miércoles, 11 de septiembre de 2019

CULTIVAR EL SENTIDO CRÍTICO

En torno a la Guerra Civil (concrétamente sobre sus causas y momentos previos)
¿Te atreves a ser crítico hasta con las verdades que te han vendido como dogmas? ¿Eres de los que piensan que el pensamiento único, el aceptado por lo políticamente correcto, el censor de lo que se puede pensar y lo que no,.. ha decidido que la única verdad fue que hubo unos que eran los buenos y otros que fueron los malos en aquello?
¿Me aceptas un consejo? Oye este podcast de historia sobre los meses anteriores a la guerra civil. Es largo (se puede oír en partes) pero me lo vas a agradecer.
Un admirable ejercicio de documentación, información y objetividad con un tema que lo requiere.

martes, 21 de mayo de 2019

ETIQUETAR POR EXTENSIÓN ¿PARA BIEN?

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No todas las formas de etiquetado por extensión son por agrupamiento de "malas etiquetas". A veces etiquetamos por cualidades positivas. Y sin embargo es igual de erróneo. 

La presunción de que por ser algo (o actuar de cierta manera u opinar en cierto sentido sobre algo) se puede entender que en otros aspectos se pensará de cierta manera es un error siempre aunque las características adjudicadas sean éticamente aceptables. El error no reside en lo positivo o no de las cualidades adjudicadas sino en el hecho de adjudicárselas a alguien por paquetes. 

No solo nos equivocamos cuando presumimos que alguien, por estar a favor de la caza (para quien esto sea algo negativo), seguramente también lo esté de la tauromaquia o sea un machista (o en el colmo del ridículo, por mucho que se empeñe la realidad en demostrarnos, será siempre de uno u otro partido político o equipo de fútbol). O por gustarle el cine español se es de izquierdas (Hay quien ve en estas dos circunstancias algo negativo además de acumulable por presunción). También es un bandismo contra el que debemos resistirnos cuando el paquete de ideas que adjudicamos presumiblemente en pack a alguien es "positivo".

Recientemente se me interpelaba en un curso que estaba dando por uno de mis alumnos llamándome la atención sobre la potencial incoherencia que suponía que hubiera escultismos en que todavía no había coeducación en algunos países. La misma persona consideraba incongruente que hubiera escultismos confesionales. 
No debemos confundir nuestro paquete personal de valores (y menos el políticamente correcto) con el de otras personas o entidades. El escultismo se define por un método y lo es en la medida en que cumple esos mínimos. Y entre esos principios esenciales no está la aconfesionalidad ni la coeducación. No hay que confundir deseo con realidad; lo que me gustaría que fuese con lo que debe ser. 

También oí hace tiempo a un masón decir que aunque Gandhi, Luther King o Mandela nunca lo fueron en realidad eran "Masones sin mandil" (Una forma de decir que "como si lo hubieran sido"). Y ello solo por identificación con valores personales. No lo fueron. Es un hecho. Punto. Salvando las distancias sería como sostener por un católico que como Buda era buena persona era cristiano. No. No lo era. Sería similar a decir que porque nos gusta como escribe Pérez Reverte y comulgamos con algunas de las ideas que expone dado que yo soy de cierta tendencia política él también lo es (o dado que yo soy del Atleti el también debe serlo). Se oyen con frecuencia expresiones excluyentes como "No concibo un socialismo que no sea laico.. o feminista..o pacifista.. o ecologista.." Es como decir "Yo soy así y vosotros estáis equivocados si no lo sois también.. no os admito entre los míos si no asumís todo el (mi) pack en conjunto". El sectarismo del bandismo. El dogmatismo. No es tan raro. Se oyen cosas como "no entiendo un ecologismo sin veganismo". "O se es o no se es.. no hay medias tintas" .. dijo el talibán.

Esa forma de extensión de las etiquetas por "simpatía" no funciona. No es verdad. A menudo esconde más una necesidad de refuerzo de mis postulados en argumentos de autoridad que otra cosa. A mayores ello lleva a menudo a situaciones sumamente absurdas (en la mayor parte de las ocasiones por atrevida ignorancia) como no concebir que un republicano pueda ser de derechas.

