jueves, 7 de junio de 2012

La absurda necesidad de tener un enemigo claro (La teoría del "enemigo necesario")


Hay gente que es capaz de olvidar más fácilmente sus problemas si le das un nombre y una cara, unos colores, un elemento identificativo .. en el que ver reflejado a su adversario. Y así, una vez cosificado, focalizar en el mismo todas sus iras. Se acepta como lógico que algunas personas respondan al planteamiento dialéctico: Existir en la medida en que exista nuestro enemigo y tengamos claro quién es. 

Buena parte de la vida (y la economía) de los grandes clubes de fútbol responde a esta idea. Se existe en la medida que se odia al rival tradicional. Muchos grupos y colectivos se convierten en bandos a través de este instintivo mecanismo. Son algo si tienen un enemigo claro. Esta sencilla técnica de manipulación de las masas no es solo propia de entidades deportivas más o menos fanatizadoras. Por ejemplo lo usan los gobiernos para obtener cohesión social y una “meta común” con la que distraer a sus ciudadanos. Es muy triste el espectáculo que dan algunos gobernantes cuando se quedan sin un enemigo claro que ofrecer a sus votantes y vergonzosa la prisa con la que se disponen a buscar al siguiente. Se trata de una técnica usada frecuentemente por dirigentes de todo pelaje y latitudes cuando la opinión pública se les pone en contra o baja su popularidad. No es ajeno al uso de esta técnica el departamento de estado norteamericano que la utiliza de manera continua para tener apaciguada a su personal; Caso palmario ha sido el de Bin Laden, como antes lo fue el de Sadam Husein y luego el de Gadafi. Como todo el mundo sabe (lo dice Internet así que es verdad) existe un departamento de la CIA especializado en ir buscando malos por el mundo en los que focalizar las iras y simbolizar el poder del mal (Recuérdese la representación tan gráfica del enemigo en la expresión “El eje del mal”.) Bien es cierto que algunos de estos malos de opereta colaboran bastante en este juego asumiendo fantásticamente su rol. Basta picar en “Google Imágenes” las palabras “Kim Jong II”, "Ahmadinejad" o “Gadafi” para saber a qué me refiero (Aparecen junto al Doctor Infierno, Saurón, Darth Vader y los malos de James Bond).

A este juego tan sucio es al que tanto le gusta jugar a ciertos comunicadores mediáticos. Miden su éxito por  el nivel de odio y rencor inoculado por minuto. Trabajan desde la necesidad de mantener la falsa impresión de que es necesario un enemigo para existir. Para mantener viva esta idea se necesita una dosis de resentimiento en el ambiente. Hay que crear mala atmósfera exacerbando los ánimos cada poco tiempo. Son los “periodistas que odian”, como han sido llamados. Cifuentes (De “Celtas Cortos”) describió perfectamente sus maneras al hablar de “instigadores de la bronca social”.

Y si no ya me contarás a que viene esto a 8 de Junio de 2012..

2 comentarios:

  1. Cuando escriben del enemigo, me resulta inevitable pensar en Snowball y en Emmanuel Goldstein, personajes orwellianos inolvidables.

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