LOS PELIGROS DE LA INDEPENDENCIA DE CRITERIO (Y no querer seguir al rebaño)
Georges Brassens LA MALA REPUTACIÓN
En mi pueblo sin pretensión Tengo mala reputación, Haga lo que haga es igual Todo lo consideran mal, Yo no pienso pues hacer ningún daño Queriendo vivir fuera del rebaño; No, a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe No, a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe Todos todos me miran mal Salvo los ciegos es natural.
Cuando la fiesta nacional Yo me quedo en la cama igual, Que la música militar Nunca me pudo levantar. En el mundo pues no hay mayor pecado Que el de no seguir al abanderado Y a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe Y a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe Todos me muestran con el dedo Salvo los mancos, quiero y no puedo.
Si en la calle corre un ladrón Y a la zaga va un ricachón Zancadilla doy al señor Y he aplastado el perseguidor Eso sí que sí que será una lata Siempre tengo yo que meter la pata Y a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe Y a la gente no gusta que Uno tenga su propia fe Tras de mí todos a correr Salvo los cojos, es de creer.
Ya sé con mucha precisión Como acabará la función No les falta más que el garrote Pa' matarme como un coyote A pesar de que no arme ningún lío Con que no va a Roma el camino mío Que a le gente no gusta que Uno tenga su propia fe Que a le gente no gusta que Uno tenga su propia fe Tras de mí todos a ladrar Salvo los mudos es de pensar.
viernes, 2 de noviembre de 2012
LOS CERDOS ATADOS
"Había llegado la primavera a aquel monasterio budista y con el deshielo la belleza serena de los prados verdes y húmedos invitaban a los monjes a salir a orar fuera del los muros. El monasterio era pequeño y pocos eran los orantes que cada mañana ser reunían en el exterior para meditar mirando hacia el valle y las hermosas montañas lejanas. Con cada respiración profunda y acompasada de aquellos cinco seguidores del bodhi-shama el universo volvía a perpetuarse en armonía y el caos se tornaba orden. Así era cada jornada tres veces al día durante una hora cada vez aproximadamente. La contemplación meditativa en busca de la comunión y el equilibrio eran la meta. En su estado de cuasi trance nada consegúia distraer su atención.Ni el murmullo de las hojas mecidas por el fresco viento de la montaña, ni el arrullo de la corriente que serpenteaba ladera abajo, ni las aves, ... ..ni siquiera aquel cerdo que les salía a recibir curioso entre la maleza cada día, les olisqueaba, mordisqueaba sus vestiduras, empujaba mientras estaban sentados a la vera del camino en la posición del loto, hacía sus necesidades a su alrededor manchándoles,... Bueno el cerdo si que molestaba un poco. De acuerdo. Por eso uno de los monjes decidió un día atarlo a una vara que en el camino estaba clavada a cierta distancia de ellos y volver a soltarlo cuando acababan y regresaban al monasterio. Y así cada día en litúrgica rutina para evitar ser molestados por el cerdo en sus meditaciones. Al cabo de los años el gesto de atar a aquel cerdo antes de empezar a repetir sus salmodias y letanías se había hecho completamente natural y se hacía en silencio expectante por parte de los monjes. En una ocasión pasó por aquellos lugares un monje joven de otra congregación que hacía la peregrinación en busca del gran río lamaista recorriendo todo el Tíbet y buscando refugio donde se apiadaran de él y en los monasterios que a su paso encontraba. Recalaron sus pasos en el nuestro y, como era costumbre pidió permiso para acompañarles en sus rezos. Los monjes como era de esperar se lo dieron. El recién llegado estaba extasiado envidioso de la gran calidad espiritual que en aquella comunidad se respiraba. Se preguntaba cual era su secreto. La austeridad del templo indicaba pobreza extrema. La parsimonia del paso cansino de los monjes, que como un tren humano iban a todas partes en fila arrastrando los pies y los murmullos ceremoniales, le maravillaba. No le cabía duda de que allí se estaba más cerca de Nirvanna que en su propio monasterio. Decidió así abrir bien los ojos y aprender cuanto pudiera de aquellos