miércoles, 27 de noviembre de 2019

QUIEN CALLA OTORGA

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El otro día alguien acusó en facebook de "Complices de la violencia machista" a los hombres que en el día internacional contra la violencia de género no habían hecho ninguna mención al tema en sus perfiles.

¡Toma ya!

Las redes sociales nos permiten ahorrarnos pasos en nuestro bandismo. En el debate más o menos sereno en otros formatos (presencial, por escrito en espacios dedicados a ello, etc.) el bandista al menos respeta un protocolo de pasos aunque sea finalmente para desembocar en la conclusión bandista. En las redes no hace falta ni eso. Vivimos en la era del ahorro intelectual y la síntesis, y la red sirve a ese amo:

Si no te muestras tan furibundo como yo en la defensa de una causa es que estás con ellos. Punto.

Maravillosa elipsis sintetizadora. Economía del proceso intelectual. No hay debate, no hay puntos intermedios ni grises. No es que se busque el acuerdo de ideas o la confluencia, no...Se parte de la presunción ya no solo de que si no estás conmigo estás contra mi, sino un paso más allá de la pereza: es que si no estás tan cabreado como yo, si no te adhieres a mi causa con mi furia, es evidente que es porque eres de los que piensan lo contrario
(Y eso con detalles tan menores como no cambiar el marco de tu foto de perfil en el día de algo, no compartir un meme, no dar like a un comentario o retuitear una frase..
Hay que estar atento a las redes para no ser defenestrado socialmente).

Ya no hace falta una postura activa por tu parte para que se presuma de ti una etiqueta negativa. Ahora basta con una actitud pasiva, no suficientemente implicada a los ojos del censor de amistades. Ni siquiera esperan a que seas tibio en tus manifestaciones, es que si no te manifiestas se puede presumir que no eres de los míos (O si no lo haces con la suficiente rapidez o virulencia). Demencial.

Los hay que si hacen una broma y tu carcajada no es suficientemente ruidosa sospechan de traiciones y desafecciones, que si no asientes rápida e instintivamente a un comentario recelan y preguntan por tu pasado en cuanto no estás en busca de pistas que demuestren tu "infiltración" en ese grupo, que desean crear grupos de whatsapp paralelos en los que tú no estés pero sí los otros que no son disidentes sino coincidentes con sus puntos de vista para poder "hablar con libertad" sin la constante sensación de estar siendo escuchado por uno de los otros que les juzga (y a saber a quien le cuenta luego qué). Ahora además tienen el espacio virtual para dar por acreditados extremos como esos simplemente por tu falta de "aportación" a la causa en forma de comentario enfadado o de "implicación" activa con un marco en tu foto o el rebote de un argumentario.

Que resulta que hay para quien si no te muestras suficientemente agresivo en redes contra el abuso de plásticos, la sentencia del proces, el auge de la inmigración.. o la causa con la que tu contacto se implique ese día eres sospechoso de colaboracionista en esos males. Que lo de no querer tibiezas no es solo que tus opiniones sean más o menos coincidentes con las suyas; es que si no existen siquiera está claro que es por algo. 

Triste.

Y ya.

jueves, 26 de septiembre de 2019

LA SOCIEDAD BINARIA

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Se lo he oído a Rubén Amón por la mañana en la radio y me ha parecido una definición magistral. Hablaba del curioso fenómeno según el que hasta en los temas en que a priori menos deberían imponerse los argumentos sectarios estos se terminan imponiendo.
Argumentaba lo ridículo que le parecía esa supuesta obligación que se autoimponen algunas personas de ponerse a favor o en contra de algo no por lo que su corazón o su razón les indique sino por lo que se supone que los suyos opinan. Decía que nuestro mundo se ha vuelto unos y ceros. Solo. Sin más. Encendido o apagado. Hay que estar con o contra. Con blanco o con negro. 

Lo hacía hablando del cambio climático, tema sobre el que las posturas se polarizan con independencia de los argumentos o las razones científicas. Un tema que se ha ideologizado poniendo a las personas en uno u otro extremo del arco según los dictados de su partido político o afinidad; Hay que negar su existencia misma si eres conservador independientemente de lo que sepas que sientes en el fondo. Has de radicalizarte en tus puntos de vista contra los malos gobiernos que no frenan esta catástrofe y las empresas contaminantes porque es lo que se espera de alguien que se tiene por progresista. Y todo ello sin que entre en ningún momento en el argumento la cuestión de fondo, solo las posturas dictadas por los respectivos.

