"Me he sacado el carnet de manipulador de alimentos. Ya tengo a los plátanos y a las patatas totalmente en contra de las zanahorias."
lunes, 30 de mayo de 2016
LOS "PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DEL BALÓN"
Corría el año 1918. Aquel verano el patriarca de la poderosa familia Rotschild recibió una misteriosa convocatoria. A la misma acompañaba una relación de otros invitados el encuentro. Se le citaba para tratar "asuntos de la máxima importancia" en la villa austriaca de Bildelberg. Intrigado por la presencia en aquella lista de invitados de los nombres de alguna de las testas coronadas de Europa y de, lo que era incluso más importante, los de los industriales más ricos del mundo, decidió aceptar la invitación.
Este es un extracto de las actas de la mencionada reunión:
".. A la vista de la sangría en vidas de nuestros trabajadores y mano de obra en general que la gran guerra está suponiendo y resueltos a detener tal pérdida de recursos para nuestras potencias y empresas resolvemos:
..que a partir del fin del siguiente conflicto que tenemos previsto para el periodo 1939-1945 y que, aparte de sernos de sumo interés ya se encuentra en una fase de preparación imposible de detener, introduciremos en las costumbres del poblacho nuevos medios de dirimir diferencias y canalizar la violencia y agresividad que hasta la fecha tan bien nos ha venido para lo que reconduciremos las tensiones y enfrentamientos locales y nacionales a nuevos espacios distintos de la guerra.
Para ello nos valdremos del nuevo invento que tan rápido se está extendiendo entre las clases populares llamado foot-ball y que tan buena acogida está teniendo.
Haremos de esta manera un gran servicio a nuestras comunidades evitándoles el gratuito derramamiento de sangre (o al menos lo reduciremos a puntuales peleas entre los aficionados) que sin duda se nos agradecerá sin saber que está motivado por espurios intereses. Todo ello lo haremos derivando así la natural agresividad de nuestros ciudadanos hacia otras vías de escape. A nadie se le esconde que lo hacemos por supuesto en nuestro beneficio para enfrentarnos así al enorme coste en vidas que para nuestra cadenas de producción están teniendo las guerras pasadas, actuales y las que tenemos previstas para el futuro cercano.
Esta medida junto a la creación de ejércitos profesionalizados que se hagan cargo de nuestras guerras sin robarnos los medios humanos de la población civil permitirá aumentar las ganancias en nuestra cuenta de resultados hasta que se materialice nuestro próximo reto orientado a la robotización completa de las cadenas de producción.
También es evidente que de este nuevo invento llamado balón-pie podremos hacer uso para tener controlados a los mandos intermedios mediante la corrupción que llevará aparejada la construcción de los necesarios espacios para su desarrollo y visionado, las concesiones de lugares para los campeonatos así como de los derechos de retransmisión por el nuevo invento que permitiremos que vea la luz acabada la segunda gran guerra y llamaremos "visión-lejana". Ello servirá a nuestros intereses en un segundo frente al que llamaremos en nuestro plan "alienación de las masas" y que, gracias a la distracción, nos permitirá hacer nuestra voluntad sin excesiva presión de los sindicatos, soviets y organizaciones de trabajadores que se verán incapaces de superar la falta de motivación en la defensa de sus posiciones ante el atontamiento de los afectados.
El foot-ball será la nueva forma de guerra entre pueblos y naciones, entre ciudades, entre vecinos. Una forma menos cruenta y más civilizada que permitirá reducir las muertes de la población asalariada y proletaria, y así dejará de preocuparnos este aspecto en la producción..."
viernes, 29 de abril de 2016
DIFERENCIAS ENTRE AGITADOR Y POLEMISTA
Salvador Sostres es una agitador, como Inda o Sánchez-Dragó.. Pérez-Reverte es un fino polemista. Umbral lo era hasta que decidió cambiar de bando. Le resultaba más rentable. Pablo Iglesias, Donald Trump, Berlusconi son agitadores políticos. Errejón tiene más actitud de polemista. Ese reparto es más antiguo que el mundo, poli malo poli bueno, Aznar-Ávarez Cascos, Zapatero-Pepiño Blanco, Felipe González-Alfonso Guerra..
Otros lo intentan pero se quedan en el camino alcanzando gran notoriedad como meros imbéciles que es el escalón inferior siquiera al agitador. Véase por ejemplo a nuestro insigne Willy Toledo.