El error es la presunción bandista en sí, no la "calidad" de los valores que agrupamos con la presunción etiquetadora. No estamos más justificados cuando etiquetamos por paquetes de ideas a alguien porque sean moralmente positivas o coincidan con las mías. 

Se es cristiano por seguir el mensaje de Jesucristo (o en el peor de los casos por adscribirse a una corriente religiosa que lo sea -voluntaria o involuntariamente-), no por ser buena persona. No todas las buenas personas son cristianos. Eso tenía un nombre de falacia pero no lo recuerdo. Se hace un escultismo correcto por aplicar el método scout, no por estar con los valores del momento por positivos que sean. He llegado a oir decir que "lógicamente" ser scout te hace ser de izquierdas (también lo he oido con "de derechas"). Ridículo. Igual sucede al contrario; no todo lo bueno es scout por serlo si no es aplicación del método y la esencia. En otro caso los scouts deberían dedicarse a adoptar niños en situaciones críticas y no es su misión.

Cada idea merece ser tratada individualmente. Cada colectivo, corriente, ..ismo, se define por sus esencias nucleares, no por las que nos gustaría que tuvieran sino por las que tiene.
Alguien podría decir, en base a su compromiso con el vegetarianismo, que no concibe un socialismo que no fuera vegetariano. Pues eso.

Y ya.

jueves, 7 de marzo de 2019

REALIDADES PARALELAS


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Hasta hoy no lo había entendido pero esta madrugada he tenido una epifanía que me lo ha aclarado todo, así que me acabo de levantar aún con la idea fresca a escribirlo para que no se me olvide nada. 

Siempre me había causado cierta frustración no entender de qué se hablaba  cuando se decía lo de los universos múltiples o realidades paralelas. Cuando leía sobre física cuántica y teoría de cuerdas y allí se decía que con ello se abría la posibilidad a la existencia de una gran diversidad de dimensiones simultaneas nunca lo había entendido. La idea de mundos que convivían en el tiempo, realidades distintas aun siendo una sola, única y la misma era para mi tan incomprensible como la Santísima Trinidad. Cuando leía cómics en los que los personajes se movían entre distintas dimensiones, mundos en los que pasaban cosas distintas a la vez pero en el mismo entorno y con las mismas personas, aquello escapaba a mi comprensión. Se podía pasar a través de un agujero negro a otros universos en los que vivía la misma gente en las mismas ciudades pero pasaban cosas distintas en cada uno. Eran realidades paralelas, nunca tangentes. Similares pero que no llegaban a tocarse nunca y que no tenían posibilidad de llegar a conocerse pues ello trastocaría las unas por influencia de las otras. La concreción de todas las múltiples posibilidades que podían haber sido. Gatos de Schrödinger, visiones del Dr. Manhattan, si y no a la vez, vestidos que son al tiempo blancos y azules.. Conceptos demasiado complejos para mi entendimiento. Hasta hoy.

Y ha sido gracias a la radio. He oído una entrevista. Se trataba del reciente conflicto entre cazadores y ecologistas por la paralización de la caza en Castilla y León hasta la resolución de un procedimiento por el Tribunal Supremo. Intervenían sucesivamente un representante de los cazadores y un portavoz de un colectivo ecologista. Ha sido iluminador, clarificador.. A pesar de que se trataba una misma cuestión la falta de empatía más absoluta y el dogmatismo de cada interviniente impedían lograr puntos de tangencia (y ya no te digo de convergencia). No solo es que no fueran capaces de llegar a campos de acuerdo o de reconocer verdades objetivas si no eran acordes a sus intereses, no es que no se escucharan siquiera, no que estuvieran oyendo al otro y pensando que estaba equivocado.,.. es que hablaban como en idiomas distintos. Es que aunque hablaban de la misma realidad parecían estar hablando de realidades diferentes. Es que partían de premisas (ambos desde posturas irrenunciables que les impedían entender al otro) tan completamente diferentes y rocosas que configuraban realidades distintas aunque el nombre del asunto fuera el mismo.

Era curioso oírles diciendo cosas como “pero.. estaremos de acuerdo en que..” y notar en el otro interlocutor el espacio de silencio que denota a quien no está entendiendo de qué se le habla siquiera.

Es lo que tiene hablar sólo con los tuyos (en este caso con otros cazadores o con otros activistas medioambientales). Reduce tu campo de visión hasta hacerte pensar que solo eso es la realidad y fuera de ella no existe nada.

