibilidad de salir de allí pensando distinto sobre algo aunque sea en parte y aunque luego no sea así (o si).
Escuchar es degustar las palabras del otro, darlas el tiempo que se merecen en tu cabeza, respetar su espacio, preguntarse por el camino que alguien ha seguido para llegar a esa conclusión que ahora te expone. Es aceptar su inteligencia, sus razones, su libertad, su historia y evolución. Es ser crítico y tamizarlas con tu propio criterio. Es descubrir en qué estás de acuerdo con él y en qué en desacuerdo, y por qué. Y luego exponer las tuyas de igual manera coincidan o no.
No toda conversación ordinaria ha de ser un debate (y menos una discusión. Si llega el caso es preferible negociar a menudo). No siempre hemos de rebatir,  a veces (las más) es suficiente exponer e intercambiar. 

De disciplinados rebatidores no escuchantes están las filas de los partidos políticos llenas, las conversaciones en los bares, las cenas de familia en Navidad, las audiencias.. Ávidos de que alguien les diga lo que deben pensar. De ese bandismo se alimentan los extremismos y el populismo, los nacionalismos, los fanatismos radicales, los sectarismos varios.. . Gracias a él crecen. Nutren los regimientos de incondicionales adeptos, followers sectarios, carne de cañón de las redes dispuestos a sacar el colt primero en defensa de los suyos a la mínima, creyéndose en su autojustificación ingenua estar con ello defendiendo sus propias ideas cuando lo que hacen acríticamente es ser el muro inerte de quien los usa para esa tarea. Repetidores hasta la saciedad, perros listos para saltar a la orden, que utilizan las frases que otros les han dicho para que las repitan de manera obsesiva para lograr la rendición por cansancio del opuesto y la del propio por refuerzo engañoso.

Respeto cada vez más a quien realmente se construye un criterio propio y no solo a quien cree hacerlo. Esos somos todos. Y no es cierto.

Y ya.

domingo, 23 de diciembre de 2018

ESO ES LO FÁCIL (Advertencia contra la inmediatez)

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Cada vez más gente identifica lo fácil con lo no punible. Muchos se llevan las manos a la cabeza porque se proponga algún tipo de castigo (o siquiera se contemple su sanción o se le reproche) para un acto que resultó sencillo de hacer. En su cerebro el silogismo debe funcionar así "¿Pero cómo se va a poder castigar algo que es fácil?", "Si no cuesta no debe poder castigarse". Y se les llevan los demonios ofendiéndose por considerarlo un ataque a la libertad (de pensamiento, de opinión,..) porque les parece desproporcionada la persecución penal a algo que fue instintivo como un tweet, que no supuso mucho esfuerzo como una mala rima de un rap o una performance callejera cutre, o que materialmente tampoco es para tanto ni apenas dura unos minutos como es la quema de una bandera, descargarse una canción ilegalmente o provocar un accidente por circular negligéntemente en patinete. Se ve que en sus estructuras mentales solo cabe castigo para lo planificado o lo necesitado de grandes dimensiones.

Pues les recuerdo a todas estas personas que no hay gesto que dure menos en el tiempo ni sea más sencillo mecánicamente que apretar un gatillo, y no por ello debe quedar sin castigo. Y que la premeditación es un agravante pero no quita esencia al delito cuando no la conlleva. Es como lo del técnico que arregla la lavadora en un minuto y el cliente se queja de lo abultado de la factura. No se paga por el tiempo sino por el conocimiento. Por saber qué tuerca había que apretar. 

Lo que se sanciona no es el gesto, el detalle, el tweet, la canción, la presión con cierta fuerza de un dedo sobre un metal.... sino las consecuencias que conlleva o supone la decisión de llevarla a cabo, de convertirlo en realidad. Pasar a la concreción de lo público lo que era personal, del mero deseo íntimo al hecho con consecuencias, de la acción más allá del pensamiento que es libre. La falta de respeto al otro que nos hace seres civilizados, la decisión personal (por rápido que sea el paso de ella al acto) que nos hace seres racionales y por tanto humanos, la capacidad de voluntad, el libre albedrío. La posibilidad de no hacer.

En una época que prima (e incluso premia) lo inmediato, lo compulsivo en la compra, lo rápido en la consecución de lo deseado, lo caliente en el pensamiento o la imagen del momento, el click bit en la noticia, el like sin filtro, la supuesta "valentía o arrojo" de atreverse a hacer algo sin más reflexión,.. lo fácil, en una palabra.. hay quien cree que el mundo real funciona como las redes y no entiende que algo que no ha costado esfuerzo hacer, se haga de manera instintiva o se haya tardado poco en llevar a cabo, pueda ser merecedor de sanción. No está de moda lo de "pensárselo dos veces".

No es problema de la sociedad (o mejor dicho sí se está convirtiendo en uno) que cada vez se dedique menos tiempo entre el pensamiento y la acción a estudiar las consecuencias de nuestras decisiones. Es problema de quien la lleva a cabo convirtiendo en realidad concreta cualquier cosa que le pasa por la cabeza. Y las decisiones (y los actos a través de las que se convierten en realidad los pensamientos) han de tener consecuencias (como de hecho las tienen en el plano de la repercusión en el afectado por nuestro acto concretando nuestra decisión). Lo explica de manera soberbia Magnífico Margarito en la entrada de su Blog Splitting of the ego "Cruzar el Rubicón". No lo hagas,.. y no tendrás que arrepentirte (o si lo haces que sea de manera plenamente consciente y arrostrando coherentemente las consecuencias).

