domingo, 23 de diciembre de 2018

ESO ES LO FÁCIL (Advertencia contra la inmediatez)

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Cada vez más gente identifica lo fácil con lo no punible. Muchos se llevan las manos a la cabeza porque se proponga algún tipo de castigo (o siquiera se contemple su sanción o se le reproche) para un acto que resultó sencillo de hacer. En su cerebro el silogismo debe funcionar así "¿Pero cómo se va a poder castigar algo que es fácil?", "Si no cuesta no debe poder castigarse". Y se les llevan los demonios ofendiéndose por considerarlo un ataque a la libertad (de pensamiento, de opinión,..) porque les parece desproporcionada la persecución penal a algo que fue instintivo como un tweet, que no supuso mucho esfuerzo como una mala rima de un rap o una performance callejera cutre, o que materialmente tampoco es para tanto ni apenas dura unos minutos como es la quema de una bandera, descargarse una canción ilegalmente o provocar un accidente por circular negligéntemente en patinete. Se ve que en sus estructuras mentales solo cabe castigo para lo planificado o lo necesitado de grandes dimensiones.

Pues les recuerdo a todas estas personas que no hay gesto que dure menos en el tiempo ni sea más sencillo mecánicamente que apretar un gatillo, y no por ello debe quedar sin castigo. Y que la premeditación es un agravante pero no quita esencia al delito cuando no la conlleva. Es como lo del técnico que arregla la lavadora en un minuto y el cliente se queja de lo abultado de la factura. No se paga por el tiempo sino por el conocimiento. Por saber qué tuerca había que apretar. 

Lo que se sanciona no es el gesto, el detalle, el tweet, la canción, la presión con cierta fuerza de un dedo sobre un metal.... sino las consecuencias que conlleva o supone la decisión de llevarla a cabo, de convertirlo en realidad. Pasar a la concreción de lo público lo que era personal, del mero deseo íntimo al hecho con consecuencias, de la acción más allá del pensamiento que es libre. La falta de respeto al otro que nos hace seres civilizados, la decisión personal (por rápido que sea el paso de ella al acto) que nos hace seres racionales y por tanto humanos, la capacidad de voluntad, el libre albedrío. La posibilidad de no hacer.

En una época que prima (e incluso premia) lo inmediato, lo compulsivo en la compra, lo rápido en la consecución de lo deseado, lo caliente en el pensamiento o la imagen del momento, el click bit en la noticia, el like sin filtro, la supuesta "valentía o arrojo" de atreverse a hacer algo sin más reflexión,.. lo fácil, en una palabra.. hay quien cree que el mundo real funciona como las redes y no entiende que algo que no ha costado esfuerzo hacer, se haga de manera instintiva o se haya tardado poco en llevar a cabo, pueda ser merecedor de sanción. No está de moda lo de "pensárselo dos veces".

No es problema de la sociedad (o mejor dicho sí se está convirtiendo en uno) que cada vez se dedique menos tiempo entre el pensamiento y la acción a estudiar las consecuencias de nuestras decisiones. Es problema de quien la lleva a cabo convirtiendo en realidad concreta cualquier cosa que le pasa por la cabeza. Y las decisiones (y los actos a través de las que se convierten en realidad los pensamientos) han de tener consecuencias (como de hecho las tienen en el plano de la repercusión en el afectado por nuestro acto concretando nuestra decisión). Lo explica de manera soberbia Magnífico Margarito en la entrada de su Blog Splitting of the ego "Cruzar el Rubicón". No lo hagas,.. y no tendrás que arrepentirte (o si lo haces que sea de manera plenamente consciente y arrostrando coherentemente las consecuencias).

Revisa el texto de tu tweet o de tu whatsapp antes de dar a enviar, o tu mail antes de pulsar enter. No por haberte costado poco hacerlo deja de producir sus consecuencias. No por ser fácil algo es correcto o no las tiene. No todo es un chiste que no ha de ser tenido en cuenta por instintivo que sea.

Y Ya.

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