martes, 22 de noviembre de 2016

ATRINCHERARSE

"Si te gustan las rubias eres un machista"
Editorial "Iniciativa Mercurio"-2012

"- ¿Y cual es tu secreto para mantener siempre la tranquilidad?
  - No discuto nunca.
  - ¡Bueno, si! No te lo crees ni tú.
  - Vale, pues no será eso."


Una cosa es no discutir por discutir, para evitar llevarse malos ratos o porque estimas que no es rentable y te hace perder el tiempo. O no entrar al trapo de los trolls varios que campan por el mundo. ..Y otra completamente distinta es practicar el erróneo método de rodearte solo de los que piensan como tú en cada tema. Eso conduce a "atrincherarse".

Este verbo define mucho más de lo que a priori pueda parecer.

Supone, como su esencia indica, una postura defensiva en la argumentación, lo cual ya es un fallo en si mismo por lo que resta al argumento de posibilidad de construir.

Conlleva una postura de refuerzo acrítico en tu propia opinión al no encontrar o admitir otro punto de vista distinto con el que comparar, al que escuchar por si tiene algo que aportarte.

Lleva a la polarización de posturas. Cuando alguien se siente cómodo pues se sabe rodeado de interlocutores que le van a dar la razón las posturas se radicalizan sin remedio. Está comprobado. (*)

Engaña haciéndote creer en posesión de la verdad al encontrar solo espejos y no haber ideas en contra de la tuya. Consolida los dogmatismos.

Una conversación entre españoles en que todo el mundo está de acuerdo, amen de pobre y poco enriquecedora para los contertulios, termina, sin posibilidad de equivocarse, en el ataque personal al ausente, al que no está de acuerdo y por tanto no está presente por no haber sido admitido o porque se ha alejado sintiéndose incómodo. Dirige los pasos irremisiblemente a la argumentación excluyente.

..Y redirige en muchas ocasiones a desviar la mirada de la idea o argumento debatido hacia quien la defiende, focalizando en el "enemigo" o "adversario" (el otro) más que en lo que sostiene, que, se supone, era lo importante. 

Refuerza los corporativismos, que, en mi opinión, son la causa de todos los males.

Y en definitiva aburre... Aunque confieso que es más divertido para quienes intervienen eso si. Puede que más pobre intelectualmente, pero lo cierto es que te hechas unas risas cuando te ves apoyado, subrayas lo que otro dice porque es como si lo dijeras tu mismo, te vuelves más fuerte por el apoyo de la masa, te sientes libre para decir tus extremismos porque no solo nadie te va a parar sino que te van a apoyar en ellos, te permite cebarte sin límites en quien piensa distinto llegando fácilmente al insulto, etc.. 

Y si no estás de acuerdo conmigo vete a la mierda. No se que haces leyendo este blog.



























(*) ".. el dogmatismo tiene un mágico efecto multiplicador en proporciones exponenciales como demostró el “experimento Dimple”:
-          Si tienes a cinco dogmáticos con planteamientos radicales, cada uno de ellos por separado alcanzará un máximo de 2 en el alcance de sus actos dañinos (Por ejemplo un talibán o un neonazi solos a lo sumo llegarán a hacer un daño de nivel medio –equivale a un nivel amarillo en la escala de hijoputez de Cotzinsky-[1]).
-          Si les juntas en la misma sala [2] y les permites conocer el grado de radicalidad de los demás y acuerdo entre ellos, las posturas de cada uno se polarizarán y extremarán al sentirse respaldados. Al salir de la habitación no tendrás la suma de cinco radicales (5 por 2) -no verás solo a cinco individuos dispuestos a llegar a 2-,  sino que el grado de disponibilidad personal hacia el daño ajeno habrá aumentado en cada uno de ellos hasta 5 y además el efecto grupo hará exponencialmente más dañino el acto potencial elevándolo a 10 [3] (es una nota al pie, no una potencia).