La sociedad se ha vuelto binaria...simple, polarizada, sectaria, dogmática, reduccionista, generalizadora, etiquetante, facilona  y promotora de clichés.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

CULTIVAR EL SENTIDO CRÍTICO

En torno a la Guerra Civil (concrétamente sobre sus causas y momentos previos)
¿Te atreves a ser crítico hasta con las verdades que te han vendido como dogmas? ¿Eres de los que piensan que el pensamiento único, el aceptado por lo políticamente correcto, el censor de lo que se puede pensar y lo que no,.. ha decidido que la única verdad fue que hubo unos que eran los buenos y otros que fueron los malos en aquello?
¿Me aceptas un consejo? Oye este podcast de historia sobre los meses anteriores a la guerra civil. Es largo (se puede oír en partes) pero me lo vas a agradecer.
Un admirable ejercicio de documentación, información y objetividad con un tema que lo requiere.

martes, 21 de mayo de 2019

ETIQUETAR POR EXTENSIÓN ¿PARA BIEN?

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No todas las formas de etiquetado por extensión son por agrupamiento de "malas etiquetas". A veces etiquetamos por cualidades positivas. Y sin embargo es igual de erróneo. 

La presunción de que por ser algo (o actuar de cierta manera u opinar en cierto sentido sobre algo) se puede entender que en otros aspectos se pensará de cierta manera es un error siempre aunque las características adjudicadas sean éticamente aceptables. El error no reside en lo positivo o no de las cualidades adjudicadas sino en el hecho de adjudicárselas a alguien por paquetes. 

No solo nos equivocamos cuando presumimos que alguien, por estar a favor de la caza (para quien esto sea algo negativo), seguramente también lo esté de la tauromaquia o sea un machista (o en el colmo del ridículo, por mucho que se empeñe la realidad en demostrarnos, será siempre de uno u otro partido político o equipo de fútbol). O por gustarle el cine español se es de izquierdas (Hay quien ve en estas dos circunstancias algo negativo además de acumulable por presunción). También es un bandismo contra el que debemos resistirnos cuando el paquete de ideas que adjudicamos presumiblemente en pack a alguien es "positivo".

Recientemente se me interpelaba en un curso que estaba dando por uno de mis alumnos llamándome la atención sobre la potencial incoherencia que suponía que hubiera escultismos en que todavía no había coeducación en algunos países. La misma persona consideraba incongruente que hubiera escultismos confesionales. 
No debemos confundir nuestro paquete personal de valores (y menos el políticamente correcto) con el de otras personas o entidades. El escultismo se define por un método y lo es en la medida en que cumple esos mínimos. Y entre esos principios esenciales no está la aconfesionalidad ni la coeducación. No hay que confundir deseo con realidad; lo que me gustaría que fuese con lo que debe ser. 

También oí hace tiempo a un masón decir que aunque Gandhi, Luther King o Mandela nunca lo fueron en realidad eran "Masones sin mandil" (Una forma de decir que "como si lo hubieran sido"). Y ello solo por identificación con valores personales. No lo fueron. Es un hecho. Punto. Salvando las distancias sería como sostener por un católico que como Buda era buena persona era cristiano. No. No lo era. Sería similar a decir que porque nos gusta como escribe Pérez Reverte y comulgamos con algunas de las ideas que expone dado que yo soy de cierta tendencia política él también lo es (o dado que yo soy del Atleti el también debe serlo). Se oyen con frecuencia expresiones excluyentes como "No concibo un socialismo que no sea laico.. o feminista..o pacifista.. o ecologista.." Es como decir "Yo soy así y vosotros estáis equivocados si no lo sois también.. no os admito entre los míos si no asumís todo el (mi) pack en conjunto". El sectarismo del bandismo. El dogmatismo. No es tan raro. Se oyen cosas como "no entiendo un ecologismo sin veganismo". "O se es o no se es.. no hay medias tintas" .. dijo el talibán.