Revisa el texto de tu tweet o de tu whatsapp antes de dar a enviar, o tu mail antes de pulsar enter. No por haberte costado poco hacerlo deja de producir sus consecuencias. No por ser fácil algo es correcto o no las tiene. No todo es un chiste que no ha de ser tenido en cuenta por instintivo que sea.

Y Ya.

sábado, 8 de diciembre de 2018

PARADOJA DEL "OFENDIDITO": LOS OFENDIDOS POR TANTO OFENDIDO

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(U "ofendida", que no quiero empezar mal olvidándome de ningún colectivo potencialmente ofendible)

Como sucede en general con todo fenómeno al que toca aun tangencialmente la mentalidad bandista, es difícil argumentar sin caer en la paradoja. Hay que mantenerse muy cuerdo para señalar las actitudes sectarias de unos y otros en los extremos y permanecer en la moderación y el punto medio. Siempre habrá quien te interprete mal ya sea por considerarte erróneamente "de los otros" si se siente atacado por tus planteamientos o los ejemplos que usas para presentarlos (aunque lo que pretendas demostrar sea precisamente que no estás en ninguno de los bandos y desde luego no en el "contrario" al suyo pues esa es precisamente la esencia de tu discurso), o por el contrario te tacharán de equidistante y tibio. Es difícil tratar de ser defensor de lo que en cada ocasión crees justo, perseguidor de la verdad sin apellido de interés alguno sino por el hecho de serlo por sí misma o reflexionador sobre ideas sueltas sin necesidad de ir en paquetes junto a otras presuntamente conectadas. Es difícil mantenerse bajo la escuadra de la honradez y aguantar ser tachado por unos y otros (que se sienten cómodos en el esquema gráfico de los dos bandos atrincherados uno frente al otro) de opuesto a ellos (curiosamente a ambos) o de pusilánime que no quiere mojarse mediante la fácil adscripción a alguno de los bandos que te dé los pensamientos ya masticados para simplemente apropiártelos sin necesidad de cribarlos antes por tu propio sentido crítico asumiendo así como estilo de vida un existencial sentido de la disciplina de partido.  
Con frecuencia se entiende que es una paradoja si te posicionas CONTRA algo habiendo dicho que en lo que crees es que las ideas y las personas no existen por oposición o contradicción entre ellas, y que pueden coexistir si hacemos el esfuerzo de la empatía poniéndonos en el lugar del otro y tratando de entenderlo.
Se ve como una contradicción insuperable que tus argumentos puedan entenderse como una postura CONTRA los que actúan desde planteamientos bandistas. Si dices estar en contra del bandismo, o que no hay por qué aguantar que los bandistas te manipulen se entiende que estás contra ellos y eso hace que su cerebro explote irremisiblemente. Estar CONTRA los bandistas es a lo que yo llamo "La paradoja randyana".

Exactamente lo mismo sucede con el tema de los "ofendidos" en redes sociales y en este nuevo mundo en que vivimos en general; Si se te ocurre decir que estás harto de tanta piel fina que se molesta a la mínima y todo lo pasa por el tamiz del pensamiento único enfadándose a la mínima y pidiendo linchamientos colectivos para el bromista o el discrepante de ese pensamiento, lo más posible es que alguien te incluya a su vez en un nuevo grupo de ofendidos; Los metaofendidos. Los ofendidos por los que se ofenden fácilmente.

Tal como yo lo veo la vacuna para no caer en ello es la individualidad asocial y arisca. En el momento en que se produzca el efecto contagio o el efecto refuerzo estamos perdidos. Todas estas causas son respetables en tanto no demos los siguientes pasos. Mientras no nos agrupemos. Pues la agrupación de los que piensan igual sobre algo y se sienten ofendidos por el ataque a ese algo lleva de manera casi inexorable al refuerzo mutuo de esos posicionamientos y a creernos apoyados para ir más allá de lo que haríamos a título personal. Y de ahí a pedir cabezas últimamente solo media un paso. La facilidad que dan las redes lo hace posible. Las turbas ya no son analógicas. La única sociabilidad que debe permitirse es la lúdica o la de quienes hayan demostrado la capacidad de resistencia intelectual a la droga engañosa y polarizadora de la coincidencia de posturas.

Por eso aunque estés de acuerdo conmigo en lo expuesto ni se te ocurra dar like ni comentarlo. Vivamos nuestro enfado como individuos. Separadamente. A distancia unos de otros. Hasta los que estamos de acuerdo entre nosotros (sobre todo esos). No quedemos nunca (al menos por estos motivos), no sepamos el uno del otro, no pongamos de manifiesto nuestro mutua coincidencia en nada.. y por lo que más queramos:.... no hagamos un grupo de Whatsapp.

Y ya.

sábado, 3 de noviembre de 2018

MIRANDO HACIA DENTRO




Me preocupa últimamente estar permitiendo que mi obsesión por ser justo esté dejando paso a una equidistancia cómoda. A confundir mi defensa de la necesidad de tratar de entender al otro con no posicionarme cuando es necesario. A no defender aquello en lo que creo por poner por delante la idea de autolímite y de moderación. No se trata tanto de que me preocupe lo que otros puedan creer, eso me preocupa relativamente. Es más una cuestión íntima y personal. Yo solo quiero reconocerme y recordarme continuamente que la verdad lo es independientemente de mis intereses. Y que así he de enseñárselo a mis hijos. Y que el motor del actuar personal debe ser la conciencia. Y que a menudo hay que forzarse para ser justo y honesto. Y que ser honrado consiste entre otras cosas en ser empático. Y que la moderación, el respeto al otro, el adogmatismo, la templanza, la tranquilidad y la búsqueda del justo medio son, lejos de ser defectos, las mejores virtudes que se pueden entrenar.