SI TE GUSTAN LAS RUBIAS ERES UN MACHISTA"


[1] Pronúnciese Cochinsky (y grite si quiere que le atienda que es un poco sordo).
[2] ¡No al talibán y al neonazi entre ellos!
[3] No haga nunca ese experimento sin la supervisión de un adulto y 150 cascos azules. Consulte a su farmacéutico.

martes, 8 de noviembre de 2016

REIVINDICACIÓN DE LA MULTIDIMENSIONALIDAD


Es llanamente insultante la simpleza reduccionista de creer que un ser humano es definible con un solo término. La riqueza de las personas, puede incluso que lo que nos haga serlo y desde luego lo que nos diferencia de otras especies y unos individuos de otros entre sí, es precisamente la variedad. No solo la variedad como distinción dentro del grupo sino, sobre todo, la multidimensionalidad que nos hace individuos.

El ser humano es multifacético y complejo. No tiene nada de sencillo. Nadie puede ser descrito solo por uno de sus rasgos. Eso es sumamente pobre. Lo que conforma la personalidad de cada uno de nosotros son las miles de características que la componen y, es más, la forma en que estas se interconectan entre si.

Alguien es alguien, y es diferente a otro alguien, por sus amigos, las personas a las que se ha acercado, aquellas cuya compañía ha rechazado, sus aprendizajes, sus aficiones, sus anhelos, sus apegos, sus necesidades, lo que ve cuando mira atrás, sus promesas, sus incumplimientos, sus lágrimas, sus risas, sus filias, sus fobias, su genética, sus elecciones, sus relaciones, sus influencias, su cultura, sus tradiciones, su ambiente, su educación, su crecimiento, su esencia, su espiritualidad, su fe y su religión caso de tener una creencia, sus principios, sus ideas, sus opiniones, sus fidelidades, su capacidad de razonar en las muchas esferas en que se puede ser inteligente, su pasado, sus esperanzas, sus dogmas, su background, sus citas favoritas, la palabra que elige como lema y guía, lo que come y bebe, sus horarios, sus frustraciones, su color favorito, su aspecto, sus cicatrices y heridas, sus juegos, sus pensamientos, sus reflexiones, sus preocupaciones e inquietudes, las gentes con las que se ha cruzado, lo que le ha sucedido y cómo lo ha hecho frente, sus traumas, sus neurosis, sus dolencias y enfermedades, su sentido del humor, del deber, del honor, su forma de practicar el amor, sus inputs, sus influencias, sus referentes, sus héroes, sus ejemplos, las personas a las que admira, las películas que ha visto, los libros que ha leído, las conversaciones que ha mantenido, la música que ha oído, el arte que ha admirado (o no), sus viajes, sus experiencias, sus aventuras, los riesgos que ha tomado, los caminos que ha elegido, los que ha andado literalmente, los puertos en que ha recalado, los precios que ha pagado, sus pecados, sus virtudes, sus excentricidades, lo que le hacen único, por el verso con el que ha contribuido, por los bosques que ha explorado, sus padres, sus hijos, su entorno, su familia, sus temores, sus gustos, sus coherencias, sus incongruencias, su sexualidad, su carácter, su fuerza de voluntad, su capacidad para recuperarse y su resiliencia, sus sueños, sus habilidades, sus defectos, sus cualidades, sus vicios, sus debilidades, sus rechazos, sus fracasos, sus aciertos, sus respuestas, sus silencios, sus posicionamientos, la fuerza con la que defiende sus posturas, sus lealtades, sus traiciones, sus rasgos, su infancia, su país, sus decisiones, sus costumbres, sus miedos, sus fortalezas, la forma de gestionar sus talentos y las oportunidades que le brinda la vida, sus reacciones, su forma de mirar, su honestidad o falta de ella, sus grises, sus líneas rojas, su curiosidad, lo que le apasiona, sus errores, su manera de relacionarse con otros, con el dinero y los bienes materiales, con la muerte, con el dolor, con la comodidad y el confort, con la mentira, por lo que le entristece o le hace reír, por su forma de llenar los vacíos, por su sensibilidad, por sus palabras y sobre todo por sus hechos y sus obras... 