santones para llevarse parte de aquella santidad consigo. Unas semanas después se fue continuando con su viaje. Pasaron los años y a los oídos del emperador había llegado la fama de santidad de aquellos monjes por lo que les mandó llamar a su palacio para que le enseñaran su secreto. Aquellos cinco monjes ya eran ancianos y tardaron en llegar a la capital. Cuando llegaron fueron inmediatamente recibidos por el emperador, quien les acompañó por sus jardines. Allí vieron la tumba de su visitante de antaño.Les contaron que había vuelto de su viaje iniciatico completamente cambiado y que nunca en toda su vida había dejado de buscar la luz que ellos le inspiraran. De hecho había empezado una nueva rama del ritual budista que con los años se había terminado por instalar definitivamente y ahora era mayoritaria. Allí, ante ellos estaba su templo central. Entraron, se descalzaron en señal de respeto y compartieron el silencio que casi sacro, allí reinaba. De pronto se fijaron que en un lugar principal y protagonista, bajo la gran escultura del Buda sedente que presidía el templo, había un extraño objeto. Se trataba de un enorme cerdo cebado hasta la exageración que se encontraba atado a una ornamentada columna. Los monjes curiosos preguntaron a su anfitrión por aquello. - Nuestro santón y Lama, ya fallecido como visteis, trajo esa costumbre de su viaje. Decía que la había visto en un lejano monasterio. Sostenía que orar habiendo atado un cerdo a tu lado satisfacía al gran Buda y facilitaba una mayor conexión kármica y una más intensa comunión con tu yo interior y el mundo. Los cinco ancianos se miraron entre sí asombrados y de pronto comprendieron. Las sonoras carcajadas, nada santas ni moderadas, retumbaron en los techos del templo rompiendo el sagrado silencio." Y tú, ¿cuantos cerdos atados arrastras?¿cuantas cosas sigues haciendo porque las has visto hacer sin preguntarte cual es el motivo para hacerlas de esa manera o para tener siquiera que hacerlas?¿cuándo fue la última vez que te negaste a hacer algo hasta no saber el porqué había que hacerlo así?¿Cuándo fuiste crítico por ultima vez y no aceptaste algo solo por que te dijeran que así se había hecho toda la vida? ¿Cuál es tu cerdo atado?
martes, 30 de octubre de 2012
NO TE OLVIDES DE SER CRÍTICO (El experimento de los monos y la escalera)
-un poco viejo pero viene a colación-
Cuenta la leyenda urbana que alguna prestigiosa universidad americana que contaba con departamento de estudio del comportamiento en su facultad de sociología hizo el siguiente experimento.
Encerró a cuatro chimpancés en una sala de manera controlada durante 24 horas al día. En el centro de la sala situó una escalera que permitía el acceso a un manojo de plátanos. Instaló un mecanismo por el cual cuando uno de los monos trataba de acceder a la escalera para llegar a la fruta se activaba una ducha fría que regaba a todos los monos presentes en la sala. De este modo los simios aprendieron que si uno intentaba alcanzar las bananas sufrían todos y empezaron a actuar "solidariamente" impidiendo el acceso a la escalera a ninguno que lo intentara.
Los científicos encargados del experimento, llegados a este punto del mismo, empezaron a sustituir a monos que ya tenían la lección "aprendida" por nuevos ejemplares, quienes, lógicamente lo primero que intentaban era subir por la escalera nada más entrar en la sala. Su actitud era de extrañeza inicialmente. No se explicaban por qué ninguno de aquellos congéneres no cogía la sabrosa pieza si estaba tan al alcance. Su sorpresa se ampliaba desagradablemente cuando al acercarse a la escalera de manera inexplicable y sin recibir ningún tipo de aviso todos les golpeaban de manera inmisericorde.
A medida que el experimento avanzaba y los monos eran sustituidos una curiosa manifestación era constatada por el equipo de control; las actitudes mas agresivas y violentas con los nuevos que iban llegando eran las de los monos que habían entrado en una segunda tanda. Es decir, aquellos que no tenían motivos para serlo pues no habían llegado a recibir las duchas frías. Los que desconocían el verdadero motivo para la agresividad.