Otros lo intentan pero se quedan en el camino alcanzando gran notoriedad como meros imbéciles que es el escalón inferior siquiera al agitador. Véase por ejemplo a nuestro insigne Willy Toledo.
Se puede ser polemista siendo descarnado en lo que dices. Se puede incluso ser ofensivo e insultante. No está reñido. ¿Entonces? Si la diferencia no es la elegancia ni la dureza o no del mensaje (Verbi gratia este mismo texto)..¿cual es?
Aparte de que en mi clasificación hay una connotación negativa en los meros agitadores y mi predilección por gente como Artuto Pérez-Reverte (En su forma de expresarlas, no tanto o al menos no siempre, en el fondo de sus opiniones), creo que la separación está en el interés. La diferencia entre el agitador y el polemista reside en mi opinión en una cuestión de actitud al exponer una idea. De gestualidad pero sobre todo de intención. Si al hacer tu comentario o declaración buscas algo que te interese eres un agitador. Si simplemente estás dando tu opinión sin buscar nada más eres un polemista.
Los agitadores actuales se encuentran en las tertulias y en los partidos políticos, cada uno tiene el suyo oficial en nómina. Últimamente están en ambos escenarios. Hasta el punto de que se confunden y parecen el mismo. Los agitadores se reconocen porque están claramente interesados en que les sigan llamando para el siguiente programa para seguir cobrando el pastón que les pagan o servir a su jefe desarrollando su talento de "malmete". Por eso dan lo que se les pide. Carnaza. Carroña. Eso es el interés. Eso es ser un agitador. También los hay que simplemente se divierten creando malestar y soltando sus idioteces que saben que van a molestar a alguien creando incomodidad y ofensa, que no polémica. Los agitadores tertulianos son los peores bandistas. Por divertidos que nos resulten a veces su oficio es deleznable: cabrear.
Reconocerás a un polemista porque opina sin interés. Puede ser pedante, incluso soberbio (a veces en más de un sentido) pues transmite que no busca convencerte ni venderte su idea, sino solo exponerla. Tú la compras si quieres. No le importa si lo haces o no. No le importa si te convence. No quiere que le llamen al día siguiente, no se vende. Expone su punto de vista. No depende de su opinión, ni en la forma más o menos pintoresca de darla, su salario.
Los mejores están abiertos al dialogo e incluso a dejarse convencer de tu idea si es diferente a la suya y se ve respaldada por argumentos. No siempre es así.
Sin embargo los agitadores solo están interesados en crear mal ambiente, en dejar mal cuerpo, sin promover la exposición de ideas y menos su intercambio. Solo quieren molestar a alguien, ser mediocres y ofensivos porque ahora está muy bien pagado. Y los peores son los dañinos gratuitos. Los que se gustan molestando (aunque mejor si cobran). Se esconden bajo el disfraz de políticamente incorrectos, de superiores a los que no les importa por encima de quien pasen a cambio de su derecho a la libertad de expresión (Como si su opinión nos importara en su asqueroso complejo de superioridad) y el de la posibilidad de exponer su punto de vista, pero solo son carroña provecta. La peor ralea. Enfadadores y tensores profesionales.
La polémica bien entendida es conversación entre quienes no están de principio de acuerdo en algo. Un agitador es lo que toda la vida se ha llamado un "tocapelotas", un "cizañero". A veces reconozco que mola serlo, solo por gusto, por reventar a los políticamente correctos, pero como actitud vital y más como forma de ganarse la vida, es patético y asqueroso. La puntualidad de un gesto agitador concreto de vez en cuando es divertida (verla en otros y llevarla a cabo uno mismo) e incluso sana para el equilibrio mental y para romperle la cintura a los meapilas y tiquismiquis legionarios de las filas del correctopolitismo. Pero la pose continua es inaguantable, como lo es la del condescendiente supuesto intelectual maldito subido a su atalaya moral desde cuyo púlpito nos castiga con sus postulados dogmáticos e intransigentes. Se refugian en la agitación como metodología vital y concepto, en un "Yo lo contrario" continuo y cansino. Se sienten así cómodos y al menos valorados en esa esfera, seguidos por su cohorte de "#unodelosnuestros". Es triste final para unos fracasados cuyo ego se disfraza de superioridad en un vano intento de hacernos creer de forma intensa y jartible que la culpa de todos sus males la tiene cualquiera menos ellos mismos. Desconsiderados niños de papá mentales mimados, maleducados y creídos con un problema de gestión del fracaso personal. Misma patología curiosamente que llena las consultas de los terapeutas de críticos de cine y de literatura varios.