Es grosero tratar de englobar todo lo que es un hombre en una sola palabra. Y dentro de esa grosería el mayor ejercicio de simpleza es tratar de hacerlo por una mera etiqueta (Y ya no te digo si se trata solo de una profesión que es a lo que estamos acostumbrados).

Ninguna persona es solo "español", "musulmán" y menos solo "jardinero" -Y ya de tratar de reducir a esa mínima expresión mejor usar otros recursos, que la información que aporta ese cliché es interesada social y económicamente (de ahí su grosería)-. Las etiquetas reduccionistas conllevan presunciones encadenadas de manera injusta. Hay una querencia natural a rellenar los espacios en blanco con conexiones sin base y además ello permite de manera instintiva clasificar a la gente y categorizarles en "amigos/enemigos".
Sería interesante empezar a responder a la pregunta  "Y tú ¿Qué eres?" con una ristra de adjetivos como: padre, aficionado a la fotografía, coleccionista, zurdo, aries, vitalista, lector de ebook, maniático, moderadamente feliz..

O mejor aún, sería increíble tratar de conocer sinceramente a las personas por todas sus facetas en lugar de reducirlas a solo una de ellas.

Y ya.


(Para mayor abundamiento
 pincha aquí

viernes, 21 de octubre de 2016

NUESTRA PROPIA SEGUNDA ENMIENDA


Escuchando estos días a los líderes de este país te puedes dar cuenta de que la cuestión no es fácil. Hay demasiado en juego. No solo la cuestión de fondo, que parece quedar en algo meramente anecdótico frente al debate sobre la libertad individual versus la ética implícita que conlleva. Ningún candidato a presidente ni partido nacional se atreve del todo a proponer su desaparición. Saben que pierden simpatizantes si lo hacen. Aunque se tiende a identificar su defensa con posturas conservadoras e incluso ultraconservadoras hasta los menos reaccionarios se resisten a enemistarse con sus defensores. Ni con los poderes económicos que hay tras ello (Porque es innegable que tras la actividad hay mucho dinero y grupos económicos de presión interesados). Todos son potenciales votantes. 

Para unos se trata de una cuestión de ética, para otros un derecho. Las posturas se polarizan y son muy viscerales. Nadie entiende los argumentos de la otra parte. Son, según cada cual, tan claros los argumentos en defensa de su postura que no conciben los de la otra. Y sus detractores son tachados de enemigos de la libertad individual al grito de "Si no quieres no lo hagas pero déjame a mí hacerlo". Para aquellos por su parte sus defensores son poco menos que consentidores de asesinato o peor. Sus bandos están enfrentados. Hay figuras y celebridades en cada uno de ellos defendiendo vehementemente sus respectivas posiciones. Son miles en cada lado. Y ambos se creen en posesión de la verdad. Se producen manifestaciones públicas en su defensa o contra ella. 

Sus aficionados lo identifican incluso con una cuestión de esencia nacional. Un símbolo de un país, una cultura, una forma de ver la vida. Hay partes del país en que lo consideran tan propio que se ha convertido en todo un símbolo de esa zona. Hay otras en que se  han dictado leyes para limitarlo o incluso eliminarlo. La cuestión se ha convertido en centro de la controversia política. Hasta geográficamente dentro del país dividiendo territorios aunque dentro de cada uno de ellos haya a su vez gente a favor y en contra. Sus bandos se han posicionado ante el público como defensores de la modernidad y el progreso unos y de la tradición otros. Y nadie admite que lo otro pueda ser cierto.

No cabe duda de que conlleva una enorme carga estética que hasta supone cierta erótica. Tiene mucho que ver con el éros y el tánatos. Mucho que ver con la muerte.

De lo que no cabe duda es de que mueren personas cada año.


