domingo, 18 de enero de 2026

S.I.R.I.

 

El D.I.N.S. (Departamento de Inventarse Nombres y Siglas) de la facultad de Psicología de Tubinga (Institución inventada y bautizada por ella misma en ejercicio de sus funciones ficticias) ha conseguido el reconocimiento e inclusión en el catálogo de patologías absurdas que mantiene el O.V.I.S.M.E.I. (Observatorio de Vigilancia de Salud Mental del Estado de Illinois) -ver nota anterior- el S.I.R.I. (SÍNDROME IRRACIONAL DE RECHAZO INMEDIATO), qué, como todo lo anterior, es una enfermedad que me estoy inventando evidentemente sobre la marcha, pero que creo que a nivel práctico y para andar por casa describe de manera gráfica un conjunto de actitudes con las que nos encontramos con frecuencia en las realidades humanas.

El citado síndrome, tal como consta en el Vademécum Internacional 2025 (qué os voy a contar a estas alturas que no sepáis), consistiría según este organismo en el posicionamiento contrario a lo que el interlocutor sostenga sea lo que sea y sin ninguna lógica solo porque sí (o mejor dicho porque no).

El mecanismo mental funciona de la siguiente manera (Seguro que el lector lo reconoce):
A sostiene algo
B, sin haberle dedicado ni una mínima pensada de medio segundo, ya parte de la postura contraria -En la mayor parte de las ocasiones incluso antes de que A llegue a expresar lo que va a decir siquiera- y hace todos los esfuerzos necesarios para poner de manifiesto tal desacuerdo de manera visceral e incluso agresiva en muchos casos o simplemente sarcástica en otros, pero en todos los casos con la clara intención de quedar por encima de A e incluso de dejarlo en ridículo ante la eventual audiencia..

Se ha venido a denominar SIRIN la medida de tiempo infinitesimalmente pequeño en que este posicionamiento contrario se instala en el cerebro de B tras la expresión de su postura por A. Equivaldría a 0,000000001 micronésimas de segundo.

La psicología estudia las causas de tal fenómeno habiendo aislado hasta la fecha las siguientes:

1) Complejo de superioridad de B respecto a A que le hace partir de que este siempre va a estar equivocado y genera el efecto psicológico engañoso de crear en realidad su postura por contraposición después de conocer la primera aunque se engaña creyendo que ya pensaba así antes.
2% de los casos estudiados.

2) Manía (Llámalo Animadversión, Asco, Rencor reprimido hasta esa explosión por algún motivo, Odio en el peor de los casos):"Lo que va a decir o lo que ha dicho este gilipollas por fuerza tiene que ser lo contrario de lo que yo pienso porque este tío es imbécil y por tanto no podemos coincidir en nada, ¡menudo subnormal!".
1% de los casos estudiados

3) Necesidad enfermiza de refuerzo de la autoconfianza debilitada
3% de los casos estudiados.

4) 
Condescendencia (Casi paternalismo) de quien se apiada del otro, le perdona y le deja vivir a pesar de estar errado en todo porque su existencia le entretiene o no le estorba mucho. Esta postura se reconoce por su carácter didáctico que lleva a B a explicar a A, a veces hasta situar al condescendiente en el ridículo, el porqué de su error y a tratar de salvarle del mismo atrayéndole hacia "la verdad y el lado correcto".
1% de los casos estudiados.

5) Motivación lúdica; como mero juego, por divertirse humillando al otro. Quien se encuentra en esta situación parte de toda conversación por menor que sea como competición para ganar y con su actitud trata de demostrar su victoria. Le da igual creer o no de verdad en su argumento, lo importante no es esto sino derribar los del oponente. Puede aunque a veces incluso piense lo mismo que el interlocutor pero ha de demostrar su capacidad de persuasión y argumentación con esto. Se lo plantea como reto. No cree en la búsqueda de la verdad sino en la derrota del otro.
1% de los casos estudiados.

6) Ganas de tocar los huevos.
12% de los casos estudiados. 

7) Todas las anteriores juntas.
80% de los casos estudiados.