En la polémica hay elegancia de dialogo, respeto a la postura del otro, en la agitación fealdad, griterío, imposición, malas maneras y desconsideración. No digo que no sea divertido oirles pero es como oír un chiste escatológico; gracioso pero zafio.
En el populismo que apela a lo instintivo y visceral hay mucho de agitación, en la buena política (y el buen periodismo de opinión) de polémica.
De siempre tuvo razón el sabio (elegante como buen polemista) que sostuvo que era mucho mejor la mezcla que la agitación. No solo en el Vodka con Martini, también en las ideas.
Y ya.
Reconocerás a un polemista porque opina sin interés. Puede ser pedante, incluso soberbio (a veces en más de un sentido) pues transmite que no busca convencerte ni venderte su idea, sino solo exponerla. Tú la compras si quieres. No le importa si lo haces o no. No le importa si te convence. No quiere que le llamen al día siguiente, no se vende. Expone su punto de vista. No depende de su opinión, ni en la forma más o menos pintoresca de darla, su salario.
Los mejores están abiertos al dialogo e incluso a dejarse convencer de tu idea si es diferente a la suya y se ve respaldada por argumentos. No siempre es así.
Sin embargo los agitadores solo están interesados en crear mal ambiente, en dejar mal cuerpo, sin promover la exposición de ideas y menos su intercambio. Solo quieren molestar a alguien, ser mediocres y ofensivos porque ahora está muy bien pagado. Y los peores son los dañinos gratuitos. Los que se gustan molestando (aunque mejor si cobran). Se esconden bajo el disfraz de políticamente incorrectos, de superiores a los que no les importa por encima de quien pasen a cambio de su derecho a la libertad de expresión (Como si su opinión nos importara en su asqueroso complejo de superioridad) y el de la posibilidad de exponer su punto de vista, pero solo son carroña provecta. La peor ralea. Enfadadores y tensores profesionales.
La polémica bien entendida es conversación entre quienes no están de principio de acuerdo en algo. Un agitador es lo que toda la vida se ha llamado un "tocapelotas", un "cizañero". A veces reconozco que mola serlo, solo por gusto, por reventar a los políticamente correctos, pero como actitud vital y más como forma de ganarse la vida, es patético y asqueroso. La puntualidad de un gesto agitador concreto de vez en cuando es divertida (verla en otros y llevarla a cabo uno mismo) e incluso sana para el equilibrio mental y para romperle la cintura a los meapilas y tiquismiquis legionarios de las filas del correctopolitismo. Pero la pose continua es inaguantable, como lo es la del condescendiente supuesto intelectual maldito subido a su atalaya moral desde cuyo púlpito nos castiga con sus postulados dogmáticos e intransigentes. Se refugian en la agitación como metodología vital y concepto, en un "Yo lo contrario" continuo y cansino. Se sienten así cómodos y al menos valorados en esa esfera, seguidos por su cohorte de "#unodelosnuestros". Es triste final para unos fracasados cuyo ego se disfraza de superioridad en un vano intento de hacernos creer de forma intensa y jartible que la culpa de todos sus males la tiene cualquiera menos ellos mismos. Desconsiderados niños de papá mentales mimados, maleducados y creídos con un problema de gestión del fracaso personal. Misma patología curiosamente que llena las consultas de los terapeutas de críticos de cine y de literatura varios.
En la polémica hay elegancia de dialogo, respeto a la postura del otro, en la agitación fealdad, griterío, imposición, malas maneras y desconsideración. No digo que no sea divertido oirles pero es como oír un chiste escatológico; gracioso pero zafio.
En el populismo que apela a lo instintivo y visceral hay mucho de agitación, en la buena política (y el buen periodismo de opinión) de polémica.
De siempre tuvo razón el sabio (elegante como buen polemista) que sostuvo que era mucho mejor la mezcla que la agitación. No solo en el Vodka con Martini, también en las ideas.