Y ello es reconocible en los posicionamientos en todo el espectro. En política, entre partidos, entre nacionalistas y no nacionalistas, entre activistas del feminismo y defensores del statu quo, del aborto libre y del derecho a la vida, del orgullo gay y del matrimonio homosexual vs mentalidades más conservadoras, en todo tema de debate, en las conversaciones ordinarias..

No es que haya un nuevo paradigma, una nueva forma de relacionarse o de intercambiar. Es que la nueva forma de estructurar el pensamiento es crear mundos paralelos, compartimentos estancos en los que no dejamos entrar al discrepante con nuestra visión. Creernos tanto en posesión de la verdad absoluta e indiscutible (literalmente) y negarnos la posibilidad de ponernos siquiera en los zapatos del otro un momento para tratar de entenderlo y llegar a acuerdos. Es la justificación de la polarización:

 “Tengo razón y si no se dan cuenta los demás peor para ellos. El peso de esa posesión de la verdad es tan abrumador que me siento en la potestad de hacer lo que me venga en gana. Ello me da licencia para saltarme la necesidad de negociar, acordar.. o siquiera la de tratar de convencerlo. Puedo ahorrarme el paso intermedio. Ello me permite saltarme la ley si no está de acuerdo con mi punto de vista, imponer mi idea, crear pensamiento único que haga sentirse mal a quien piense distinto, apartarle apestado e incluso insultarle, presionarle y hasta criminalizarle, e incluso obligar a los demás a actuar bajo mis premisas. Allá ellos si no lo ven tan claro como yo. Yo tiro y el que no esté de acuerdo que arree.”

..Y vale para todo y para todos (Y todas).

Y ya.

martes, 12 de febrero de 2019

DE FLUIDOS Y OTROS JUEGOS DE PALABRAS FILOSÓFICOS DE BAJA ESTOFA


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Que me pillas hoy heraclitoriano (que no es una tipología orgásmica femenina aunque vaya de fluidos) y me ha dado por repasar su "Armonía de los contrarios" y su concepción de la realidad como eterno movimiento. Y poner en relación ese antiestatismo ideológico en lo filosófico con el adogmatismo (donde en la sutil metáfora que os propongo la idea estática es la inamovible y absoluta, mientras que el pensamiento de Heráclito y su concepción dinámica es la de la duda en los propios principios e ideas y la apertura a nuevas concepciones,.. por si no lo habíais captado).

También reciclo para mis espúrios intereses (básicamente dotar de argumentos de autoridad a mis idas de pinza) la tesis de la búsqueda de la perfección en la tensión entre opuestos que también y tan bien tocaran Aristóteles, Marx, San Agustín y demás gentes con sus rollos dialécticos de la tesis, la antítesis y la síntesis, el justo medio y tal..

La idea de que la armonía reside precisamente en la existencia de contrarios y de que sin uno de los polos la realidad no existiría coincide, como si la hubiera leído de joven e inconscientemente la hubiera hecho mía (nota para las apps detectoras de plagios), con mi teoría de la realidad como "ecosistema" en el que todas las especies son necesarias y no hay, por ejemplo en política, mejor sistema que la alternancia -incluso hasta el punto de que debería ser obligatoria-, y que todas las tendencias ("partidos"?) deben estar representadas, y que la política busca el pacto que es su esencia, y no la tan española concepción del "imponerse" a los otros y lograr su exterminio (la mayor parte de mis conciudadanos consideran que su país estaría mejor si siempre gobernaran los suyos o incluso si no hubiera gente con las ideas contrarias, que, evidentemente, están equivocados) y que el río cambiante sólo es la distinta representación (la cantidad de diputados) que cada una tenga en cada momento. O aplicado a los negocios (y a la política en realidad) se materializa en las tesis de Ury, Fisher y Patton sobre la negociación entendida como acuerdo y no como victoria de una parte sobre la otra.

Y es que es exactamente esa idea de tensión entre los opuestos, como una cuerda tirante, que se materializa en la idea socrática de justicia por encima de la conveniencia o el interés de cada una de las partes, o la de Justo Medio como virtud, como equilibrio entre excesos de Aristóteles, o incluso la de equilibrio de poderes de Montesquieu o las "terceras vías" en política más recientemente, la que da base filosófica a paridas del tamaño XXL como "Si te gustan las Rubias eres un machista".