Pero también soy consciente de la necesidad de radicalidad en la defensa de ciertos principios, y que a veces en la lucha precisamente por encontrar el justo medio entre la honestidad y la solidez de principios y su defensa me inclino más por lo primero, lo cual ante mi propia conciencia me hace sentir en ocasiones pusilánime, que no es lo mismo que templado. Y que esto puede ser confundido con falta de compromiso, equidistancia errónea o incluso cobardía. Y que en esta incoherencia nada mi pensamiento.

Y pienso si no seré y actuaré así por comodidad, por evitar el conflicto, antes que por esa perfecta idea de honor en el reconocimiento desinteresado de la verdad sea la que sea y me afecte como me afecte. Y si no tendría que actuar a veces en defensa de los míos por lealtad aunque no esté de acuerdo con ellos, o vigilar más por mis intereses y menos por mi conciencia. Y si no me estaré construyendo una idea de mi mismo idealizada y caballerosa patológicamente por falta de valentía.
Y me reconforto a menudo cuando tengo esas dudas en el pensamiento de que estas propias dudas me honran. Y que esta lucha interna es en sí misma valiente. Y que estos también son mis principios y con ella los estoy defendiendo de manera radical. Y que es valiente seguir fuerte en esa concepción aun cuando es incomprendida por quienes te necesitan ver en alguno de los bandos para saber quien eres y se sienten confundidos cuando reconoces verdades defendidas desde distintos puntos del espectro si crees que lo son o no te adscribes claramente a uno de los frentes.

También tengo miedo de confundir en las ocasiones que me despisto la vigilancia por el amor a la verdad y la justicia por encima del interés personal con la mera pose "contra" o la base de partida de "lo contrario" de la corriente mayoritaria, contra lo políticamente correcto sin mirada acrítica. He de recordarme que la cuestión es estar conforme con mis principios y no contra nadie o ninguna idea y menos por prejuicio. O a confundir la herramienta (la vigilancia para no dejarme influir por el interés) con el objetivo verdadero al que aquella debe servir: el mantenimiento en la honradez.

Soy yo. Y bastante tengo con hacerme a mi mismo como para preocuparme si se me entiende desde fuera. Y ser yo significa poner la verdad en la punta extrema de la pirámide coincida o no con lo que yo crea o con lo que me convenga. Y luchar conmigo mismo por mantenerme firme en ser honesto aun cuando sabes que mejor te iría no siéndolo pero que no podrías vivir con ello.

Y ya.


("De acuerdo.. pero llámelo por su nombre:.. Nadar contra corriente. "¿Es eso?)

miércoles, 24 de octubre de 2018

HOMEOPATÍA IDEOLÓGICA

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Por ridículo que parezca avanzado el siglo XXI hay todavía quien cree que las propiedades de un elemento se "contagian" por contacto a otro elemento aún en cantidades infinitesimales si la dilución es la adecuada. 

Sin ir más lejos esta misma mañana el líder del PP, Pablo Casado, ha usado este argumento del principio activo de la "comunicación" de los caracteres a través del eter entre personas. En su esquema ha partido de ese curioso concepto de "memoria del agua" (metáfora de las relaciones políticas entre partidos, las alianzas y los acuerdos aun los presuntos y no formalizados) cuando ha presumido que dado que el lider independentista encarcelado formó parte de una conspiración para acabar con el sistema democrático español tal como lo conocemos,.. y puesto que le ha visitado en la carcel otro Pablo, Iglesias en este caso, para nadie sabe muy bien qué,.. y el presidente del Gobierno ha firmado recientemente un acuerdo para sacar adelante los presupuestos con el de Podemos.. Pedro Sánchez es un golpista. A piensa X, B se entrevista con A, el otro día B habló con C.. Ergo C piensa X. Los amigos de tus amigos son tus amigos. Permeabilidad entre capas. Vasos comunicantes automáticos entre idearios o posicionamientos políticos. La vieja teoría del peligro de los "Compañeros de viaje".

El lider conservador no es el único que trabaja con ese esquema mental que más que homeopático parece frenopático. Al mismo Pablo Casado o al lider de Ciudadanos, Albert Rivera, se les aplica ese mismo principio activo cuando se establece la presunción de que son lo mismo por contagio entre ideas. Si sus partidos votan en el mismo sentido sobre algo se puede derivar automáticamente que son iguales en todo.. Es más.. se les puede meter en el mismo saco y decir que son la extrema derecha con VOX, Salvini, el polaco, el Bolsonaro y la madre que los parió a todos (que para algunos debió ser la misma por similitud de lo similar). 

Pablo Iglesías ya es perro viejo en estas lides y se espera ese tipo de conexiones. Su formación nació en política bajo la falacia de ser considerada secesionista por su falta de beligerancia clara con el independentismo catalán y vasco. Siempre se les ha etiquetado por la industria de la manipulación mediatica como los "amigos de los proetarras" y en los casos más echaos p´alante como proetarras en sí mismos. Si no eres de los míos claramente estás contra mi. Es más.. si no atacas a los otros agresivamente es que eres de los otros. A mi personalmente no me gusta su postura en esos temas pero ello no me da permiso para una acusación tan grave por "contagio" o conexión por un cierto "contacto" ideológico (Y menos por no ser "tan beligerante como yo" contra ellos).