(Volver al principio del texto)



domingo, 25 de septiembre de 2016

DE ANTIS, MANIPULACIONES Y OTROS

De un tiempo a esta parte se ha colado en nuestro lenguaje sin que nadie haya dicho esta boca es mía un abuso que me llama la atención. Se trata del uso del prefijo ANTI. Era un recurso apenas utilizado hasta fecha reciente (*) y que sin embargo ahora está presente en nuestra conversación cotidiana hasta extremos exagerados. Se oye o lee en medios de comunicación con naturalidad aceptada la existencia de ANTISISTEMAS, ANTITAURINOS, ANTICATALANES, ANTIMADRIDISTAS,.., hay páginas web, perfiles de redes sociales, grupos de whatsapp, etc. que se bautizan con este prefijo delante de la causa contra la que se posicionan como los ANTIPODEMOS (se los juro a vds. que existe tal grupo en facebook)

Que pobre debe ser la vida interior de alguien que para definirse debe acudir a ser contrario a algo (en lugar de afirmarse positivamente siendo favorable a algo). Que falta de argumentos y de un mínimo nivel intelectual subyace a una posición así. "Yo no tengo muy claro quien soy ni qué opinión tengo sobre algo, pero lo que tengo claro es que estoy en contra de otros". Me conduce al dogmatismo más miserable y zafio. El del ignorante que saca fuerzas en sus posturas de colocarse frente al otro. Vuelve el "Todo lo que diga ese, no, de partida" o el peor aún.. "Yo todo lo contrario de lo que sostenga aquel".
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Y en otro orden de cosas cambiando de tercio, ¿Qué me decís de la manipulación esta que hay ahora de considerarte una mera marioneta al servicio de los intereses de la malvada industria farmacéutica del mundo si consideras que la homeopatía es una estafa? 





















Primero; ya me parece absurdo que por manifestar públicamente tu opinión al respecto ya tengas que soportar verte encasillado en un bando y presumida tu posición contra otro. Y que la exposición de puntos de vista siempre haya de ser unos vs otros. 

Y Segundo (Y más importante); aceptado esto.. la polémica a dos bandas de existir ¿No debería ser lo probado contra lo no demostrado?, ¿Racionalismo contra superstición? ¿Ciencia contra magia? ¿Farmacología contra placebo?.. y no "Homeopatía vs intereses económicos de las grandes industrias farmacéuticas"?

Que no sabía yo que el tema era homeopatía contra industria farmacéutica. Yo creía que el tema era curar enfermedades o no hacerlo. A ver si por no beneficiar a aquellas la gente se va a curar sola. Esto es un poco como cuando te encuentras en facebook el meme ese de "Si compartes esta oración y comentas amén, Dios estará a tu lado. Si no, los siete males te sobrevendrán". ¿La homeopatía y la oración como formas de sanación? No digo que no pueda descubrirse en el futuro algún mecanismo psicológico por el que uno de ellos o ambos influya en la curación de enfermedades. Digo que no está demostrado, y por tanto hasta entonces soy escéptico. Pensándolo bien no son pocas las similitudes entre ambas cuestiones. 

¡Mierda! Soy un ANTIHOMEÓPATA.

Y ya.

(*) Si que es verdad que no es nuevo pero cuesta encontrar ejemplos. Algunos de uso común antes de esta moda eran ANTISEMITA, ANTICLERICAL, ANTISIONISTA, ANTIFAZ -que no se yo qué se puede tener en contra del rostro-, ANTÍLOPE -Ídem del Félix de los ingenios-, ANTIDESLIZANTE, ANTIGUO..

miércoles, 13 de julio de 2016

TRIVIALIZACIÓN DE LA LEALTAD



No soy, en general, nada partidario de lealtades corporativas. Creo más en lealtad a las personas y a las ideas que a los grupos o a los símbolos que los representan, aunque he llegado a entender su significado.

Me eduqué, aunque a muchos les parezca viejuno, en un código cuyo primer artículo ensalzaba la lealtad. No es una forma de hablar. Era mi código de cabecera cuando niño y mi pensamiento y forma de ser le deben mucho a aquella ley que adopté como personal de manera voluntaria y no impuesta. Por ello me molesta tanto que se trivialice algo para mí importante aunque para tantos sea algo superado por antiguo.

Porque la lealtad se ha frivolizado hasta hacerla irreconocible desde su concepción originaria y válida (al menos para mi) y ahora se ha confundido con adhesión inquebrantable y acrítica so pena de ser tachado de traidor por el colectivo que te la exige. Ciega sumisión a lo que me digan que debo pensar por el hecho de adscribirme a un grupo.