Esa forma de extensión de las etiquetas por "simpatía" no funciona. No es verdad. A menudo esconde más una necesidad de refuerzo de mis postulados en argumentos de autoridad que otra cosa. A mayores ello lleva a menudo a situaciones sumamente absurdas (en la mayor parte de las ocasiones por atrevida ignorancia) como no concebir que un republicano pueda ser de derechas.

El error es la presunción bandista en sí, no la "calidad" de los valores que agrupamos con la presunción etiquetadora. No estamos más justificados cuando etiquetamos por paquetes de ideas a alguien porque sean moralmente positivas o coincidan con las mías. 

Se es cristiano por seguir el mensaje de Jesucristo (o en el peor de los casos por adscribirse a una corriente religiosa que lo sea -voluntaria o involuntariamente-), no por ser buena persona. No todas las buenas personas son cristianos. Eso tenía un nombre de falacia pero no lo recuerdo. Se hace un escultismo correcto por aplicar el método scout, no por estar con los valores del momento por positivos que sean. He llegado a oir decir que "lógicamente" ser scout te hace ser de izquierdas (también lo he oido con "de derechas"). Ridículo. Igual sucede al contrario; no todo lo bueno es scout por serlo si no es aplicación del método y la esencia. En otro caso los scouts deberían dedicarse a adoptar niños en situaciones críticas y no es su misión.

Cada idea merece ser tratada individualmente. Cada colectivo, corriente, ..ismo, se define por sus esencias nucleares, no por las que nos gustaría que tuvieran sino por las que tiene.
Alguien podría decir, en base a su compromiso con el vegetarianismo, que no concibe un socialismo que no fuera vegetariano. Pues eso.

Y ya.

jueves, 7 de marzo de 2019

REALIDADES PARALELAS


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Hasta hoy no lo había entendido pero esta madrugada he tenido una epifanía que me lo ha aclarado todo, así que me acabo de levantar aún con la idea fresca a escribirlo para que no se me olvide nada. 

Siempre me había causado cierta frustración no entender de qué se hablaba  cuando se decía lo de los universos múltiples o realidades paralelas. Cuando leía sobre física cuántica y teoría de cuerdas y allí se decía que con ello se abría la posibilidad a la existencia de una gran diversidad de dimensiones simultaneas nunca lo había entendido. La idea de mundos que convivían en el tiempo, realidades distintas aun siendo una sola, única y la misma era para mi tan incomprensible como la Santísima Trinidad. Cuando leía cómics en los que los personajes se movían entre distintas dimensiones, mundos en los que pasaban cosas distintas a la vez pero en el mismo entorno y con las mismas personas, aquello escapaba a mi comprensión. Se podía pasar a través de un agujero negro a otros universos en los que vivía la misma gente en las mismas ciudades pero pasaban cosas distintas en cada uno. Eran realidades paralelas, nunca tangentes. Similares pero que no llegaban a tocarse nunca y que no tenían posibilidad de llegar a conocerse pues ello trastocaría las unas por influencia de las otras. La concreción de todas las múltiples posibilidades que podían haber sido. Gatos de Schrödinger, visiones del Dr. Manhattan, si y no a la vez, vestidos que son al tiempo blancos y azules.. Conceptos demasiado complejos para mi entendimiento. Hasta hoy.

Y ha sido gracias a la radio. He oído una entrevista. Se trataba del reciente conflicto entre cazadores y ecologistas por la paralización de la caza en Castilla y León hasta la resolución de un procedimiento por el Tribunal Supremo. Intervenían sucesivamente un representante de los cazadores y un portavoz de un colectivo ecologista. Ha sido iluminador, clarificador.. A pesar de que se trataba una misma cuestión la falta de empatía más absoluta y el dogmatismo de cada interviniente impedían lograr puntos de tangencia (y ya no te digo de convergencia). No solo es que no fueran capaces de llegar a campos de acuerdo o de reconocer verdades objetivas si no eran acordes a sus intereses, no es que no se escucharan siquiera, no que estuvieran oyendo al otro y pensando que estaba equivocado.,.. es que hablaban como en idiomas distintos. Es que aunque hablaban de la misma realidad parecían estar hablando de realidades diferentes. Es que partían de premisas (ambos desde posturas irrenunciables que les impedían entender al otro) tan completamente diferentes y rocosas que configuraban realidades distintas aunque el nombre del asunto fuera el mismo.