Nota: Si se ha visto el lector en la necesidad de sumar los porcentajes para comprobar si el cálculo estaba hecho correctamente para corregir eventualmente al autor seguramente sufra de S.I.R.I. y haya de hacérselo mirar.

Y ya.

lunes, 29 de diciembre de 2025

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Conmigo, o contra mí
-Arturo Pérez-Reverte-

XLSemanal - 02/9/2013

Un lector me preguntó el otro día por mi escepticismo político: mi falta de fe en el futuro y mi despego de esta casta parásita que nos gobierna, sólo comparable a la desconfianza que siento hacia nosotros los gobernados: sin víctimas fáciles no hay verdugos impunes. Siempre sostuve, porque así me lo dijeron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura. Que, incluso con urnas, nunca hay democracia sin votantes cultos y lúcidos. Y que los pueblos analfabetos nunca serán libres, pues su ignorancia y su abulia política los convierten en borregos propicios a cualquier esquilador astuto, a cualquier lobo hambriento, a cualquier manipulador malvado. También en torpes animales peligrosos para sí mismos. En lamentables suicidas sociales.

Hace dos largas décadas que escribo en esta página. También, en los últimos dos años, Twitter me ha permitido acercarme a lo más caliente de nuestro modo de respirar. Y no puedo decir que sea confortable. Inquieta el lugar en que una parte de los lectores españoles se sitúan: lo airado de sus reacciones, el odio sectario, la violenta simpleza -rara vez hay argumentos serios- que a menudo llegan a un desolador extremo de estolidez, cuando no de infamia y vileza. Cualquier asunto polémico se transforma en el acto, no en debate razonado, sino en un pugilato visceral del que está ausente, no ya el rigor, sino el más elemental sentido común.

Destaca, significativa, la necesidad de encasillar. Si usted opina, por ejemplo, que a Manuel Azaña se le fue la República de las manos, no encontrará criterios serenos que comenten por qué se le fue o no se le fue, sino airadas reacciones que, tras mencionar el burdo lugar común de Hitler y Mussolini, acusarán al opinante de profranquista y antidemócrata. Y si, por poner otro ejemplo, menciona el papel que la Iglesia Católica tuvo en la represión de las libertades durante los últimos tres siglos de la historia de España, abundarán las voces calificándolo en el acto de anticatólico y progre de salón. Pondré un ejemplo personal: una vez, al ser interrogado sobre mi ideología, respondí que yo no tengo ideología porque tengo biblioteca. No pueden ustedes imaginar cómo llovieron, en el acto, las violentas acusaciones de que escurría el bulto «y no me mojaba». Y es que en España parece inconcebible que alguien no milite en algo y, en consecuencia, no odie cuanto quede fuera del territorio delimitado por ese algo. Reconocer un mérito al adversario es para nosotros impensable, como aceptar una crítica hacia algo propio. Porque se trata exactamente de eso: adversarios, bandos, sectas viscerales heredadas, asumidas sin análisis. Odios irreconciliables. Toda discrepancia te sitúa directamente en el bando enemigo. Sobre todo en materia de nacionalismos, religión o política, lo que no toleramos es la crítica, ni la independencia intelectual. O estás conmigo, o contra mí. O eres de mi gente -y mi gente es siempre la misma, como mi club de fútbol- o eres cómplice de la etiqueta que yo te ponga. Y cuanto digas queda automáticamente descalificado porque es agresión. Provocación. Crimen.
Qué fácil resulta entender, así, nuestra despiadada Guerra Civil. Si ahora no se dan delaciones y paseos por las cunetas, es sencillamente porque ya no se puede. Pero las ganas, el impulso, siguen ahí. Me pregunto muchas veces de dónde viene esa vileza, esa ansia de ver al adversario no vencido o convencido, sino exterminado. La falta de cultura no basta para explicarlo, pues otros pueblos tan incultos y maleducados como nosotros se respetan a sí mismos. Quizá esa Historia que casi nadie enseña en los colegios pueda explicarlo: ocho siglos de moros y cristianos, el peso de la Inquisición con sus delaciones y envidias, la infame calidad moral de reyes y gobernantes. Pero no estoy seguro. Esa saña que lo mismo se manifiesta en una discusión política que entre cuñados y hermanos en una cena de Navidad es tan española, tan nuestra, que me pregunto quién nos metió en la sangre su cochina simiente. Desde ese punto de vista, el español es por naturaleza un perfecto hijo de puta. Por eso necesitamos tanto lo que no tenemos: gobernantes lúcidos, sabios sin complejos que hablen a los españoles mirándonos a los ojos, sin mentir sobre nuestra naturaleza y asumiendo el coste político que eso significa. Dispuestos a decir: «Preparemos al niño español para que se defienda de sí mismo. Eduquémoslo para que conviva con el hijo de puta que siglos de reyes, obispos, mediocridad, envidia, corrupción, violencia, injusticia, le metieron dentro»