Y es que para mí la esencia de la lealtad es la bidireccionalidad, y veo estupefacto que para muchos se entiende en una sola dirección.

¿Por qué se entiende que hay que demostrar lealtad a uno de los tuyos cuando ha hecho algo mal? ¿No se le debería exigir lealtad a este en lugar de a los demás? Lealtad con la marca que ha manchado, con el grupo y sus símbolos, con sus componentes. 
Yo creo que el desleal ha sido el que ha actuado falto de ética. Ha sido desleal con el colectivo pues con su actuar ha manchado su imagen. Ha sido desleal pues gracias a su actuación el grupo entero sufre desprestigio y son sus miembros particulares los que deberían sentir vergüenza de su "compañero" pues lo ha perjudicado en lugar de defenderlo.

Pues no. Hay que defender a los míos hagan lo que hagan. Para eso son los míos y los demás el enemigo. La incongruencia bandista ataca de nuevo. Es el corporativismo malentendido.

Siempre he dicho que la mejor política anticorrupción para un partido político no es cerrar filas en defensa de su antiguo compañero sino al contrario personarse como parte perjudicada. Pero ya sé lo iluso de creer que el único interés en juego es el prestigio del partido o de sus afiliados. Es mejor defender a capa y espada al que es de los tuyos aunque le sepas culpable. Ya lo dice el credo legionario: "Defender al compañero con razón o sin ella". Nunca entenderé las poses agresivas de la mejor defensa el ataque de quien rápidamente muestra apoyo al que actúa mal solo por ser de los suyos en lugar de dejar de considerarle así en el momento en que actúa mal. Nunca comprenderé las imágenes de apoyo a la puerta de la cárcel a Vera y Barrionuevo, a los médicos con sus batas o a los jueces con sus togas defendiendo a sus corporativos compañeros hayan hecho lo que hayan hecho solo por ser de los suyos y luego ya veremos lo que hizo, los tuits de "Sé fuerte", las masas moviendo banderitas haciéndole el pasillo al podrido, los aforamientos para defender a la Barberá de turno, la piedad con el compatriota que delinque en otro país solo por ser español, las campañas en apoyo del defraudador..

No es desleal el que reniega del traidor al grupo sino este antes. No me deshonro yo por deslealtad por no dar mi apoyo al que de entre los míos se sale de la norma, sino él a mi. No hay que defender al que mancha y perjudica sino excluirlo para que no contamine su podredumbre a la marca y a la imagen. Al compañero que hay que defender es al que actúa en la legalidad y la ética. No al otro.

Así entiendo la lealtad yo. No en otra forma. En dos direcciones. No solo en una. Quien debería haber sido leal es él conmigo, no ahora yo con él. Y si no lo fue me liberó de mi deber de serlo yo ahora con él.

Y así en todo.

Y ya.

lunes, 30 de mayo de 2016

LOS "PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DEL BALÓN"



Corría el año 1918. Aquel verano el patriarca de la poderosa familia Rotschild recibió una misteriosa convocatoria. A la misma acompañaba una relación de otros invitados el encuentro. Se le citaba para tratar "asuntos de la máxima importancia" en la villa austriaca de Bildelberg. Intrigado por la presencia en aquella lista de invitados de los nombres de alguna de las testas coronadas de Europa y de, lo que era incluso más importante, los de los industriales más ricos del mundo, decidió aceptar la invitación.

Este es un extracto de las actas de la mencionada reunión:

".. A la vista de la sangría en vidas de nuestros trabajadores y mano de obra en general que la gran guerra está suponiendo y resueltos a detener tal pérdida de recursos para nuestras potencias y empresas resolvemos:

..que a partir del fin del siguiente conflicto que tenemos previsto para el periodo 1939-1945 y que, aparte de sernos de sumo interés ya se encuentra en una fase de preparación imposible de detener, introduciremos en las costumbres del poblacho nuevos medios de dirimir diferencias y canalizar la violencia y agresividad que hasta la fecha tan bien nos ha venido para lo que reconduciremos las tensiones y enfrentamientos locales y nacionales a nuevos espacios distintos de la guerra.