Y ya.

domingo, 10 de febrero de 2019

RECONOCIMIENTO FACIAL



Llegará un momento, espero que dentro de poco, en que a las quintas que vengan les parezca increíble, absurdo y gracioso, pero hubo un tiempo en que la cantidad de pilosidad facial daba información que ayudaba al bandista a categorizar a la gente sabiendo quienes eran los suyos y quienes los otros. Aún hoy hay coletazos de esto, por suerte meras reminiscencias casi anecdóticas. El otro día un buen amigo saludó a otro diciéndole "!Vaya barbazas¡ ¿Qué pasa,.. has cambiado de ideas políticas?" Y eso en una época en que tanto el anterior representante del centro derecha, como el de la izquierda más polarizada en el arco o el del nuevo partido de ultraderecha pueblan su careto con barba, lo que no ayuda al etiquetado de su portador precisamente.

Pero sí, hubo un tiempo en que era así. Hace años la gente de orden se distinguía por su apurado y la de mal vivir por dejarse barba de vagabundo, abandonado, hippie, comunista y masonazo. Incluso dentro de los primeros había niveles y estaba reglamentado quién podía llevar qué tipo de bigote (solo bigote of course) y quien no, estando reservada para la oficialidad castrense algún tipo de mostacho más poblado (regulado en las ordenanzas, se los juro a ustedes ninios y ninias del futuro que estáis leyendo esto). También era de buen tono dejarse una fila de hormiguitas sobre el labio superior (Bigote de gobernador civil lo llamaba el gran Forges) y denotaba adscripción al régimen sirviendo para homogeneizar y democratizar (modo ironía on) las costumbres pilosas.

En otras épocas el derecho a portar patillas (reglamentarias se llamaban) estaba regulado en espesor, curva, longitud, forma de unión al mostacho, etc. como nos ha enseñado el gran Harry Flasman en sus novelas. Significaban pertenencia y estatus social, ya fuera aristocrático o militar (lo cual en la Inglaterra victoriana era difícil de distinguir) y daba porte al uniforme siendo símbolo de valor y gallardía.

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En esto de la cantidad de vello facial y su reparto por el rostro de una forma u otra siempre se han mezclado los aspectos relacionados con la moda del momento, con lo corporativo de identificar a los grupos sociales, el clasismo, la reglamentación militar, etc. En algún momento cada regimiento tuvo su tipo de perilla propio entre los mosqueteros del rey francés, los normandos valoraban la longitud y el tono del color rojo de la melena en sus líderes, los galos y los oficiales y soldados napoleónicos las trenzas, algunos paracaidistas se cortaron el día D el pelo de cierto modo para reforzar su espíritu de cuerpo, la propia Guardia Civil en España ha vestido durante décadas con orgullo el bigote como elemento distintivo, etc.

Capítulo propio merece en esta ida de pinza que ya hace un buen rato se me ha ido de las manos el magistral uso de este recurso bandista que hace Hergé en sus historias protagonizadas por Tintín. Sin él no distinguiríamos a Hernández de Fernández, ni sabríamos quien es quien en el conflicto entre Borduria y Sildavia..

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En fin.. que nada es suficiente en la historia cuando de etiquetar a la gente se trata, y los elementos como la vestimenta, el peinado, .. o el tipo de barba o bigote han sido siempre los más sencillos de usar (todos tenemos uno/a o podemos tener) para servir a este fin tan loable de clasificar a la peña de un solo vistazo generalista y presunto para tener claro quien son los míos y quien los otros.

Y ya.

(Nota: mientras tanto otros lo usan para buenas causas en las que se admite el distintivo de buen grado pues ayuda a reconocer a la buena gente)

sábado, 26 de enero de 2019

AH, VALE. NO ERAN COSAS MÍAS.. ES QUE ESTOY LOCO

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"La literatura psiquiátrica moderna describe la Aletofobia (enfermedad de la verdad, manía justiciofóbica o complejo de Sócrates) como el transtorno obsesivo compulsivo por la corrección moral, la honestidad, la verdad y la justicia. El afectado por este transtorno muestra una enfermiza necesidad de que lo que suceda a su alrededor responda a parámetros éticos; Que el mundo funcione con arreglo a lo que sabe que es correcto, los valores que aprendió de niño relativos a lo justo, lo honrado, lo deportivo, lo cierto.. y no por el interés de los individuos que hace que se relativicen los que para el enfermo son elementos axiológicamente respetables por estar en el derecho natural y la esencia del ser humano. El paciente demuestra una sujeción a la verdad por encima de cualquier cosa y sobre todo del pragmatismo utilitarista del interés personal, lo que a menudo le lleva a un desajuste social e incluso en el círculo cercano (familiar, amistades..).