Era curioso oírles diciendo cosas como “pero.. estaremos de acuerdo en que..” y notar en el otro interlocutor el espacio de silencio que denota a quien no está entendiendo de qué se le habla siquiera.

Es lo que tiene hablar sólo con los tuyos (en este caso con otros cazadores o con otros activistas medioambientales). Reduce tu campo de visión hasta hacerte pensar que solo eso es la realidad y fuera de ella no existe nada.

Y ello es reconocible en los posicionamientos en todo el espectro. En política, entre partidos, entre nacionalistas y no nacionalistas, entre activistas del feminismo y defensores del statu quo, del aborto libre y del derecho a la vida, del orgullo gay y del matrimonio homosexual vs mentalidades más conservadoras, en todo tema de debate, en las conversaciones ordinarias..

No es que haya un nuevo paradigma, una nueva forma de relacionarse o de intercambiar. Es que la nueva forma de estructurar el pensamiento es crear mundos paralelos, compartimentos estancos en los que no dejamos entrar al discrepante con nuestra visión. Creernos tanto en posesión de la verdad absoluta e indiscutible (literalmente) y negarnos la posibilidad de ponernos siquiera en los zapatos del otro un momento para tratar de entenderlo y llegar a acuerdos. Es la justificación de la polarización:

 “Tengo razón y si no se dan cuenta los demás peor para ellos. El peso de esa posesión de la verdad es tan abrumador que me siento en la potestad de hacer lo que me venga en gana. Ello me da licencia para saltarme la necesidad de negociar, acordar.. o siquiera la de tratar de convencerlo. Puedo ahorrarme el paso intermedio. Ello me permite saltarme la ley si no está de acuerdo con mi punto de vista, imponer mi idea, crear pensamiento único que haga sentirse mal a quien piense distinto, apartarle apestado e incluso insultarle, presionarle y hasta criminalizarle, e incluso obligar a los demás a actuar bajo mis premisas. Allá ellos si no lo ven tan claro como yo. Yo tiro y el que no esté de acuerdo que arree.”

..Y vale para todo y para todos (Y todas).

Y ya.

martes, 12 de febrero de 2019

DE FLUIDOS Y OTROS JUEGOS DE PALABRAS FILOSÓFICOS DE BAJA ESTOFA


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Que me pillas hoy heraclitoriano (que no es una tipología orgásmica femenina aunque vaya de fluidos) y me ha dado por repasar su "Armonía de los contrarios" y su concepción de la realidad como eterno movimiento. Y poner en relación ese antiestatismo ideológico en lo filosófico con el adogmatismo (donde en la sutil metáfora que os propongo la idea estática es la inamovible y absoluta, mientras que el pensamiento de Heráclito y su concepción dinámica es la de la duda en los propios principios e ideas y la apertura a nuevas concepciones,.. por si no lo habíais captado).

También reciclo para mis espúrios intereses (básicamente dotar de argumentos de autoridad a mis idas de pinza) la tesis de la búsqueda de la perfección en la tensión entre opuestos que también y tan bien tocaran Aristóteles, Marx, San Agustín y demás gentes con sus rollos dialécticos de la tesis, la antítesis y la síntesis, el justo medio y tal..

La idea de que la armonía reside precisamente en la existencia de contrarios y de que sin uno de los polos la realidad no existiría coincide, como si la hubiera leído de joven e inconscientemente la hubiera hecho mía (nota para las apps detectoras de plagios), con mi teoría de la realidad como "ecosistema" en el que todas las especies son necesarias y no hay, por ejemplo en política, mejor sistema que la alternancia -incluso hasta el punto de que debería ser obligatoria-, y que todas las tendencias ("partidos"?) deben estar representadas, y que la política busca el pacto que es su esencia, y no la tan española concepción del "imponerse" a los otros y lograr su exterminio (la mayor parte de mis conciudadanos consideran que su país estaría mejor si siempre gobernaran los suyos o incluso si no hubiera gente con las ideas contrarias, que, evidentemente, están equivocados) y que el río cambiante sólo es la distinta representación (la cantidad de diputados) que cada una tenga en cada momento. O aplicado a los negocios (y a la política en realidad) se materializa en las tesis de Ury, Fisher y Patton sobre la negociación entendida como acuerdo y no como victoria de una parte sobre la otra.