Para ello nos valdremos del nuevo invento que tan rápido se está extendiendo entre las clases populares llamado foot-ball y que tan buena acogida está teniendo.

Haremos de esta manera un gran servicio a nuestras comunidades evitándoles el gratuito derramamiento de sangre (o al menos lo reduciremos a puntuales peleas entre los aficionados) que sin duda se nos agradecerá sin saber que está motivado por espurios intereses. Todo ello lo haremos derivando así la natural agresividad de nuestros ciudadanos hacia otras vías de escape. A nadie se le esconde que lo hacemos por supuesto en nuestro beneficio para enfrentarnos así al enorme coste en vidas que para nuestra cadenas de producción están teniendo las guerras pasadas, actuales y las que tenemos previstas para el futuro cercano.

Esta medida junto a la creación de ejércitos profesionalizados que se hagan cargo de nuestras guerras sin robarnos los medios humanos de la población civil permitirá aumentar las ganancias en nuestra cuenta de resultados hasta que se materialice nuestro próximo reto orientado a la robotización completa de las cadenas de producción.

También es evidente que de este nuevo invento llamado balón-pie podremos hacer uso para tener controlados a los mandos intermedios mediante la corrupción que llevará aparejada la construcción de los necesarios espacios para su desarrollo y visionado, las concesiones de lugares para los campeonatos así como de los derechos de retransmisión por el nuevo invento que permitiremos que vea la luz acabada la segunda gran guerra y llamaremos "visión-lejana". Ello servirá a nuestros intereses en un segundo frente al que llamaremos en nuestro plan "alienación de las masas" y que, gracias a la distracción, nos permitirá hacer nuestra voluntad sin excesiva presión de los sindicatos, soviets y organizaciones de trabajadores que se verán incapaces de superar la falta de motivación en la defensa de sus posiciones ante el atontamiento de los afectados.

El foot-ball será la nueva forma de guerra entre pueblos y naciones, entre ciudades, entre vecinos. Una forma menos cruenta y más civilizada que permitirá reducir las muertes de la población asalariada y proletaria, y así dejará de preocuparnos este aspecto en la producción..."


viernes, 29 de abril de 2016

DIFERENCIAS ENTRE AGITADOR Y POLEMISTA


Salvador Sostres es una agitador, como Inda o Sánchez-Dragó.. Pérez-Reverte es un fino polemista. Umbral lo era hasta que decidió cambiar de bando. Le resultaba más rentable. Pablo Iglesias, Donald Trump, Berlusconi son agitadores políticos. Errejón tiene más actitud de polemista. Ese reparto es más antiguo que el mundo, poli malo poli bueno, Aznar-Ávarez Cascos, Zapatero-Pepiño Blanco, Felipe González-Alfonso Guerra..

Otros lo intentan pero se quedan en el camino alcanzando gran notoriedad como meros imbéciles que es el escalón inferior siquiera al agitador. Véase por ejemplo a nuestro insigne Willy Toledo.

Se puede ser polemista siendo descarnado en lo que dices. Se puede incluso ser ofensivo e insultante. No está reñido. ¿Entonces? Si la diferencia no es la elegancia ni la dureza o no del mensaje (Verbi gratia este mismo texto)..¿cual es?

Aparte de que en mi clasificación hay una connotación negativa en los meros agitadores y mi predilección por gente como Artuto Pérez-Reverte (En su forma de expresarlas, no tanto o al menos no siempre, en el fondo de sus opiniones), creo que la separación está en el interés. La diferencia entre el agitador y el polemista reside en mi opinión en una cuestión de actitud al exponer una idea. De gestualidad pero sobre todo de intención. Si al hacer tu comentario o declaración buscas algo que te interese eres un agitador. Si simplemente estás dando tu opinión sin buscar nada más eres un polemista.

