miércoles, 31 de mayo de 2017

LENGUAJE DE REBAJAS


Como sabemos el lenguaje es una de las herramientas mas utilizadas para promover el bandismo y favorecer la generación de odio, enfrentamiento y tensión. Hoy abordo una de sus mas manipuladoras instrumentaciones; la del uso falaz y malintencionado de las palabras grandes para describir conceptos pequeños.

Debemos vivir en una sociedad opulenta y acomodada (es una ironía retórica, es evidente que es así) cuando rebajamos con tanta facilidad la gravedad de algunas palabras. Me sucede que leo y oigo con frecuencia usar términos mayúsculos, grandilocuentes y de gran importancia, palabras que tendríamos que reservar para ocasiones destacadas y no usarlas con tanta facilidad ni permitir que nadie lo hiciera, aplicadas a realidades que desde luego no se definen con el término usado ni tienen esas dimensiones. Suelen ir aparejadas a la defensa o ataque de colectivos completos en esa escalada del lenguaje que tan de moda está recientemente. Y no debemos tolerar estas rebajas en el significado de algunas palabras por respeto a las realidades que sí definen (o por tener claro a quien no hay que tener respeto).

Me pasa con la palabra fascista (o su diminutivo facha) que por elevación se usa en exceso para referirse no a los fascismos históricos sino a todo el que no está de acuerdo con mis ideas. Empezó haciéndose esto como insulto hiperbólico pero quien lo usaba era consciente de estar exagerando para ser más ofensivo. Sin embargo de un tiempo a esta parte se usa simplemente para referirse a toda persona que manifiesta una idea que no está clasificada entre las supuestas ideas progresistas.
También sucede con nazi por ejemplo como sufijo a femina para significar extremismo o postura polarizada, o con machismo añadido a micro.

Me sucede de la misma forma con la palabra opresión, que veo usada con ligereza en defensa de colectivos de la más variada índole (religiosos, lingüísticos, sexuales, regionales,..) pero que no se corresponde con la realidad de lo que yo entiendo por un colectivo oprimido al pasear por las calles de esos lugares, entrar en sus bares, hablar con esas gentes, verlas manifestarse en redes o espacios públicos, etc. Me parece a mi que hay mucha exageración desmedida en el uso de mucho opresor y mucho oprimido. 

De la misma manera este lenguaje de saldo se usa habitualmente en los medios y por los personajes públicos. Me molesta oír usar la palabra terrorismo aplicada a cualquier otra cosa distinta del verdadero terrorismo, solo por acentuar lo pernicioso de algo o aumentar el carácter despectivo del comentario: "terrorismo del lenguaje" ¿Que es eso?

También es frecuente para algunos hablantes creer que basta con añadir otra palabra (por ejemplo "político") a una de estas palabras con carga importante para atenuar su gravedad en el lenguaje cotidiano y así oímos "asesinato político", "masacre política", etc.

Tenemos que dejar de usar estos términos tan a la ligera por respeto a las realidades que realmente definen. Por respeto a los colectivos verdaderamente oprimidos, al sufrimiento provocado por los auténticos fascistas, por los nazis reales, etc. A veces me avergüenza lo que pensaría un gay checheno, un esclavo negro o un cristiano kurdo si les expusiéramos ciertas situaciones consideradas por algunas personas como de "opresión". Creo que hay términos graves que deberíamos reservar para las situaciones y realidades graves. O usarlos con respeto si se trata de una hipérbole, pero desde luego jamás utilizarlos sin saber lo que estamos diciendo realmente, no lo que estamos queriendo decir, o llegará un día (Yo creo que ya ha llegado) que no recordemos el mal verdadero porque creamos que el mal era esto, y olvidemos lo que fue el fascismo, lo que es la verdadera opresión, lo que hizo el nazismo, lo que hace e hizo el terrorismo, lo que es el machismo real y el daño que provoca..

Las causas verdaderamente justas e importantes se banalizan con este uso hiperbólico del lenguaje.

Y ya.

domingo, 21 de mayo de 2017

EL DEDO Y LA LUNA


"Si eres capaz de ver tu verdad retorcida por los pícaros
para convertirla en lazo de los tontos
.. 
serás hombre hijo mío."
Rudyard Kipling


“Soy responsable de lo que yo digo, no de lo que tú entiendas”.

"Seguro que os ha pasado alguna vez. Habéis intentado exponer una idea y cuando os habéis dado cuenta estabais hablando de otra cosa. Alguien había cogido parte de vuestra explicación y la había aprovechado para introducir otro tema completamente distinto. Y lo peor es que se las había arreglado para exponerlo como si la suya hubiera sido la idea que vosotros tratabais de exponer.

Suele suceder que lo que hace quien así actúa (conscientemente o no) es que toma un corolario menor de vuestra argumentación, algo adjetivo que en principio no era la idea central, un hilo menor y colateral, y se centra en ello distrayendo del argumento inicial convirtiendo este tema secundario en nuclear como si esa parte del discurso, que inicialmente era meramente instrumental, fuera la importante de vuestra exposición -En el peor de los casos un mero ejemplo que has usado para ilustrar tu tesis-.