Y ya.
lunes, 18 de abril de 2016
martes, 29 de marzo de 2016
EL SINDROME GROMENAGÜER
"No podemos dejar de agradecer al preclaro autor de "Si te gustan las rubias eres un machista" por su visión clarificadora y su excelente sentido divulgativo. Esta obra abordó en su momento, más aún, sistematizó y aclaró al profano en un lenguaje comprensible para cualquiera, una de las actitudes vitales más imbricadas en la psique humana: la querencia manipuladora a asignar bandos de pertenencia a las personas por prejuicios y etiquetas sin base.
En opinión de este modesto filósofo y sociólogo doméstico el talento de esta obra radica en su formato desenfadado y su ironía retorcida, pero sobre todo en la forma en que acierta retratando los recovecos más secretos del alma en lo referido a ceder a nuestros primeros impulsos en el trato social.
Y, más que nada, en su continua actualidad, en la aplicabilidad constante e inmediatamente reconocible de los locos principios en que basa su "teoría de la Estrategia de bandos".
Estos días atrás mirando la realidad nacional a través de la ventana privilegiada de la prensa no podía evitar acordarme de sus líneas, y acometo hoy la tarea de contribuir al decálogo que el autor inventa con mi propio "Síndrome" por su evidente relación con la teoría general bandista.
Siguiendo el estilo de aquellas líneas he bautizado al mismo como "Síndrome de Gromenagüer, de contagio por aproximación ideológica (aun momentanea) o principio de identificación copiativa por relación -contacto tangencial-".
Se trata de la curiosa relación que establece el bandista en su relato al conectar a quien toca un objeto las cualidades del objeto tocado. Se aplica a los casos en que el bandista entiende/presume las características de la persona con que alguien se relaciona a este último, adjudicando a una persona los rasgos de otra por el hecho de tener una relación de algún tipo con aquella. Se extienden de esta manera las cualidades o defectos del "contactado" aunque sea tangencialmente sobre el sujeto que le ha "tocado" a modo de contagio de caracteres personales.
"Pedro Sánchez es un radical pues se quiere reunir con Podemos"
"Albert Rivera es de derechas pues mantiene al PP en la Comunidad de Madrid"
"La proetarra Carmena que pertenece a un partido que en Euskadi no condena suficientemente el terrorismo"
"Pablo Iglesias claramente es un independentista pues simpatiza con el nacionalismo catalán"
Es la vieja teoría de "Si es amigo de X que es azul es que el también es azul" o "Si no quieres que te acusen de ser A no tengas contactos con los que son A"
Y yo me pregunto ¿Cuales son los límites? ¿Cuándo cree la persona que piensa de esa manera que deja de estar contaminado alguien por contacto? ¿Al cabo de cuantos roces deja de apreciarse el efecto?
Si, por ejemplo, Podemos apoya con su voto en un Ayuntamiento Guipuzcoano una iniciativa de Bildu (que como todos sabemos no ha condenado tan tajantemente como se quiere la violencia etarra del pasado), y luego el PSOE se sienta a negociar con ellos, que es el mismo PSOE que gobierna en Andalucía con los votos de investidura de Ciudadanos.. ¿Se puede decir que estos últimos son peligrosos terroristas separatistas?
¿Cuantos contactos intermedios ha de haber habido para que el rastro genético del bandismo se pierda? ¿Cuantos se requieren para que se difumine el elemento contaminante? ¿A cuantos pacientes ha de infectar el contagioso virus antes de perder su fuerza?"
Texto encontrado en un cuaderno de los tirados por el suelo en la habitación de Ignatius J. Reilly
jueves, 25 de febrero de 2016
¡¡HAY QUE JARTIBLE!!
Cansino, pesado, aburrido..
Oír estos días la radio o ver la tele es así: Plúmbeo. El discurso aceptado está lleno de clichés y etiquetas a las que nos instan a adherirnos so pena de ser tomados por "de los otros" a la mínima de cambio. Mensajes sencillos como memes dispuestos para ser rebotados por el ciber espacio hasta la extenuación o hasta que nos den la siguiente directriz e instrucción. Políticos y periodistas de uno y otro bando (que triste lo de los periodistas oiga) se esmeran en repetir los argumentarios venidos de arriba de manera machacona hasta el hastío. Las frases manidas, consignas, ideas fuerza y lemas para idiotas que esos mismos idiotas se encargan de hacer eco como voceros sin cerebro solo porque se las dictan los suyos y creen que es su deber por lealtad, disciplina de voto, férrea fidelidad ciega, o lo que sea que sienta la gente sin criterio propio. Ideas paquetizadas a aceptar en conjunto como si no estuvieran compuestos los bloques por principios con los que se pueda estar de acuerdo o en desacuerdo de una en una. Frases para simples, infantiles incluso, para que hasta el más bobo las entienda y pueda repetirlas y hacerlas suyas o valer para reconocer al que no esté de acuerdo identificándole como uno de los otros.