Y es que es exactamente esa idea de tensión entre los opuestos, como una cuerda tirante, que se materializa en la idea socrática de justicia por encima de la conveniencia o el interés de cada una de las partes, o la de Justo Medio como virtud, como equilibrio entre excesos de Aristóteles, o incluso la de equilibrio de poderes de Montesquieu o las "terceras vías" en política más recientemente, la que da base filosófica a paridas del tamaño XXL como "Si te gustan las Rubias eres un machista".

Y ya.

domingo, 10 de febrero de 2019

RECONOCIMIENTO FACIAL



Llegará un momento, espero que dentro de poco, en que a las quintas que vengan les parezca increíble, absurdo y gracioso, pero hubo un tiempo en que la cantidad de pilosidad facial daba información que ayudaba al bandista a categorizar a la gente sabiendo quienes eran los suyos y quienes los otros. Aún hoy hay coletazos de esto, por suerte meras reminiscencias casi anecdóticas. El otro día un buen amigo saludó a otro diciéndole "!Vaya barbazas¡ ¿Qué pasa,.. has cambiado de ideas políticas?" Y eso en una época en que tanto el anterior representante del centro derecha, como el de la izquierda más polarizada en el arco o el del nuevo partido de ultraderecha pueblan su careto con barba, lo que no ayuda al etiquetado de su portador precisamente.

Pero sí, hubo un tiempo en que era así. Hace años la gente de orden se distinguía por su apurado y la de mal vivir por dejarse barba de vagabundo, abandonado, hippie, comunista y masonazo. Incluso dentro de los primeros había niveles y estaba reglamentado quién podía llevar qué tipo de bigote (solo bigote of course) y quien no, estando reservada para la oficialidad castrense algún tipo de mostacho más poblado (regulado en las ordenanzas, se los juro a ustedes ninios y ninias del futuro que estáis leyendo esto). También era de buen tono dejarse una fila de hormiguitas sobre el labio superior (Bigote de gobernador civil lo llamaba el gran Forges) y denotaba adscripción al régimen sirviendo para homogeneizar y democratizar (modo ironía on) las costumbres pilosas.

En otras épocas el derecho a portar patillas (reglamentarias se llamaban) estaba regulado en espesor, curva, longitud, forma de unión al mostacho, etc. como nos ha enseñado el gran Harry Flasman en sus novelas. Significaban pertenencia y estatus social, ya fuera aristocrático o militar (lo cual en la Inglaterra victoriana era difícil de distinguir) y daba porte al uniforme siendo símbolo de valor y gallardía.

Resultado de imagen de Harry Flashman

En esto de la cantidad de vello facial y su reparto por el rostro de una forma u otra siempre se han mezclado los aspectos relacionados con la moda del momento, con lo corporativo de identificar a los grupos sociales, el clasismo, la reglamentación militar, etc. En algún momento cada regimiento tuvo su tipo de perilla propio entre los mosqueteros del rey francés, los normandos valoraban la longitud y el tono del color rojo de la melena en sus líderes, los galos y los oficiales y soldados napoleónicos las trenzas, algunos paracaidistas se cortaron el día D el pelo de cierto modo para reforzar su espíritu de cuerpo, la propia Guardia Civil en España ha vestido durante décadas con orgullo el bigote como elemento distintivo, etc.

Capítulo propio merece en esta ida de pinza que ya hace un buen rato se me ha ido de las manos el magistral uso de este recurso bandista que hace Hergé en sus historias protagonizadas por Tintín. Sin él no distinguiríamos a Hernández de Fernández, ni sabríamos quien es quien en el conflicto entre Borduria y Sildavia..

Resultado de imagen de hernández y fernández tintín

En fin.. que nada es suficiente en la historia cuando de etiquetar a la gente se trata, y los elementos como la vestimenta, el peinado, .. o el tipo de barba o bigote han sido siempre los más sencillos de usar (todos tenemos uno/a o podemos tener) para servir a este fin tan loable de clasificar a la peña de un solo vistazo generalista y presunto para tener claro quien son los míos y quien los otros.

Y ya.

(Nota: mientras tanto otros lo usan para buenas causas en las que se admite el distintivo de buen grado pues ayuda a reconocer a la buena gente)