Yo me pregunto.. ¿Cual es la dilución máxima? ¿Cuantos escalones de separación debe haber para que deje de contagiarse el carácter primigenio contaminante? ¿..para que un acuerdo en un tema deje de considerarse complicidad filoetarra hace años y golpista ahora o polarización extremoderechista? ¿Solo se contagia lo malo? No es cierta esa teoría del contagio por las alianzas ni la que atribuye responsabilidades por conexiones lejanas bajo el argumento de la cooperación necesaria o de la carga de culpa por sus actos si alguna vez opinasteis igual sobre algo (O votasteis lo mismo), lo apoyaste en algo, simplemente tuviste que ver con él, se te vió tomando juntos un café o no le afeaste una conducta.. Es infantil el argumento de que "Si tu amigo hace algo mal y no le abandonas y te alejas sino que sigues siendo su amigo es que tú piensas lo mismo y por tanto también eres responsable de lo que diga o haga". No se me ocurre paradigma histórico mayor de una "Alianza" que los aliados en la segunda guerra mundial y sin embargo tampoco se me ocurre mayor aberración que presumir que Churchill era comunista por tener a Stalin como tal (Ni Hitler por firmar con él un pacto) o que fuera responsable de sus desmanes por haber compartido lado en la guerra.

La homeopatía no funciona. Tampoco es aplicable en política. No por compartir algo se comparte todo. Ese esquema solo engaña a los más simples.

Y Ya.

(Para mayor abundamiento pincha aquí..)


lunes, 8 de octubre de 2018

EL MAPA COMPLETO

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Los españoles como masa somos muy simples (que no predecibles). Necesitamos imágenes gráficas que nos ayuden a entender la realidad. Y en cuanto a espectro político ya tenemos desde hoy el mapa completo.

No han valido de nada los esfuerzos antiguos de “UPyD” y los recientes de “Ciudadanos” y de “Podemos” intentando hacernos entender que ya no valían los viejos esquemas de derechas e izquierdas. Ya se ha encargado la sabiduría (o simpleza) popular de encasillar a cada uno en su sitio para facilitar la comprensión de donde se situaba cada quien en el arco. Aunque ellos no se quisieran ver encasillados en esas categorías. Vale más una imagen que mil palabras. Más desde luego que los nuevos esquemas por acertados que sean. Es una pared difícil de vencer esa de tratar de hacer entender que no tiene por qué haber bandos.

No fueron muy insistentes ni válidos tampoco los intentos del PP por hacernos ver que ellos eran más de centro. Y la insistencia del lenguaje mediático de acudir al simple grafismo de colocar en las puntas a la extrema derecha y la extrema izquierda, o el recurso fácil de tachar al que pensaba distinto como "facha" o "Podemita", hicieron el resto. No ha sido suficiente para borrar la visión de bandos la aparición de nuevas concepciones liberales o populistas en lo social, alejadas en principio del esquema clásico. Tampoco parecen estar resultando las fórmulas tipo plataforma de colectivos y partidos, políticos independientes, etc. No le auguro en esta batalla éxito a Manuel Valls en su intento como no lo han tenido las alcaldesas de Barcelona y Madrid a quienes se ha ubicado claramente en uno de esos extremos y punto. Necesitamos saber quién es el enemigo en un dibujo de opuestos. Nos pone el lenguaje gráfico guerracivilista.

Así que desde hoy ya estamos todos en el dibujo, en la línea visual reconocible. Ya tenemos nuestro propio partido de extrema derecha. Este fin de semana pasado tomó forma el que nos faltaba, y VOX llenó de simpatizantes el polideportivo de Vistalegre poniendo su bandera en el mapa de manera oficial. Ya lo estaban oficiosamente pero no nos lo queríamos reconocer ni ellos se reconocían públicamente en esa etiqueta. O no querían hacerlo por todas las connotaciones negativas que conllevaba. Pero ya nos hemos quitado todos las caretas y hemos reconocido nuestra imposibilidad de hacer entender “terceras vías” y otros inventos difíciles de entender para el votante medio que quiere situar y situarse en algún punto de la línea sencilla que le permite entender el mundo. Para saber así quienes son los suyos y quienes los otros.

Y esa aparición en el espectro, o esa aceptación ya oficial mejor dicho, tiene consecuencias mucho más graves que lo meramente estético o lo filosófico del fracaso en el intento político de crear nuevas formas de ver las ideas y sus concepciones. La rendición ante la fuerza del esquema clásico de derechas e izquierdas con sus extremos, el reconocimiento oficial de la participación en el juego de una formación claramente en un polo del espectro (y en ese lado del arco además) conlleva consecuencias y efectos sumamente perniciosas.

En primer lugar la aceptación como normales, como asumibles en el debate político, de ideas que desde hoy los menos moderados se van a sentir en la legitimidad y el derecho de exponer abiertamente y que hasta ahora disimulaban por inaceptables desde la corrección política reinante. Concepciones referentes a la emigración, el feminismo, la “eliminación (política)” del discrepante, la configuración territorial, el aborto, la tradición, el ecologismo, etc.

En segundo lugar el “efecto contagio” que consiste en que personas que no expresaban algunas de estas ideas en alto ahora lo van a hacer con mayor fuerza amparadas en el descubrimiento de que hay más gente que piensa como ellas. Y este es uno de los más peligrosos efectos de la aparición y asentamiento oficial en el mapa de este tipo de fuerzas, pues hace que su masa crítica (y potencial votante) crezca de manera exponencial sin el freno del sentirse solos en su extremismo.