No debe confundirse con la pérdida de conexión con la realidad que conllevan otros cuadros más relacionados con la esquizofrenia e incluso con algunas formas de psicopatías y sociopatías con las que a menudo se etiquetan erróneamente estos comportamientos. El individuo afectado es consciente (cada vez más a medida que evoluciona su proceso madurativo) de la realidad. La lucha que se produce en su mente es entre el ser y el deber ser. No suele conllevar actitudes asociales y menos agresivas en el plano individual. Tal vez accesos de melancolía o conductas de introversión. Suelen ser personas analíticas y altamente empáticas.
Por supuesto menos debe confundirse con el simple afán de exactitud por el dato (manía de la precisión), y menos con la mera soberbia intelectual pedante del "corrector" de lo ajeno (Aunque lo que sí que es cierto es que suele aparecer junto a otros transtornos menores de la personalidad relacionados con la obsesión compulsiva -orden, colocación de objetos, líneas rectas, etc..-)
Este cuadro por contra responde más a un conjunto de síntomas consistentes en la necesidad de someter todo a esquemas de corrección ética de manera autónoma de si la conclusión afecta negativa o positivamente a su interés.

Dado que los efectos afectan sobre todo a la dificultad del paciente para gestionar la diferencia entre la forma en que el mundo real funciona y el modo en que este cree que debería funcionar y llevan a menudo a decepciones y sentimientos de estar defraudado con la realidad, el mundo y sus semejantes, el tratamiento más recomendado desde las diferentes fuentes médicas consiste en un abordaje psicosociológico a través de terapias y dinámicas de grupo tendentes a reforzar el conocimiento mutuo entre los enfermos de modo que se consolide en su personalidad un sentimiento de no rendición y se creen redes de buscadores de la verdad e idealistas de la justicia sin los que el mundo sería mucho peor.

- Extracto del Vademecum psiquiatrico 2017-18 del colegio de psiquiatría de Illinois-"


Y Ya

jueves, 27 de diciembre de 2018

THE ART OF LISTENING-THE REVENGE OF NOISING


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Escuchar no es aprovechar mientras el otro habla para rebuscar en tu archivo de argumentarios lo que vas a decir en cuanto dejes de oír ese ruido de fondo molesto en tu cerebro que son sus palabras. Unas palabras que no estás escuchando, salvo en su primera frase y su lenguaje corporal que has necesitado para clasificarlo entre los tuyos o los contrarios, pues estás ocupado oyéndote a ti mismo, y que sin embargo ya has decidido están equivocadas por algo que has supuesto, por algo lejano que has creído oír antes en boca del enemigo. No consiste en tratar de recordar lo que te han dicho los tuyos que hay que decir cuando se hable de ese tema. No eres un soldado con órdenes de rebatir furibundo, de saltar de la trinchera en cuanto oigas la orden. Escuchar no es sacar del fondo de tu armario las ideas que alguien te ha dado precocinadas en forma de slogans para repetir, palabras de otros más listos que yo que ya me dan mascadas las frases para que no tenga que pensar.
El cerebro bandista funciona de una manera muy perezosa. Oye solo lo que quiere oír (emisoras, cadenas, periódicos, relaciones personales, foros..) y se va quedando con aquellas expresiones con las que se siente más cómodo (con las que más de acuerdo está en el mejor de los casos, las que más le tocan la fibra emocional o le aceleran la víscera sin tamizarlas por la razón en el peor de ellos) y las clasifica y archiva en una especie de cargador cerebral listas para ser disparadas contra el otro en cuanto le saquen el tema polémico o le lleven la contraria.
Cree que en realidad alguien se le ha adelantado y lo ha formulado antes que él pero que ese pensamiento que acaba de oír de manera machacona (con ánimo evidente de que luego sea repetido por los cuñados y los taxistas) era suyo originariamente. Asume la manipulación justificándose en que así pensaba él antes de que le dijeran lo que tenía que decir.
La actitud bandista en el dialogo se parece a la de esos lobotomizados de las películas que previamente hipnotizados actúan de determinada manera cuando alguien dice la palabra clave. Parecen entrenados para exaltarse y repetir argumentos en forma de frases manidas que alguien les ha metido en su cabeza a base de repetírselas en cuanto aparezca en el aire el tema supuestamente polémico. De manera visceral, a gritos si hace falta, agresivamente, con intención de imponerse o desdeñar por equivocados los puntos de vista del otro. En busca del arropo de otros que piensen igual y les den la fuerza del grupo contra el oponente.
Cuando discuto con un bandista (me obliga, yo no quiero) lo que más me molesta es la exactitud de la correspondencia de las palabras que utiliza, la identidad con las que usan los demás que piensan de la misma manera. No es que sea la misma idea, es que son las mismas expresiones, giros, orden, gramática, tiempo verbal, plural o singular.. la misma frase exacta en bocas distintas. Son literalmente iguales, aprendidas de tanto oírlas, dictadas y asumidas como propias.