!!Que no pasa nada por dar la razón a otro aunque sea parcialmente si crees que la tiene!!
Hemos asistido en vivo y en directo a la muerte del pensamiento crítico, individual y libre. Nos toman por imbéciles. Igual porque hay mucho suelto y por extensión nos engloban a todos los demás. En el abonado campo de la pereza intelectual crecen sin problema estas semillas del bandismo y la ignorancia. Pensar por uno mismo es cansado y por eso tienen éxito estos lemas diseñados para que los idiotas los repitan hasta la saciedad en las ruedas de prensa, las redes, las conversaciones de café y taxi. Frases repetidas y reconocibles como un eco que resuena por las calles rebotando en cada ignorante que las vuelve a repetir. Emitidas como mantras por los supuestamente tuyos para que las re-envíes sin pensar si estás de acuerdo o no con ellas.
.. A ver, ..repita conmigo: 33,.. "Son la marca blanca del PP", "Quieren una Venezuela aquí", "No vamos a apoyar a nadie que no seamos nosotros", "Sólo cabe un gobierno de progreso", "Hemos ganado las elecciones", "Es esta una propuesta progresista y reformista", "Somos el partido más votado", "Ya se han hecho casta", "Asumimos la responsabilidad de dar el paso adelante", "Es la izquierda radical y antisistema"....¡Vayanse todos a tomar pol c***!
Que hartazgo. Que falta de calidad en el debate, en el intercambio. Que falta de capacidad de reconocer en el otro buenas ideas. Qué lástima que el discurso se reduzca a un "Ni lo leas siquiera. TODO lo que digan ellos NO. Sea lo que sea". Como una negativa básica "Nunca cedas", aunque en el fondo sepas que no haces lo correcto. Eso sería darles puntos.
¿Es que no hay quien en política piense por sí mismo sin necesidad de que le dicten lo que tiene que pensar desde arriba? ¿Capaz de discernir cada idea de una en una sin necesidad de aceptar o rechazar los paquetes en bloques completos o por de quién o de qué bando vengan? ¿Por qué no se puede decir con esto estamos de acuerdo y con esto otro no?
No les importamos nada. Y la verdad menos. Sólo el interés. El suyo.
Y ya.
viernes, 19 de febrero de 2016
CORPORATIVISMO ESQUIZOIDE
Otro que está en la iglesia más por "pertenecer" a un bando y tener claro quienes son los suyos y quienes sus enemigos que por el mensaje originario.
Antes de seguir y para saber de lo que hablo te sugiero que leas con mentalidad abierta y crítica esta entrada. Luego hablamos.
¿Qué tal? ¿Cómo te quedas?
¿Tú también piensas que alguien no se ha leído las bienaventuranzas? ¿Que se perdió el día que hablaban en religión de lo del perdón y otras fruslerías que fundamentaban el mensaje de Jesús? ¿Tú también crees que España es el país con más católicos nominales y menos católicos practicantes?
Me remito a una pedante auto-cita en "Si te gustan las rubias eres un bandista", que para eso lo escribí en su momento y viene muy a cuento. Y así me ahorro crear de cero de paso.
"Rizando el rizo del corporativismo
erróneo:
De entre los efectos dañinos de la aplicación de la “Presunción de
Hopkins” hay un fenómeno que siempre me ha llamado mucho la atención. Kowalsky lo denominó en 1997 “Proceso de
rizamiento corporativo” y se ha dado como forma de distorsión del “bandismo” a
lo largo de la historia (de ahí lo de rizamiento, por lo de “rizar el rizo” de
un vicio sobre otro).