Y ya.

lunes, 8 de diciembre de 2025

DE CÓMO VOLVIÓ EL ODIO

¿De dónde sale todo ese odio?

Es un elemento al que nos hemos acostumbrado, pero merece la pena recordar que no hace tanto no era la esencia del día a día de la vida parlamentaria ni de las declaraciones de nuestros políticos. ¿Dónde estaba escondido y por qué sale ahora?¿Estaba larvado esperando a emerger o es de nueva creación?

La eliminación del oponente, la concepción de que tras la lucha en la arena sólo debemos quedar los nuestros y los que no piensen como nosotros han de ser echados al mar, es la esencia del totalitarismo y es el mayor enemigo de la democracia que puedo concebir. La idea misma de que el horizonte político deseable sea expulsar al divergente de tus posturas es aterradora.

Los extremos del arco parlamentario se han terminado por caracterizar por sus ataques mutuos y por tener por necesario a su enemigo para existir. Otros vendrán que bueno te harán dice el refranero. Y acierta, pues con su visceral odio africano contra los de enfrente logran que demos valor a la moderación de los partidos intermedios. Nos recuerdan con su asquerosa rabia lo bueno de la alternancia y de la visión de la democracia como ecosistema en el que no solo todos caben sino que en su justa proporción son necesarios los diferentes puntos de vista pues enriquecen.

Las intervenciones públicas de sus líderes, en sede parlamentaria, ante los micrófonos de los medios, en sus redes sociales,.. se han convertido en vomitorios de exabruptos y en demostraciones de revanchismo latente que explota ahora tras años reprimido. En el caso de la izquierda recuerda la violencia revolucionaria de quien en otras épocas sí tenía de qué quejarse y causas reales por las que luchar y no como ahora en que han de magnificar las existentes para tener razón de ser en su postureo radicalizado. En el de la derecha obedece al inteligente aunque falto de ética recurso de polarizar y encrespar los ánimos mediante la apelación al miedo, que saben es garantía de éxito electoral como les demuestra la historia.

En todo caso algunos nos acordamos de un tiempo no lejano en que las intervenciones públicas de nuestros líderes podían ser mordaces, irónicas, sarcásticas, polémicas, ácidas, agitadoras, a veces agudas e ingeniosas, puede que incluso malévolas e incluso hirientes en ocasiones,.. pero no rezumaban al ánimo vengativo y revanchista de las que vemos ahora, la destrucción que desean, el odio que destilan.

En lugar de recordar su papel ejemplarizante nuestros líderes se han contagiado de la chabacana cháchara callejera y tabernaria, y del discurso de taxista enfadado. Y en un bucle lógico ello ha provocado, como era su intención, que la conversación ordinaria se haya teñido de enfado y tensión, de detección del enemigo y de enfrentamiento doméstico y cotidiano con el que piensa distinto. A lo que las redes sociales han contribuido sobremanera todo hay que decirlo. 

Nunca os perdonará haber traído de vuelta el odio a la palestra.