En tercer lugar el efecto “barricada” de protección preventiva de los que se consideran enfrente suyo, quienes polarizarán más sus posturas amparados en la aparición de un enemigo claro con nombre y apellidos cuyo avance se convierte en obligación detener. Los españoles no necesitamos más que tener unas siglas claras enfrente para extremar nuestras posturas. Ya lo hacíamos sin necesidad de ello buscándonos enemigos inventados (Todos los que no opinaban como yo eran unos fachas) así que ahora que ya los tienen claramente definidos con sus letras, sus símbolos, sus líderes, etc. para qué quieren más..

En cuarto lugar el intento competitivo de evitar la pérdida de sus votantes por parte del PP y de Ciudadanos que pueda llevarles a extremar sus posturas para que no se les vayan a VOX.

En quinto lugar el efecto imán que hacia VOX atraerá como hacia un vortex a extremistas declarados en esa parte del espectro que se sentirán si no identificados al menos cercanos y "cubiertos" por el reconocimiento oficial de unas siglas con respaldo dentro del juego democrático que ellos no habían nunca conseguido.

Y por último el miedo a que aparezcan, como la experiencia demuestra, grupos de descontrolados incluso violentos (véase los CDR en otro espacio político) como brazo de este tipo de ideas.

El último reducto de resistencia ha caído. El fenómeno del que nos felicitábamos por no tener en nuestro panorama ya está entre nosotros. Ahora ya estamos todos. Ya somos europeos también en esto. Oficialmente. 
Y no me gusta nada.

Y ya.

jueves, 26 de julio de 2018

LA TRAMPA


La sutil trampa dialéctica en la que nos tratan de hacer caer continuamente consiste en dar por hecho como base de la que partir una indisoluble vinculación entre dos cuestiones que no resiste el mínimo análisis crítico. Lo que sucede es que es tal el dogmatismo con el que se enuncia esa relación tan "evidente" y clara que a menudo el oyente medio no se plantea siquiera que lo uno no tenga por qué conllevar lo otro. 
Lo llamo "paquetización de ideas". 

Es frecuente, además, que la consecuencia extraída al establecer esa conclusión automática e injustificada (presunción) sea desmesurada. Que no solo no tenga ninguna relación con el enunciado inicial sino que encima sea una conclusión hiperbólica. A la exageración por la extrapolación.

Si a eso se añade el efecto maquiavélico por el que se entiende de manera conectada que puesto que ambas ideas están vinculadas de manera irrompible quien niega una automáticamente está negando la otra, pues ya la tenemos liada.

La siguiente presunción que se establece por los simples (o en el peor de los casos los manipuladores y reyes de la falacia) es la adjudicación de que si defiendes (o simplemente estás de acuerdo) una de esas ideas es porque perteneces al grupo o colectivo de los que la defienden (etiquetar)..

.. Y por tanto (cuarta consecuencia) contrario a los que no la defienden.

El mínimo asomo de oposición intelectual a algo (un mero gesto de desacuerdo, una broma sobre ello, etc.) se entiende por estas personas como muestra de furibundo enfrentamiento (Frentismo) a lo contrario y a los "suyos" adjudicándote la pertenencia a "los otros" con todas sus consecuencias y presunciones derivadas...

.. Como la de que estas ideas están conectadas mágicamente a otra serie de ellas que se te pueden presumir pues quien piensa algo sobre un tema "suele" pensar de cierta manera sobre otro.

Verbi gratia:

Caso 1: "-No se. A mi me suena raro, raro.. Yo creo que las grabaciones de Corinna son un montaje y estaba grabando bajo coacción.
- Entonces crees que el rey no hizo nunca nada malo ¿no?
- Yo no he dicho eso. Solo hablaba de la grabación.. que suena rara.
- Los monárquicos sois unos fanáticos y no reconocéis nada que vaya contra la institución..
- Pero...
- No admitís que vivimos en un régimen heredero del franquismo que ha consolidado las instituciones e ideas del 36.
- Yo solo..
- Pues nada. Dejemos al dictador en el Valle de los Caidos para que podáis seguir visitando en procesión el mausoleo. ¡En Alemania sería inconcebible un monumento a Hitler! ¡Volvednos a matar y a enterrar en las cunetas!
- Estoooo.. pero si yo solo he comentado que su voz parece forzada.
- ¡Fascista!"

Caso 2: "- Pero entonces.. al final.. el de La Manada, el guardia civil.. ¿fue a intentar renovarse el pasaporte a ver si colaba o no? Es que parece que las versiones iniciales no están claras y hay quien dice que solo se interesó por el trámite a seguir ahora que le habían retirado el pasaporte para estar informado y que lo han magnificado. 
- ¡Ni se te ocurra defender a esos hijosdeputa! .. Ni al juez que los ha dejado en libertad, ¡Que sois todos iguales! ¡Machistas!"

Caso 3: "(Examen de derecho penal)
- Si el sujeto A lleva a cabo un comportamiento recogido en el código penal como correspondiente a un tipo delictivo y se da orden para su puesta a disposición judicial por parte de la fiscalía o un juez instructor se denomina...
- ¿Judicializar la política?
- Orden de detención.
- ¡Facha!¡Opresor!"

Caso 4: "- Corinna, Machismo, Nacionalismo catalán.. curiosa elección de ejemplos.. Y no será que eres un poco fachilla tú?"