El bandismo es una postura cómoda y cobarde. Escuchar es un ejercicio de valentía. Es difícil si se quiere hacer bien. No solo desde el punto de vista intelectual ni emocional sino incluso técnicamente. Es una habilidad que hay que entrenar. Hay que querer. 
Es oír cada idea expuesta por separado, una por una, aunque formen parte de un cuerpo común y ser capaz de formarse un criterio sobre cada una y no sólo del discurso general. Distinguir entre ellas, aceptar unas y otras no. Es estar dispuesto a aprender. Es reconocer no estar en posesión de la verdad (que no es lo mismo que no creer en tus propios argumentos). Es tratar de entender por qué el otro piensa así sin caer en la condescendencia sino empatizar de verdad. Es guardar silencio, respetar el turno. También es ser asertivo, respetarse uno mismo, y no dejarse invadir el espacio siquiera el intelectual de tu propia esfera íntima de pensamiento. Es acudir a la conversación con ideas preconcebidas (sería absurdo pedir lo contrario) pero dispuesto a revisarlas. Es que te quepa la posibilidad de salir de allí pensando distinto sobre algo aunque sea en parte y aunque luego no sea así (o si).
Escuchar es degustar las palabras del otro, darlas el tiempo que se merecen en tu cabeza, respetar su espacio, preguntarse por el camino que alguien ha seguido para llegar a esa conclusión que ahora te expone. Es aceptar su inteligencia, sus razones, su libertad, su historia y evolución. Es ser crítico y tamizarlas con tu propio criterio. Es descubrir en qué estás de acuerdo con él y en qué en desacuerdo, y por qué. Y luego exponer las tuyas de igual manera coincidan o no.
No toda conversación ordinaria ha de ser un debate (y menos una discusión. Si llega el caso es preferible negociar a menudo). No siempre hemos de rebatir,  a veces (las más) es suficiente exponer e intercambiar. 

De disciplinados rebatidores no escuchantes están las filas de los partidos políticos llenas, las conversaciones en los bares, las cenas de familia en Navidad, las audiencias.. Ávidos de que alguien les diga lo que deben pensar. De ese bandismo se alimentan los extremismos y el populismo, los nacionalismos, los fanatismos radicales, los sectarismos varios.. . Gracias a él crecen. Nutren los regimientos de incondicionales adeptos, followers sectarios, carne de cañón de las redes dispuestos a sacar el colt primero en defensa de los suyos a la mínima, creyéndose en su autojustificación ingenua estar con ello defendiendo sus propias ideas cuando lo que hacen acríticamente es ser el muro inerte de quien los usa para esa tarea. Repetidores hasta la saciedad, perros listos para saltar a la orden, que utilizan las frases que otros les han dicho para que las repitan de manera obsesiva para lograr la rendición por cansancio del opuesto y la del propio por refuerzo engañoso.

Respeto cada vez más a quien realmente se construye un criterio propio y no solo a quien cree hacerlo. Esos somos todos. Y no es cierto.

Y ya.