Consiste en que un colectivo, que nació originariamente de un conjunto
de ideas en las que sus miembros estaban de acuerdo (su “programa” o
“ideario”), termina olvidando estos principios para quedarse únicamente en el
grupo mismo. Incluso se da el meta-rizo de generar con el tiempo otro “corpus”
de ideas que en la mayor parte de las ocasiones tiene poco que ver con el
original. Pierden en el camino su esencia inicial por completo pero mantienen
la fuerza formal del grupo. Paradójicamente a menudo estas instituciones basan
su existencia y legitimación en la tradición. De hecho en mi opinión todas las
estructuras humanas que perduran en el tiempo terminan sufriendo este proceso
en mayor o menor medida. A este itinerario por el que se sustituye “esencia”
por “supervivencia” lo suelen llamar eufemísticamente “evolución”. Muchas
entidades son irreconocibles con el paso del tiempo respecto a la razón por la
que nacieron, pero sus componentes se enorgullecen de su pertenencia al grupo y
consideran su enemigo a quien se declare contra los postulados que ahora
defienden, aunque ya no tengan nada que ver con el ideario del que surgieron.
Cuando Federico Jiménez Losantos tenía un programa matutino en la
cadena COPE de vez en cuando recibía alguna crítica de oyentes que consideraban
ciertos posicionamientos y expresiones demasiado agresivas. Alguno consideraba
poco cristiana alguna actitud o comentario especialmente ofensivo o incluso
incitador al enfrentamiento. No le faltaban sin embargo defensores, que le
daban su apoyo casi al instante con argumentos cuando menos curiosos. En una
ocasión oí considerar “anticatólico” a quien criticara al periodista. Una vez
se estaba tratando en antena la corrupción que iba ligada al urbanismo y un
oyente crítico se manifestó contra la actitud del director del programa
calificándola de “innecesariamente maleducada”. A los pocos minutos otro oyente
muy indignado con la intervención anterior “recomendaba”
al primero, por decirlo suavemente, dejar de oír esa emisora si no le gustaba
lo que se defendía en ella (en realidad dejaba entrever su enfado porque entre
los oyentes de esa cadena hubiera “disidentes”). Acabó calificándole de
presunto “abortista”. En el colmo del “ricismo” invitaba a abandonar la iglesia
católica (apostatar) si no se estaba de acuerdo con opiniones del periodista
sobre política nacional (en materia económica, sobre negociación con ETA,
aborto, etc.). Aquel fue un magnífico ejemplo de ”rizamiento corporativo”. Se
hablaba de expulsar del grupo a quien no estaba de acuerdo con el actual dogma
(aunque este iba contra el inicial que dio razón de ser al grupo, en este caso
el cristianismo original -Recordemos la importancia que tiene en la línea
editorial de esta emisora la Conferencia
Episcopal-).
Cualquier observador neutral se da cuenta de que muchos de los
actuales postulados de la iglesia católica no serían compartidos por los
cristianos originales [1].
Se ha llegado al momento (hace muchos siglos) en que el grupo es más importante
que las ideas que le dan soporte y que lo que importa es defender a la
institución diga lo que diga. Quien ataca a uno de los míos me ataca a mí. La
estructura es mi bando y los que no estén de acuerdo son “los otros”. Por tanto
son el enemigo y he de convencerles de su error y convertirles. Y si no se
dejan .. vencerles y someterles. ¿Y que tiene esto que ver con los valores
predicados en el “Sermón de la montaña”? Nada, pero a los ojos de alguno el
simple hecho de usar este ejemplo ya me califica como anticlerical y por tanto
de “enemigo”.
Este axioma se cumple casi a rajatabla en el mundo de las religiones.
Por proximidad de la que más puedo opinar es de la que ha sido mayoritaria en
mi entorno. Aunque la imagen esté un poco gastada es verdadera y gráfica.
Muchos participantes activos en ritos de la iglesia católica no creen en el
mensaje de Jesús y sin embargo se sienten formando parte de un grupo al más
puro estilo bandista (por tradición familiar, por afinidad social, por
inercia..). Una buena parte de ellos defiende a “los suyos”, sus “tradiciones”
y el nuevo mensaje completamente distorsionado respecto al original, sin el más
mínimo espíritu crítico y sin buscar la conexión con los valores que le dieron
razón de ser al nacer.
