miércoles, 24 de octubre de 2018

HOMEOPATÍA IDEOLÓGICA

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Por ridículo que parezca avanzado el siglo XXI hay todavía quien cree que las propiedades de un elemento se "contagian" por contacto a otro elemento aún en cantidades infinitesimales si la dilución es la adecuada. 

Sin ir más lejos esta misma mañana el líder del PP, Pablo Casado, ha usado este argumento del principio activo de la "comunicación" de los caracteres a través del eter entre personas. En su esquema ha partido de ese curioso concepto de "memoria del agua" (metáfora de las relaciones políticas entre partidos, las alianzas y los acuerdos aun los presuntos y no formalizados) cuando ha presumido que dado que el lider independentista encarcelado formó parte de una conspiración para acabar con el sistema democrático español tal como lo conocemos,.. y puesto que le ha visitado en la carcel otro Pablo, Iglesias en este caso, para nadie sabe muy bien qué,.. y el presidente del Gobierno ha firmado recientemente un acuerdo para sacar adelante los presupuestos con el de Podemos.. Pedro Sánchez es un golpista. A piensa X, B se entrevista con A, el otro día B habló con C.. Ergo C piensa X. Los amigos de tus amigos son tus amigos. Permeabilidad entre capas. Vasos comunicantes automáticos entre idearios o posicionamientos políticos. La vieja teoría del peligro de los "Compañeros de viaje".

El lider conservador no es el único que trabaja con ese esquema mental que más que homeopático parece frenopático. Al mismo Pablo Casado o al lider de Ciudadanos, Albert Rivera, se les aplica ese mismo principio activo cuando se establece la presunción de que son lo mismo por contagio entre ideas. Si sus partidos votan en el mismo sentido sobre algo se puede derivar automáticamente que son iguales en todo.. Es más.. se les puede meter en el mismo saco y decir que son la extrema derecha con VOX, Salvini, el polaco, el Bolsonaro y la madre que los parió a todos (que para algunos debió ser la misma por similitud de lo similar). 

Pablo Iglesías ya es perro viejo en estas lides y se espera ese tipo de conexiones. Su formación nació en política bajo la falacia de ser considerada secesionista por su falta de beligerancia clara con el independentismo catalán y vasco. Siempre se les ha etiquetado por la industria de la manipulación mediatica como los "amigos de los proetarras" y en los casos más echaos p´alante como proetarras en sí mismos. Si no eres de los míos claramente estás contra mi. Es más.. si no atacas a los otros agresivamente es que eres de los otros. A mi personalmente no me gusta su postura en esos temas pero ello no me da permiso para una acusación tan grave por "contagio" o conexión por un cierto "contacto" ideológico (Y menos por no ser "tan beligerante como yo" contra ellos).

Yo me pregunto.. ¿Cual es la dilución máxima? ¿Cuantos escalones de separación debe haber para que deje de contagiarse el carácter primigenio contaminante? ¿..para que un acuerdo en un tema deje de considerarse complicidad filoetarra hace años y golpista ahora o polarización extremoderechista? ¿Solo se contagia lo malo? No es cierta esa teoría del contagio por las alianzas ni la que atribuye responsabilidades por conexiones lejanas bajo el argumento de la cooperación necesaria o de la carga de culpa por sus actos si alguna vez opinasteis igual sobre algo (O votasteis lo mismo), lo apoyaste en algo, simplemente tuviste que ver con él, se te vió tomando juntos un café o no le afeaste una conducta.. Es infantil el argumento de que "Si tu amigo hace algo mal y no le abandonas y te alejas sino que sigues siendo su amigo es que tú piensas lo mismo y por tanto también eres responsable de lo que diga o haga". No se me ocurre paradigma histórico mayor de una "Alianza" que los aliados en la segunda guerra mundial y sin embargo tampoco se me ocurre mayor aberración que presumir que Churchill era comunista por tener a Stalin como tal (Ni Hitler por firmar con él un pacto) o que fuera responsable de sus desmanes por haber compartido lado en la guerra.

La homeopatía no funciona. Tampoco es aplicable en política. No por compartir algo se comparte todo. Ese esquema solo engaña a los más simples.

Y Ya.

(Para mayor abundamiento pincha aquí..)


lunes, 8 de octubre de 2018

EL MAPA COMPLETO

Resultado de imagen de Nazis en el reichstag




Los españoles como masa somos muy simples (que no predecibles). Necesitamos imágenes gráficas que nos ayuden a entender la realidad. Y en cuanto a espectro político ya tenemos desde hoy el mapa completo.

No han valido de nada los esfuerzos antiguos de “UPyD” y los recientes de “Ciudadanos” y de “Podemos” intentando hacernos entender que ya no valían los viejos esquemas de derechas e izquierdas. Ya se ha encargado la sabiduría (o simpleza) popular de encasillar a cada uno en su sitio para facilitar la comprensión de donde se situaba cada quien en el arco. Aunque ellos no se quisieran ver encasillados en esas categorías. Vale más una imagen que mil palabras. Más desde luego que los nuevos esquemas por acertados que sean. Es una pared difícil de vencer esa de tratar de hacer entender que no tiene por qué haber bandos.