Y ya.

jueves, 12 de abril de 2018

ÉTICA SOCRÁTICA


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- ¡Pero Randy, tío.. ¿que te ha pasado? ¡cómo tienes la cabeza! ¡Vaya chichón! ¿Un golpe?
- ¡Que va! Un bulto que me ha salido. Vengo del medico de mirarlo.
- ¿Y qué te ha dicho?
 - ¡Pues es que resulta que soy un neo-socrático oyes!
- ¡No fastidies! ¿Y eso?
- Pues ya ves.. se me quedaría algo de mi educación clásica y se ve que ha salido por algún sitio.
- Joder, pues yo no te había notado nada.
- No me digas que no te habías percatado de que siempre me he puesto muy pesadito con eso de la búsqueda de la virtud, la justicia y esas cosas..
- Pues ahora que lo dices un poco brasa si que eres con eso.
- ¿Ves?
- Y ¿que me dices de lo de resistirse al interés personal si entra en conflicto con la verdad?
- Cierto. Hasta cansino te pones con eso.. ahí, predicando desde tu púlpito en tu blog y en tu libro.
- Pues ahí lo tienes. Resulta que eso es huir del relativismo de los sofistas. Sócrates puro.
- No había caído, pero ahora que lo comentas también eres bastante insistente con lo del buen gobierno de la res pública, lo de la duda continua como motor, lo del respeto a las leyes por encima de todo, tu sentido de la democracia, eres muy irónico para presentar tus tesis, sientes placer con el debate inteligente y.... no te lo había dicho nunca, pero se te nota mucho tu truquito de reconducir a tu interlocutor a través de preguntas hacia la conclusión a la que le quieres llevar.
- Ahí lo tienes. Aplastante ¿No?
- Joder, pues solo espero que no acabes igual que él.
- Ya.. muy coherente y tal, pero no mola.
- Bueno, bien mirado.. tú ya has dejado muchas mas cosas escritas que él.
- Si. Eso si.
-... de todos modos estoy pensando que te conozco desde hace tiempo y también eres muy dado a escribir tus teorías en forma de dialogo.. y a concebir la realidad como modelos perfectos a los que tender.
-.. pues tienes razón.
¡Oye... ¡A ver si vas a ser neo platónico y no lo sabías!
- ¡Joder! Pues ahora que lo dices.. Me vuelvo al médico a que me lo miren eso bien mirado, que es mejor prevenir..

Y ya.
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domingo, 1 de abril de 2018

"ES QUE ESO ES LO NORMAL"

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"La normalidad es un lugar en que se esconde gente muy rara"

Reconozco que en una cultura en la que usamos la misma palabra para referirnos a lo que es correcto y a lo que es habitual es difícil aceptar a quien decide salirse de lo establecido. En español algo es normal o no lo es. Y la carga que usar ese término conlleva es enorme aunque no nos paremos a pensarlo. En nuestra lengua y nuestra mentalidad lo aceptable desde el punto de vista ético (lo "bien hecho"), es lo que hace la mayoría de la gente. Otros idiomas distinguen "right thing" de "often, usually".. La misma expresión "Salirse de la norma" añade a la connotación estadística (no cumplir con la media, con lo "habitual") otras tres acepciones en nuestra psique: normativa (la norma como lo regulado), ética (corrección desde el punto de vista de los valores) y social (aceptación/rechazo)
Con estos antecedentes lingüísticos la diversidad lo tiene crudo. Lo "no normal" (lo raro, lo extraño, lo distinto..) conlleva una carga peyorativa enorme. Son términos en esencia negativos. No solo se refiere a la frecuencia con la que aparecen, sino que nuestra cultura y pensamiento asume que son sospechosos a priori cuando no directamente negativos y rechazables.
Oí en una ocasión a alguien decir "que manía.. ¿tanto les costaría ser normales?" y se me encendieron todas las luces de mi detector de intolerancias y catetismos provincianos. Una alusión como aquella encierra miles de años de poso vigilante ante lo distinto, de miedos, de xenofobias, de control, de supremacismo, de dogmatismo, de nacionalismo, de fanatismo, de inquisición, de corporativismo defensivo,.. Lanza el mensaje del rebaño, del conformismo, de la recomendación de no destacar.
Nuestra forma de hablar (que es tanto reflejo de nuestra forma de pensar social como constructora de esta) nos empuja a la discriminación al señalar sutil e inconscientemente al diferente (a quien supone una incidencia en la regla general) no solo como una nota inesperada, sino disonante, discordante y rompedora de la armonía, una distorsión de la linea recta tranquilizadora, una aberración que nos provoca ansiedad, una bola negra llamativa entre las blancas, y que por tanto requiere extirpación. Lo irregular es negativo, imperfecto, curable, se puede arreglar.. Lo minoritario es indeseable respecto a la deseable uniformidad. Esa incómoda y molesta punta de pico destacada llamativamente en la agradable gráfica plana nos desasosiega. Todos llevamos a un pequeño dogmático dentro que sueña con un mundo en que nuestras ideas se impongan y no haya disidencias. Todos pensamos alguna vez que los otros están equivocados y no nos explicamos como es que no lo ven tan claro como nosotros.  
Y esta visión que cabría ante un tumor o ante un delincuente no cabe en otras realidades  distintas a la "habitual" ya sean estas posturas filosóficas personales, distintos cuadros de valores, creencias religiosas, opciones sexuales, visiones políticas .. y mucho menos por supuesto deberían tener cabida en cuestiones meramente estéticas como lo racial, la vestimenta o el peinado.
La cuestión tiene un enfoque distinto además y en el que merece la pena detenerse un momento en la reflexión, en la sacralización de las mayorías, que por serlo se creen en el derecho de imponerse (por exiguas que sean las diferencias con las supuestas minorías en algunas ocasiones -verbi gratia el "process"-).
A toda esta reflexión podemos añadir además el hecho comprobado por la experiencia de que cada cual tiene su propia pedrada y en realidad "la normalidad es mucho más minoritaria de lo que pensábamos" (Y si no lo creemos bastaría para comprobarlo  que un diablo cojuelo levantara los tejados de las alcobas y pudiéramos tener acceso a las fantasías sexuales  "rompedoras de reglas" que cada uno lleva a cabo en la intimidad). Si amigos, todos sabemos que en muchos ámbitos lo público y lo privado no coinciden (redes sociales, sexo,..) y las reglas aceptadas socialmente no siempre se cumplen. Y el respeto a las minorías se acepta. Y lo innovador deja de tener connotación negativa pasa asumirse que puede ser positivo, .. o neutro.. o darnos igual. Y la regla pasa a ser la excepción, y hay tantas excepciones (Cada individuo es una) que la supuesta excepción se convierte en regla. Y lo normal es lo diverso. Cada vez más. Por suerte.