A veces lo hace de buena fe. Equivocadamente no comprende tu concepto y asume que te referías al que él ha entendido (o al que ha presumido). Otras es simplemente esa querencia que tienen algunas personas a protagonizar las conversaciones ajenas para lo que desvían cambiando de tema para que se trate la cuestión que a ellos interesa usando para ello un supuesto hilo de conexión menor con lo que tú señalabas. Puede ser que se trate de una mera reducción o simplificación; como no ha entendido bien la idea principal la resume erróneamente en otra completamente distinta incluso tratando de explicar a tu audiencia lo que has querido decir. Hay también ocasiones en que, como dice el proverbio, simplemente nos encontramos ante una simple diferencia de niveles en el dialogo, pues es bien sabido que hay quien se fija en el dedo cuando otro señala la luna y que las personas simples hablan de otras personas, la gente común habla de cosas, pero los verdaderamente inteligentes hablan de conceptos. Incluso a veces, solo a veces, por suerte las menos, estamos ante un caso claro de intento de manipular, un argumento falaz, el de distraer intencionadamente del tema importante para convertirlo en algo menor, para minimizarlo, para "convertirlo en lazo de los tontos".

Puede ser que lo que quieras decir es por ejemplo que la guerra es siempre atroz, y para ello hables de la maldad humana y concretes en los esfuerzos de diseño en algunas armas pensadas para hacer el mayor daño posible. Y en un despiste, en unos segundos, te encuentres en medio de una polémica en torno al derecho a portarlas, mientras tu piensas ¿Como hemos llegado aquí?, Si yo de lo que hablaba era de las miserias de la guerra. 

Pero lo peor de estas situaciones suele ser cuando alguien entiende tu postura como polarizada en defensa de alguna posición que no era la tuya ni nunca trataste de defender o incluso como si le estuvieras atacando personalmente. Y, sin comerlo ni beberlo, de repente te ves defendiéndote de los ataques de uno de los contertulios (a menudo quien redirigió la conversación a un tema que no era el que tú estabas presentando).

- ¿Que pasa, que no pueden en Texas llevar armas porque tú lo digas? ¿No son libres? ¿No son lo suficientemente inteligentes para decidir por ellos mismos?.. Ya son mayorcitos sin tu ayuda. ¿Eres acaso más listo que una de las democracias más antiguas del mundo?

Ves como tu tema inicial se aleja irremisiblemente sin posibilidad de retomarlo a pesar de tus esfuerzos. Y eso sucede todavía a más velocidad cuando entre los participantes en la conversación hay algún otro que olvidando el tema central sigue el hilo abierto por el que ha "cambiado de tema" hacia la cuestión menor y auxiliar respecto a la tuya.

Y entonces el daño ya está hecho. Ya nadie recuerda de qué hablabas inicialmente ni cual era la idea que querías exponer. Ya solo queda que alguien ha presumido que tú estás en una determinada postura y lo ha elevado a verdad absoluta al haberlo verbalizado.


- Me preocupa últimamente la señora Perkins. Tiene la casa llena de gatos.
- Y que tienes tú contra los gatos. Yo tengo gato..... Te ponía yo a ti a limpiar las aceras, que estoy hasta los c****** de pisar las mierdas de vuestros perros.

Y ya"


-Sobre la Ley de Hassel-Terry y el Sistema Esteban de adjudicación, 
así como en lo relativo a mecanismos de defensa antes estas actitudes:

SI TE GUSTAN LAS RUBIAS ERES UN MACHISTA





viernes, 19 de mayo de 2017

LA CONTRAETIQUETA


Es muy común, por lo que se ve, caer en el error de contraetiquetar. Llamo así al acto reflejo que lleva a cabo mucha gente de manera automática consistente en adjudicarte un bando de pertenencia por acción-reacción. Si has criticado algo es que eres del extremo opuesto. Y sin embargo merece la pena detenerse momentáneamente en analizar este fenómeno para no darlo por hecho y para no permitir que seamos víctimas del mismo.

Bob Woodward y Carl Bernstein (Y el mismo Washington Post) fueron tachados de afines al partido demócrata por hacer bien su trabajo, ser objetivos y pillar a Nixon en un renuncio que le obligo a dimitir en el caso Watergate. A la Juez Alaya se la alistó en las filas conservadoras por perseguir eficazmente al PSOE en el caso ERE. Si manifiestas tu repulsa por los casos de corrupción en la Comunidad de Madrid alguien rápidamente te encuadra en el PSOE o en PODEMOS. Cuando pones una carita de enfado en un comentario que te parece traído por los pelos por exagerado en la defensa feminista de la igualdad de oportunidades recibes de inmediato el golpe del/la hater/troll de turno que te tacha de machista. Es una estrategia manipulativa sumamente frecuente esta de contraetiquetar. Y eficaz por lo que se ve.

Y no. No por oponerte a algo o criticarlo eres del bando contrario.
La realidad no es polar aunque así sea mucho más sencillo entenderla para los simples y más fácil presentársela para los manipuladores. Hay toda una escala de grises entre el blanco y el negro en la que situarnos (aparte del derecho a que no nos sitúe nadie).

No por hacer una crítica opuesta al nacionalismo regional has de ser un centralista jacobino o un españolista ultra. No por reírte de un meme protagonizado por alguien de un color eres de los del color contrario. No por considerar que no fue penalty sobre Neymar es que eres del Madrid.