Y ya.

jueves, 27 de noviembre de 2025

LA RESISTENCIA

 

Es prioridad ABSOLUTA de la ciudadanía, ya que TODA la clase política está empeñada en lo contrario, guardar la memoria para pasarla a la siguiente generación de que hay otra forma de hacer política, de que no hay por qué aceptar esta a la que nos ha acostumbrado toda esta gentuza que entre unos y otros están acabando con la democracia que me enseñaron. Desprestigiando las instituciones y los pilares básicos, relativizando los principios absolutos, desafectando al ciudadano del negocio que se han montado. De que hubo un tiempo no lejano en que sin renunciar nadie a sus ideas podía convivir con el otro y alternarse sin que la destrucción sistemática del oponente fuera el único interés para estar en política. De que había límites y líneas rojas que todos aceptaban que no podían superarse. De que la decencia importaba y se valoraba la honradez. De que el interés general movía a los servidores públicos que tenían claro que, asumiendo la parte de ambición personal, eso era lo que eran y no otra cosa. De que no se tenía al ciudadano por escoria simple y manipulable sino por el verdadero soberano al que se debían y al que representaban.

Necesitamos formar una resistencia a esta forma de hacer política de unos y otros. Para que no se olvide que se puede hacer política de otra forma y no acepten las generaciones venideras esta herencia envenenada que les dejamos al hacerles creer que era esto en lo que consistía hacer política.

Y el primer paso para ello es dejar de militar en las filas de los incondicionales que nos han convencido son la única forma de militar, dejar de defender lo indefendible solo porque lo han hecho los nuestros y atacar lo que sea que haga el de enfrente. Si queremos permanecer cuerdos algunos al menos para pasar algún gramo de esa cordura a los siguientes lo primero es dejar de estar enfadados y de saltar obedientes a la orden de la voz de su amo como resortes repitiendo como paredes de un muro en eco los argumentarios que nos dicen que repitamos sin ningún espíritu crítico. Sin sus "repetidores" esta escoria no sería nada.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Y ya.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

GANAR LA BATALLA DEL RELATO

"Ganar la batalla del relato"

¿Puede que estemos ante la expresión más asquerosa en términos éticos que el neolenguaje ha inventado? A mi me caben pocas dudas.

Cuando la usa alguien está hablando ya no de dar "su versión" de los hechos, lo que conlleva una connotación, por lejana que sea, de que el usuario cree en ella, sino de una visión en la que no es importante si "lo relatado" es o no verdad. La idea de "relato" hace alusión a una narración del tema del que se trate en que se admite la ficción mientras nos convenga. Cuando se habla de construir "el relato" es una expresión literal, se refiere a inventar uno que se pueda intentar hacer creer, que pase por verosímil (a veces ni eso), pero sobre todo que nos beneficie o perjudique a los otros. Lo demás es colateral y accesorio. Lo relevante en la batalla por el relato es que sea creíble por el español medio, no que sea cierto.

La expresión conlleva además un proceso posterior a la fase imaginativa. Exige difusión, repetición hasta el hartazgo, hasta que suene tan normal que los simples la repitan a su vez ya sin necesidad de instrucciones como parte de sus creencias. Sin asomo de duda. Gana en esa batalla quien se ve ayudado por más colaboradores dispuestos a repetirla acríticamente y darla por buena, claro. Es lo que en otro logro del neolenguaje se llama "postverdad".

Hay que poner a trabajar el traductor. Ganar la batalla del relato es "hacer creer nuestra versión de los hechos" al mayor número de personas. Porque "el relato" suele ser lo contrario a "la verdad". Esta es objetiva y el relato es interesado por esencia. Ganar esa batalla requiere una intención de manipulación, no de veracidad. Quien lo pretende no aboga por lo justo, lo correcto, lo cierto.. sino por lo que le interesa.

Se deja ganar la batalla del relato no solo el bando que pierde ante la opinión pública en cuanto a credibilidad de su versión, sino, ante todo, el individuo que admite el relato sin más, sin someterlo a su propia creencia y sentido crítico.

Nikómako, oye las verdades que los otros proclamen y tras ello construye la tuya.

Y ya.


miércoles, 27 de agosto de 2025

BANDICCIONARIO

 

Intransigencia:  Rasgo patológico de los extremistas y energúmenos de todo tipo, fanáticos y radicales, consistente en bloquear en su cerebro cualquier cosa que no sea su propio pensamiento y exigir a los demás que lo adopten como suyo so pena de ser agredidos, anulados, insultados, excluidos..

Sectarismo: Tendencia de las personalidades más débiles de carácter según la cual todo lo del enemigo es malo y todo lo del propio bando está bien.

