
El D.I.N.S. (Departamento de Inventarse Nombres y Siglas) de la facultad de Psicología de Tubinga (Institución inventada y bautizada por ella misma en ejercicio de sus funciones ficticias) ha conseguido el reconocimiento e inclusión en el catálogo de patologías absurdas que mantiene el O.V.I.S.M.E.I. (Observatorio de Vigilancia de Salud Mental del Estado de Illinois) -ver nota anterior- el S.I.R.I. (SÍNDROME IRRACIONAL DE RECHAZO INMEDIATO), qué, como todo lo anterior, es una enfermedad que me estoy inventando evidentemente sobre la marcha, pero que creo que a nivel práctico y para andar por casa describe de manera gráfica un conjunto de actitudes con las que nos encontramos con frecuencia en las realidades humanas.
El citado síndrome, tal como consta en el Vademécum Internacional 2025 (qué os voy a contar a estas alturas que no sepáis), consistiría según este organismo en el posicionamiento contrario a lo que el interlocutor sostenga sea lo que sea y sin ninguna lógica solo porque sí (o mejor dicho porque no).
El mecanismo mental funciona de la siguiente manera (Seguro que el lector lo reconoce):
A sostiene algo
B, sin haberle dedicado ni una mínima pensada de medio segundo, ya parte de la postura contraria -En la mayor parte de las ocasiones incluso antes de que A llegue a expresar lo que va a decir siquiera- y hace todos los esfuerzos necesarios para poner de manifiesto tal desacuerdo de manera visceral e incluso agresiva en muchos casos o simplemente sarcástica en otros, pero en todos los casos con la clara intención de quedar por encima de A e incluso de dejarlo en ridículo ante la eventual audiencia..
Se ha venido a denominar SIRIN la medida de tiempo infinitesimalmente pequeño en que este posicionamiento contrario se instala en el cerebro de B tras la expresión de su postura por A. Equivaldría a 0,000000001 micronésimas de segundo.
La psicología estudia las causas de tal fenómeno habiendo aislado hasta la fecha las siguientes:
1) Complejo de superioridad de B respecto a A que le hace partir de que este siempre va a estar equivocado y genera el efecto psicológico engañoso de crear en realidad su postura por contraposición después de conocer la primera aunque se engaña creyendo que ya pensaba así antes.
2% de los casos estudiados.
2) Manía (Llámalo Animadversión, Asco, Rencor reprimido hasta esa explosión por algún motivo, Odio en el peor de los casos):"Lo que va a decir o lo que ha dicho este gilipollas por fuerza tiene que ser lo contrario de lo que yo pienso porque este tío es imbécil y por tanto no podemos coincidir en nada, ¡menudo subnormal!".
1% de los casos estudiados
3) Necesidad enfermiza de refuerzo de la autoconfianza debilitada
3% de los casos estudiados.
4) Condescendencia (Casi paternalismo) de quien se apiada del otro, le perdona y le deja vivir a pesar de estar errado en todo porque su existencia le entretiene o no le estorba mucho. Esta postura se reconoce por su carácter didáctico que lleva a B a explicar a A, a veces hasta situar al condescendiente en el ridículo, el porqué de su error y a tratar de salvarle del mismo atrayéndole hacia "la verdad y el lado correcto".
1% de los casos estudiados.
5) Motivación lúdica; como mero juego, por divertirse humillando al otro. Quien se encuentra en esta situación parte de toda conversación por menor que sea como competición para ganar y con su actitud trata de demostrar su victoria. Le da igual creer o no de verdad en su argumento, lo importante no es esto sino derribar los del oponente. Puede aunque a veces incluso piense lo mismo que el interlocutor pero ha de demostrar su capacidad de persuasión y argumentación con esto. Se lo plantea como reto. No cree en la búsqueda de la verdad sino en la derrota del otro.
1% de los casos estudiados.
6) Ganas de tocar los huevos.
12% de los casos estudiados.
7) Todas las anteriores juntas.
80% de los casos estudiados.
Nota: Si se ha visto el lector en la necesidad de sumar los porcentajes para comprobar si el cálculo estaba hecho correctamente para corregir eventualmente al autor seguramente sufra de S.I.R.I. y haya de hacérselo mirar.
Y ya.