Gente que se considera en el lado correcto del espectro moral se
asquea de la cercanía de la pobreza al salir de misa. Anualmente miles de
celebraciones por toda España como bautizos, bodas y comuniones tienen más que
ver con la adscripción a un grupo o la posibilidad de demostrar poderío económico
y apariencia, que con la creencia espiritual. Participar como cofrade en las
procesiones de Semana Santa o sacar a la Virgen del Rocío no son para muchos
manifestaciones religiosas sino tradiciones locales. Hay incluso quien no ve
relación directa entre lo uno y lo otro (¿Qué tendrá que ver, verdad?). La
pertenencia a una confesión y la celebración de sus sacramentos es para mucha
gente más una cuestión social que de trascendencia. Es más importante el
refuerzo del grupo, el “sentirte entre los tuyos”, hacer lo que hagan, cumplir
las normas convenidas, que el mensaje que le daba razón de ser originariamente.
Todos lo sabemos. La jerarquía también, pero reconocerlo reduciría capacidad de
poder e influencia. [2]
La manifestación más grave de esta distorsión la tenemos en la
violencia con apellido religioso: el terrorismo “islamista”, los
enfrentamientos nacionalistas en Irlanda entre “católicos” y ”protestantes”, los
actos delictivos cometidos desde algunas siglas de la “Democracia Cristiana”,
el papel aglutinante que los “bandos” religiosos han tenido en la historia de
la guerra y la tragedia, etc. Es como poner una bomba y reivindicarlo en nombre
de la paz. Kafkiano.
[1] Que se lo expliquen a los
franciscanos, a los r epresentantes
de la teología de la Liberación, a los grupos católicos de base tachados de
rojos, a los colectivos gays cristianos...
[2] No tengo porque explicar,
pero lo hago, que convivo frecuentemente con católicos coherentes a los que
admiro por vivir en su día a día el mensaje de Jesús. Eso me legitima
precisamente a ser muy crítico con los que lo tergiversan y manipulan para sus
intereses arrogándose la bandera de ser buenos católicos, cuando en realidad no
han entendido nada, pero a los que compartir el corporativismo de un símbolo
que les ayude a identificar a los suyos y discriminar a los otros les es
suficiente.
miércoles, 10 de febrero de 2016
DECONSTRUYENDO UNA MANIPULACIÓN (Que todos tratan de colarnos desde cualquiera de los puntos del espectro)
En esta polémica tan artificiosa de los titiriteros yo sí que me siento tratado como una marioneta. Por unos y por otros. Y me indigna.
¿Sabes por qué todos los manipuladores (TODOS) tratan la realidad como una unidad en lugar de abordar cada una de sus múltiples facetas? Porque eso sería lo honrado y no daría carnaza a los medios, no llenaría tiempo en los informativos ni contribuiría al cabreo general y a la polarización.
Pero es que una realidad, aun hablando de una misma y única, tiene muchas facetas y todas ellas pueden ser ciertas aun pareciendo (falazmente) contradecirse, y pueden ser abordadas por separado sin faltar a la verdad.
Por ejemplo, la dichosa polémica de los titiriteros. ¿Cual es la pregunta? ¿Si era un contenido apto para niños o no por excesiva violencia? Entonces no hay que hablar de ETA ni movidas. ¿Si era delito? ¿Si era apología del terrorismo? Entonces no es relevante que fuera una actuación dirigida a infantes. Si es así es algo absoluto. Punto.¿Si era tan grave como para la decisión del juez?¿Si lo que se decía entra en el marco de la libertad de expresión?..
No. Nos la proponen como un todo. Parece que hay que cogerla en su conjunto y si manifiestas acuerdo o desacuerdo lo estás haciendo al pack completo. A todas las diversas facetas que conlleva y posicionandote a favor de los unos y en contra de los otros. Si muestras laxitud y sostienes que alguna de esas partes del todo tampoco es para tanto una corriente te acusa de ser de un color. Si muestras rigidez y sostienes con firmeza tus convicciones contrarias a lo sucedido es que eres de los otros y por tanto mi enemigo. No es necesario ser de los unos y condenar el paquete entero ni ser de los otros y entender que nada haya sucedido salvo que los ultraconservadores se estén cebando en dos inocentes corderitos. Se puede diseccionar cada realidad en sus partes y estar de acuerdo con unas y no con otras sin polarizar ni enfrentar a los bandos.
Porque no es así. O no debe ser. Al menos es mi opinión. Y es esta:
Hecho: El contenido de la obra puede que no fuera el más apto para niños.