Gregarismo: Mecanismo defensivo consistente en garantizarse la protección de un grupo mediante la adhesión acrítica a sus postulados. Ver también borreguismo y disciplina de voto.

Polarización: Consecuencia de la espiral de auto convencimiento que nace de relacionarse solo con los que piensan como tú y que consiste en extremar los posicionamientos, incluso más allá de lo que a título individual se habría llegado, por la fuerza de la radicalización que conlleva el grupo.

Bandismo: Querencia del ser humano al gregarismo sociológico acrítico que construye la realidad en torno a presunciones falsas y falacias que facilitan a los imbéciles la comprensión de la realidad evitándoles tener que pensar por sí mismos bastándoles con situar a los demás como de los suyos o de los otros y así ya sólo con eso establecer relaciones

Dogmatismo: Mecanismo defensivo de los más inseguros que consiste en mostrarse intransigente con las opiniones ajenas asumiendo, por compensación, como verdad indiscutible la propia visión (o peor aún la dictada por terceros y aceptada acríticamente) .

Proselitismo: Necesidad ineludible de convencer a los demás de su error por defender una postura contraria a la del interlocutor. Misión de apostolado que los más pesados se imponen como motivo existencial.

Paternalismo: Actitud de rizo del rizo psicológica que adoptan las personas que se creen tan superiores a las demás que consideran que ni siquiera merece la pena el esfuerzo de intentar hacérselo ver. Indiferencia despreciativa hacia los inferiores "..porque pobres, bastante tienen ellos con no ser yo y verlo todo tan claro.."

Manipulación: Herramienta de argumentación de los torpes que se creen que los demás son igual de torpes y no lo van a notar. 

Radicalización: Proceso de alejamiento centrípeto de la verdad por el que paradójicamente cuanto más te alejas de esta más convencido estás de lo contrario.  

Y ya.

sábado, 8 de marzo de 2025

QUE NO ES LO MISMO

 

En torno a la diferencia entre hablar de un tema y estar de acuerdo con él.

Parecería lógico pensar, pasado ya el primer cuarto del siglo XXI, que la diferencia entre ambas cosas debería estar clara a estas alturas y que no es lo mismo sacar la cuestión del holocausto que estar a favor y ser nazi, por ejemplo. Sin embargo no deja de parecerme asombroso que esto que parece tan evidente en casos como ese no lo sea en la conversación diaria, y que para muchas personas el mero hecho de comentar la existencia de un fenómeno (La prostitución, el comunismo, la pena de muerte, el cambio climático, el aborto, el alzamiento del 36, las drogas..) ya te haga sospechoso de tener una postura y de pertenencia a un bando.

Es un hecho que hay una autocensura en los temas que se proponen y sacan en las conversaciones. Para evitar ser confundidos con lo que no eres y sabedores de que esto se da continuamente en la realidad la gente se corta de hablar de cuestiones concretas sensibles. Ya no de dar su opinión sobre ellas sino ni tan siquiera de proponerlas sacándolas a debate. Increíblemente sigue habiendo quien piensa que si sacas una cuestión es porque estas de acuerdo con ella en el fondo o si no, no lo harías. Gente que no concibe que se pueda simplemente querer hablar, conocer el punto de vista de otras personas sobre los temas, intercambiar, etc... y que sugerir hilos de la conversación no denota interés alguno en defender una postura concreta ni con ello se está apuntando una opinión.

Para esas personas digo que la elección de temas no tiene que suponer posicionamiento personal. Eso no significa que tal afirmación se pueda aplicar a todo caso. También se entiende que hay quien propone temas introduciendo con ello de manera consciente su punto de vista al hacerlo y que en esos casos sí es cierto que la mera propuesta conlleva en sí misma posicionamiento. Lo que sostengo es que no tiene por qué presumirse que eso es así siempre. No todo el que quiere hablar de una persona lo hace porque esté a favor de sus opiniones o en contra de ellas, no todo el que quiere conversar sobre feminismo está haciendo con ello un manifiesto, no todo el que habla de la existencia del cubismo está con ello señalando su estilo artístico favorito ni el que cita a un autor lo esté situando en su particular relación de gustos. Sólo son temas de los que hablar.

Y ya.