Y ya.

Otro día le daremos una pensada a la relación entre la "normalidad" (aceptación social) y la "tradición", y de como por ser algo que "siempre se ha hecho así" ha pasado a ser asumido sin pararnos a pensar si es bueno o no.

lunes, 19 de febrero de 2018

LA POLARIZACIÓN DEL BANDISMO (Y valga la redundancia)

"- Pero yo ... ¡odio a los romanos!
- ¿Ah, si..? ¿Cuanto?
...
- ¡Mucho!
-Admitido"

La vida de Brian
Monty Pithon


Resultado de imagen de polarización



- Son estos tiempos extraños, amigo Sancho.

Sociológicamente asistimos a un momento desagradable en las relaciones humanas. Vemos al mismísimo bandismo polarizarse. Y ya es el colmo. No solo es que se asuma como normal que las personas estemos en frentes, sino que vemos como estos exageran sus posiciones llevándolas al extremo del arco y ya solo se admiten las posturas si son opuestas en su expresión más gráfica y alejada.

Esto tiene varias explicaciones. Yo me quedo como Okham (Y como Holmes y como Guillermo de Baskerville) con la más evidente: el pensamiento ha reducido su nivel al del eslabón más débil y reinan los idiotas. Si no, no me lo explico.
Se trata de  ayudar a entender la realidad a los menos inteligentes (y ya de paso pues si los manipulamos un poco no va mal) y para eso nada como una explicación visual, para bobos, para que hasta el menos capaz la entienda. Las concepciones e ideas no pueden tener matices. Mucha gente no alcanzaría a entenderlos. Así que hay que explicar la realidad con dibujos, como los relieves en las catedrales en la edad media para el vulgo. Los simples necesitan exposiciones sencillas y fáciles de comprender. Y ninguna mejor que la imagen de dos orillas, de un arco en que situarse (mejor en los extremos), la idea de "estás conmigo o contra mi" y "nosotros pensamos A y los otros B". O su expresión más manipuladora: "No nos vale con que digas que eres de los nuestros, tienes que ser el más fanático de los nuestros, o si no, no te creemos". Y claro, así nos va. Eso tiene sus consecuencias.

En ello influyen de manera determinante otros rasgos sociales de nuestros tiempos. Creo que uno de los que más lo hacen es el del curioso fenómeno reciente del "adelgazamiento de la epidermis" que sufre la raza humana en occidente de un tiempo a esta parte. Gentes de piel excesivamente sensible que se ofenden en nombre de colectivos (a los que a veces pertenecen solo por alejadas conexiones) a los que dicen representar sin que nadie les haya otorgado tal nombramiento. Suele ir aparejado a la conciencia de sentirse seres especiales llamados a hacer esa defensa ante el hecho indiscutible de que "o lo hacen ellos o no lo va a hacer nadie pues los demás miembros del supuesto grupo de pertenencia son unos memos que no verían que les están insultando ni aunque les dieran con el insulto en los hocicos".
Es este un fenómeno reciente y casi ya rasgo característico de estos tiempos en que vivimos. Antes no se daba. Y al preguntarnos el motivo cualquier analista sociológico, e incluso cualquiera a quien preguntes por la calle aun sin un título que respalde su opinión, se da cuenta de que se debe al papel de las redes sociales, que se han convertido en el campo propicio para que los menos favorecidos intelectualmente puedan vomitar su ira en forma de opinión disfrazándola de derecho democrático y de libertad de expresión. 
Reforzados por el eterno paradigma de que "cien millones de moscas no pueden estar equivocadas" se alimentan de su mierda retroaolimentada. Mierda espiral que crece a medida que otra mosca se suma al linchamiento con su intervención falta de sentido crítico y llena de ignorancia y maldad. En las redes cualquiera opina y en megas y gigas lo mismo pesa la del doctor en antropología (que por otra parte no está a salvo de ser un idiota) que la del primero que pasa por allí y suelta su idea de un tema del que hasta un segundo antes no había oído hablar. 
No hay texto alternativo automático disponible.
Y a esa opinión sin base se suman otras, y entre ellas se refuerzan necesitadas de sociabilidad y de respaldo a su inteligencia débil, y eso hace que se extremen cada vez más los puntos de vista protegidos al calor de los míos, y a eso añade una dosis de anonimato y dos de sociopatía necesitada de sentir que alguien te escucha, tres likes y un retuiteo.. y ya la tenemos liada: el insulto en redes sin medir las consecuencias, la afirmación de cosas graves, la imputación de un hecho que está recogido en el código penal, la calumnia, el rumor falso malintencionado, la noticia fake para joder (o para pasar e rato), el chiste fácil que crees solo estar siendo oído por tu micro red de contactos pero que se extiende sin tu permiso y deja de ser controlable.. Y sus derivadas en el bando contrario en forma de respuesta airada, en el trolleo, en el enfrentamiento primero personal y luego de los tuyos (a los que no conoces pero te dan su eterna adhesión e inquebrantable lealtad por vuestra coincidencia de pareceres en eso o en otro tema) que se suman en tu apoyo..