Hecho: Puede que además contuviera partes que puedan entenderse como constitutivas de un delito de enaltecimiento del terrorismo y vejación a las víctimas por el que eventualmente tendrían que pagar los autores si fuera así. Aunque su público hubiese sido adulto.
Hecho: El terrorismo etarra es con seguridad el más vil comportamiento de unos asesinos hijosdelagranp*** que ha visto la democracia española. Si la obra trivializa algo tan asqueroso sería humillar a las víctimas y no debemos permitirlo.
Hecho: No todo cabe en la libertad de expresión.
Hecho: Parece ser que la obra tampoco era una reivindicación a favor del terrorismo aunque estuviera muy desacertada.
Hecho: El carnaval tradicionalmente ha conllevado un relajo en la represión de la crítica y la expresión de las ideas y eso es bueno. Es su esencia de hecho.
Hecho: Los representantes de la obra son como mínimo idiotas al no parar la representación al percatarse del público que estaba presente.
Hecho: Los adultos han de hacerse responsables de sus actos y decisiones y de las consecuencias de estos. la gente debe saber que no todo puede hacerse aunque sea en las redes o en un guiñol. Los artistas no tienen bula por serlo y si me apuras tienen mayores obligaciones en algunos aspectos por la posible resonancia de sus actos (En un sentido y en otro. Tienen obligación de denunciar y obligación de autocontrol).
Hecho: La prisión preventiva (Pasar una sola noche en la cárcel) debe reservarse para los casos más graves, con mayor alarma social o riesgo de fuga.
Hecho: Este caso no lo es.
Hecho: La situación política está en un momento muy sensible y todos aprovechan para arrimar el ascua a su sardina (muy carnavalesco) y exagerar el postureo. TODOS.
Hecho: Estas cosas son muy vistosas y permiten distraer la atención.
Hecho: Ha habido una clarísima negligencia política (espero que no intencionada) al permitir la representación o no conocer de antemano los contenidos o exigir en el contrato que las obras tuvieran un tono adecuado. No sé hasta que punto de la escala política o técnica del Ayuntamiento pero alguien debería asumir su responsabilidad.
Hecho: Conociendo a los españoles es más que posible que si el contenido de la obra hubiera atacado a otras realidades quienes hoy acusan serían los defensores y quienes defienden serían los que exigieran cabezas que rodaran.
Hecho: No se puede hacer de estos peleles unos mártires de la libertad. No son unos intelectuales torturados por sus ideas ni unos presos políticos bajo la represión de un estado autoritario y policial. Son unos inconscientes del alcance de sus actos, pero han actuado y su comportamiento puede coincidir con el tipo penal, así es la vida. Y sucede todos los días. No todos los delitos son dolosos.
Hecho: Tampoco son los enemigos número uno de la sociedad española ni unas bestias pardas que preparaban un atentado.
Hecho: Hay mucha gente que usa el lenguaje con gran incorrección y usa palabras mayúsculas que deberíamos reservar para lo verdaderamente importante y grave. Algunos ejemplos son TERRORISMO, FASCISMO, TORTURA,...
Hecho: En líneas generales la justicia funciona en nuestro país.
Hecho: Viendo los acuerdos y cambalaches que se alcanza entre la fiscalía y algunos respetables imputados, que estos dos imbéciles llegaran a ingresar en prisión por sus actos con una condena significativa sería una vergüenza y un agravio comparativo. Y ello no supone justificación alguna, antes al contrario. Merece mi mayor repulsa si se ha dado el hecho pero proporcionada al hecho delictivo.
Hecho: Hay cosas más importantes que deberían ocuparnos a TODOS el tiempo y las preocupaciones.
Hecho: Hay comportamientos mucho más graves y delictivos, situaciones mucho más necesitadas de atención, que no la merecen tanto del público y los medios y eso da a veces pena y las más de las veces asco.
Hecho: Hacer cualquiera de las afirmaciones anteriores no me convierte en un fascista represor ni en un filoetarra que justifica lo injustificable. Y que nadie me salga con la teoría de la equidistancia que ya me conozco yo esa falacia (cuando lo es). Se puede opinar cada una de ellas y no estar en contradicción. Las ideas no vienen por paquetes.
-Y que se me perdone si sueno dogmático. No es mi intención, solo es mi opinión y no pretendo que nadie me la compre (Bueno si, en forma de libro)-
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