Los agitadores actuales se encuentran en las tertulias y en los partidos políticos, cada uno tiene el suyo oficial en nómina. Últimamente están en ambos escenarios. Hasta el punto de que se confunden y parecen el mismo. Los agitadores se reconocen porque están claramente interesados en que les sigan llamando para el siguiente programa para seguir cobrando el pastón que les pagan o servir a su jefe desarrollando su talento de "malmete". Por eso dan lo que se les pide. Carnaza. Carroña. Eso es el interés. Eso es ser un agitador. También los hay que simplemente se divierten creando malestar y soltando sus idioteces que saben que van a molestar a alguien creando incomodidad y ofensa, que no polémica. Los agitadores tertulianos son los peores bandistas. Por divertidos que nos resulten a veces su oficio es deleznable: cabrear. 

Reconocerás a un polemista porque opina sin interés. Puede ser pedante, incluso soberbio (a veces en más de un sentido) pues transmite que no busca convencerte ni venderte su idea, sino solo exponerla. Tú la compras si quieres. No le importa si lo haces o no. No le importa si te convence. No quiere que le llamen al día siguiente, no se vende. Expone su punto de vista. No depende de su opinión, ni en la forma más o menos pintoresca de darla, su salario.


Los mejores están abiertos al dialogo e incluso a dejarse convencer de tu idea si es diferente a la suya y se ve respaldada por argumentos. No siempre es así. 


Sin embargo los agitadores solo están interesados en crear mal ambiente, en dejar mal cuerpo, sin promover la exposición de ideas y menos su intercambio. Solo quieren molestar a alguien, ser mediocres y ofensivos porque ahora está muy bien pagado. Y los peores son los dañinos gratuitos. Los que se gustan molestando (aunque mejor si cobran). Se esconden bajo el disfraz de políticamente incorrectos, de superiores a los que no les importa por encima de quien pasen a cambio de su derecho a la libertad de expresión (Como si su opinión nos importara en su asqueroso complejo de superioridad) y el de la posibilidad de exponer su punto de vista, pero solo son carroña provecta. La peor ralea. Enfadadores y tensores profesionales.


La polémica bien entendida es conversación entre quienes no están de principio de acuerdo en algo. Un agitador es lo que toda la vida se ha llamado un "tocapelotas", un "cizañero". A veces reconozco que mola serlo, solo por gusto, por reventar a los políticamente correctos, pero como actitud vital y más como forma de ganarse la vida, es patético y asqueroso. La puntualidad de un gesto agitador concreto de vez en cuando es divertida (verla en otros y llevarla a cabo uno mismo) e incluso sana para el equilibrio mental y para romperle la cintura a los meapilas y tiquismiquis legionarios de las filas del correctopolitismo. Pero la pose continua es inaguantable, como lo es la del condescendiente supuesto intelectual maldito subido a su atalaya moral desde cuyo púlpito nos castiga con sus postulados dogmáticos e intransigentes. Se refugian en la agitación como metodología vital y concepto, en un "Yo lo contrario" continuo y cansino. Se sienten así cómodos y al menos valorados en esa esfera, seguidos por su cohorte de "#unodelosnuestros". Es triste final para unos fracasados cuyo ego se disfraza de superioridad en un vano intento de hacernos creer de forma intensa y jartible que la culpa de todos sus males la tiene cualquiera menos ellos mismos. Desconsiderados niños de papá mentales mimados, maleducados y creídos con un problema de gestión del fracaso personal. Misma patología curiosamente que llena las consultas de los terapeutas de críticos de cine y de literatura varios.
En la polémica hay elegancia de dialogo, respeto a la postura del otro, en la agitación fealdad, griterío, imposición, malas maneras y desconsideración. No digo que no sea divertido oirles pero es como oír un chiste escatológico; gracioso pero zafio.

En el populismo que apela a lo instintivo y visceral hay mucho de agitación, en la buena política (y el buen periodismo de opinión) de polémica.

De siempre tuvo razón el sabio (elegante como buen polemista) que sostuvo que era mucho mejor la mezcla que la agitación. No solo en el Vodka con Martini, también en las ideas.


Y ya.