Y ya está: polarizadas las posturas, situados los ejércitos en liza, cabreado el personal..

Lo llaman fenómeno fan y creen que viene de alguna raíz etimológica inglesa relacionada con seguidoras de grupos musicales adolescentes y no nos paramos a pensar que viene de fanático, con todas las letras (Y consecuencias).

Y ya.

martes, 30 de enero de 2018

LOS FACHAS YA NO SON LO QUE ERAN



Pues si, resulta que ser un "facha" ya no es lo que era.
En consonancia con su recién estrenada política de ”aceptar por el uso extendido” (*), la RAE, en un nuevo giro interpretativo del “Limpia, fija y da esplendor” ha terminado asumiendo el sentido de FACHA como “cualquier persona que piense distinto a mí y se atreva a decirlo en alto”  (máxime en los casos en que quien use el término pertenezca a la corriente de pensamiento único, a la de lo políticamente correcto o a cualquier colectivo o corriente que, por extrañas razones inexplicadas, relacionan sus postulados con la tradición progresista y de izquierdas: como por ejemplo –por 25 pesetas cada una-: el nacionalismo independentista catalán o vasco, el populismo de Podemos, el feminismo extremista, ciertos fanáticos del activismo gay, apóstoles de un animalismo que ha perdido el norte y otras cosas que hay que ser y causas con las que hay que implicarse y abrazar apasionadamente sí o sí, o si no es que eres un p*** facha).

Ejemplos de uso aceptados: “Pero.. ¿Votas a ciudadanos? ¡Si son unas fachas!”

Y es que al igual que hay que tener claro que los Jordis no son “presos políticos”, los “scratches” no son terrorismo,. y que esas son utilizaciones inapropiadas por exageración, así hemos de considerar la utilización del término “facha” para todos los usos que recientemente vemos que se le dan y que curiosamente se aplica a personas de todo el espectro político siempre que contradigan al fanático proselitista que se cree de izquierdas, incluidas personas indubitadamente de izquierdas y que en algunos casos han tenido que soportar ellas mismas a los fachas (estos sí a los de verdad) precisamente por sus ideas y por atreverse a defenderlas cuando eso era un acto valiente..
Y hay que hacerlo por justicia (aparte de por corrección y rigor histórico y terminológico) para no menospreciar precisamente a quienes sí sufrieron a los verdaderos fachas para los que habría que reservar el término despectivo (precisamente para mantener su verdadera dimensión y no banalizarla) y que fueron los descontrolados de Falange en la represión de posguerra, los guerrilleros de Cristo Rey de Fuerza Nueva enguantados y engominados que campaban a sus anchas en los principios de la transición, los asesinos de los abogados de atocha..

Hemos aceptado frívolamente esta reducción de llamar fachas  a los votantes del PP (o a cualquiera que me contradiga si me creo en poder de la verdad progresista) y no nos damos cuenta que el término tiene grandes similitudes con “NeoNazi”, que nunca aceptaríamos como insulto moderado.

.. O eso o es que quien lo usa demuestra una gran ignorancia histórica, que también.

Para mayor abundamiento en el tema.

.. Y ya.


(*) En la línea de las aceptaciones de “Almóndiga, “Cokreta”, etc.

lunes, 1 de enero de 2018

YA IBA SIENDO HORA


..De que un blog dedicado a la crítica a la manipulación y a ensalzar como valores deseables la búsqueda de la verdad y la objetividad guardara un minuto de silencio en homenaje al paradigma histórico del periodismo español de calidad. 

Manuel Chaves Nogales personifica el periodismo de verdad, el único periodismo que debería llevar ese nombre. En un momento histórico, la guerra civil española, en el que abanderar la verdad te costaba la vida con frecuencia y la objetividad era todo menos un aliado porque podías ser tachado de traídor por los dos bandos por ella, Chaves Nogales nunca renunció a su profesión, la de contar los hechos, con objetividad periodística, lo que debería ser (pero no lo es) una redundancia.

Fue un cobarde para unos, por no significarse en su opinión más claramente. Por no dejar a un lado los abusos de ese bando, de "los suyos", de los mismos que le acusaban de traición por supuesta equidistancia o de tibieza en su posición poco o insuficientemente agresiva contra el otro bando. Por no perdonar las injusticias que estos cometían fue tenido por poco fiable. Por no ponerse suficientemente del lado de "los suyos".  Por no atacar con la suficiente ciega ira a "los otros", por no compartir su fanatismo en aras, no de la moderación, sino de la verdad, más que cruda y cruel a veces en sus crónicas y obras.

Fue un "rojo" con el que acabar para los del otro lado, por no condenar el marxismo o por insultar al fascismo. Por contar las cosas como las veía y eran sin el matiz de los intereses ni la influencia de quienes necesitaban proyectar una visión concreta aunque no fuera cierta, ni el miedo del chantaje. Por no prestarse a la propaganda que sustituye y contamina el verdadero periodismo. Por no contribuir a envalentonar a las tropas o a acobardar a la población salvo si eso era consecuencia de reflejar lo que estaba pasando.


Por mirar la realidad con ojos de verdad, por ser ecuánime en la búsqueda del dato, por narrarla con pasión pero sin ceguera fue un enemigo para todos menos para los hombres y mujeres honrados que quieren hacerse una idea veraz de cómo son las cosas y para ello necesitan información que les ayude en su tarea. Eso es (debería ser) el periodismo.