No fueron muy insistentes ni válidos tampoco los intentos del PP por hacernos ver que ellos eran más de centro. Y la insistencia del lenguaje mediático de acudir al simple grafismo de colocar en las puntas a la extrema derecha y la extrema izquierda, o el recurso fácil de tachar al que pensaba distinto como "facha" o "Podemita", hicieron el resto. No ha sido suficiente para borrar la visión de bandos la aparición de nuevas concepciones liberales o populistas en lo social, alejadas en principio del esquema clásico. Tampoco parecen estar resultando las fórmulas tipo plataforma de colectivos y partidos, políticos independientes, etc. No le auguro en esta batalla éxito a Manuel Valls en su intento como no lo han tenido las alcaldesas de Barcelona y Madrid a quienes se ha ubicado claramente en uno de esos extremos y punto. Necesitamos saber quién es el enemigo en un dibujo de opuestos. Nos pone el lenguaje gráfico guerracivilista.

Así que desde hoy ya estamos todos en el dibujo, en la línea visual reconocible. Ya tenemos nuestro propio partido de extrema derecha. Este fin de semana pasado tomó forma el que nos faltaba, y VOX llenó de simpatizantes el polideportivo de Vistalegre poniendo su bandera en el mapa de manera oficial. Ya lo estaban oficiosamente pero no nos lo queríamos reconocer ni ellos se reconocían públicamente en esa etiqueta. O no querían hacerlo por todas las connotaciones negativas que conllevaba. Pero ya nos hemos quitado todos las caretas y hemos reconocido nuestra imposibilidad de hacer entender “terceras vías” y otros inventos difíciles de entender para el votante medio que quiere situar y situarse en algún punto de la línea sencilla que le permite entender el mundo. Para saber así quienes son los suyos y quienes los otros.

Y esa aparición en el espectro, o esa aceptación ya oficial mejor dicho, tiene consecuencias mucho más graves que lo meramente estético o lo filosófico del fracaso en el intento político de crear nuevas formas de ver las ideas y sus concepciones. La rendición ante la fuerza del esquema clásico de derechas e izquierdas con sus extremos, el reconocimiento oficial de la participación en el juego de una formación claramente en un polo del espectro (y en ese lado del arco además) conlleva consecuencias y efectos sumamente perniciosas.

En primer lugar la aceptación como normales, como asumibles en el debate político, de ideas que desde hoy los menos moderados se van a sentir en la legitimidad y el derecho de exponer abiertamente y que hasta ahora disimulaban por inaceptables desde la corrección política reinante. Concepciones referentes a la emigración, el feminismo, la “eliminación (política)” del discrepante, la configuración territorial, el aborto, la tradición, el ecologismo, etc.

En segundo lugar el “efecto contagio” que consiste en que personas que no expresaban algunas de estas ideas en alto ahora lo van a hacer con mayor fuerza amparadas en el descubrimiento de que hay más gente que piensa como ellas. Y este es uno de los más peligrosos efectos de la aparición y asentamiento oficial en el mapa de este tipo de fuerzas, pues hace que su masa crítica (y potencial votante) crezca de manera exponencial sin el freno del sentirse solos en su extremismo.

En tercer lugar el efecto “barricada” de protección preventiva de los que se consideran enfrente suyo, quienes polarizarán más sus posturas amparados en la aparición de un enemigo claro con nombre y apellidos cuyo avance se convierte en obligación detener. Los españoles no necesitamos más que tener unas siglas claras enfrente para extremar nuestras posturas. Ya lo hacíamos sin necesidad de ello buscándonos enemigos inventados (Todos los que no opinaban como yo eran unos fachas) así que ahora que ya los tienen claramente definidos con sus letras, sus símbolos, sus líderes, etc. para qué quieren más..

En cuarto lugar el intento competitivo de evitar la pérdida de sus votantes por parte del PP y de Ciudadanos que pueda llevarles a extremar sus posturas para que no se les vayan a VOX.

En quinto lugar el efecto imán que hacia VOX atraerá como hacia un vortex a extremistas declarados en esa parte del espectro que se sentirán si no identificados al menos cercanos y "cubiertos" por el reconocimiento oficial de unas siglas con respaldo dentro del juego democrático que ellos no habían nunca conseguido.

Y por último el miedo a que aparezcan, como la experiencia demuestra, grupos de descontrolados incluso violentos (véase los CDR en otro espacio político) como brazo de este tipo de ideas.

El último reducto de resistencia ha caído. El fenómeno del que nos felicitábamos por no tener en nuestro panorama ya está entre nosotros. Ahora ya estamos todos. Ya somos europeos también en esto. Oficialmente. 
Y no me gusta nada.

Y ya.