Finalmente se llegó al culmen de la paradoja cuando ya no quedó ningún mono de los que tenían el recuerdo de las duchas frías Y SIN EMBARGO EL COMPORTAMIENTO SE REPRODUCÍA POR APRENDIZAJE. Los monos eran agresivos con quien trataba de encaramarse a la escalera SIN MOTIVO, SIN SABER POR QUÉ LO HACÍAN. Simplemente sabían que era lo que había que hacer pues se lo habían enseñado así. En aquella mini-sociedad nadie se atrevía a tratar de alcanzar los plátanos ante la amenaza de sus iguales, quienes eran agresivos sin plantearse por qué lo eran.. simplemente porque aquello era lo que se esperaba de ellos.
Conclusión: PIENSA POR TI MISMO. Nunca aceptes nada sin pasar por el tamiz de tu punto de vista, no hagas tuyo lo que otro diga simplemente. Conviértelo en tu pensamiento aportando algo de tu parte. Tú, criba. Sé crítico (Hasta con lo que leas en este blog, por favor).
martes, 11 de septiembre de 2012
RIZANDO EL RIZO: EL CASO ARCADI ESPADA, UN "ANTIBANDISTA" POLEMISTA
Pues ya que hablamos de periodistas que generan polémica
me gustaría hacerlo de Arcadi Espada. He de confesar que las primeras veces que
leí algo suyo o que le oí hablar no me gustó su manera de expresarse. Tenía
un punto de soberbia y agresividad que siempre me han molestado en un periodista.
Sonaba dogmático. Incluso en sus silencios y en la tranquilidad y moderación de sus planteamientos, sus respuestas y su tono había algo de prepotente. No ocultaba su intención de generar polémica con los temas
que abordaba y el prisma desde el que solía (y suele) hacerlo. La forma de
responder a otros contertulios y oyentes le hacían un poco antipático.
Sin embargo con el tiempo he aprendido a apreciar
su especial estilo. A veces estoy de acuerdo con él en lo que sostiene y otras
sus principios me parecen completamente erróneos. Eso es magnífico. Se llama
diversidad de opinión.
Sin renunciar a reconocer que le gusta adoptar la
pose de “independiente a toda costa” valoro que realmente lo sea en el fondo. Sé
que aprecia ese tono polemizador por encima de otras cosas, pero creo
sinceramente que no por encima de lo que piensa que es la verdad en
cada momento y sobre cada cosa, ni por encima de su autonomía. En eso se
diferencia de “polemizadores” amarillistas que valoran la polémica en sí misma
por encima de sus principios hasta el punto de cambiar estos (acentuandolos
generalmente) para aumentar aquella. Arcadi Espada exagera sin duda un poco su
pose pero no tanto para generar bandos como a veces para hacer ver al receptor
sus incoherencias o la falta de base de sus postulados (los del lector u oyente
que le critican sus opiniones.)
Llamo a la entrada “Rizando el rizo” porque
Arcadi Espada logra una cosa difícil. Por
una parte asume ese perfil autónomo de cualquier bando y emite
opiniones independientes incluso entre ellas (no formando parte del corpus de
ideas de una corriente o tendencia, sino las suyas propias sobre cada tema). Así
es posible encontrarle discutiendo de manera furibunda a un nacionalista
catalán su independentismo y al día siguiente hablando con naturalidad del
hecho diferencial catalán. Y hacerlo con coherencia entre ambos mensajes y sin
que estén reñidos entre ellos. Pero sobre todo sin necesidad de representar
ninguna corriente o facción.
..Y por
otra parte ser un periodista polémico que genera pasiones (en contra, pues
los que le seguimos solemos ser más moderados que los que le critican).
Arcadi Espada es un acentuado “antibandista”, si
es que ese término cabe y no es una contradicción en si mismo, pues no solo no se arrima a ninguno de los bandos, y denuncia por igual a
unos y a otros, y a sus pueriles juegos para mantenernos cabreados, sino que señala el bandismo mismo de las instituciones y el sistema. Para mí la
mejor prueba de su autonomía como periodista es el haberse granjeado opositores
en todos los puntos del arco político.
Pero lo que más me gusta es cómo su independencia descoloca a los bandistas, quienes, por esencia, necesitan tener
a la gente bien clasificada para saber si son de los suyos o de los otros. Y
Arcadi es muy difícil de encasillar. Los más simples de sus “críticos” pecan
precisamente de no serlo (en su sentido de análisis inteligente de sus
opiniones) y en su imbecilidad caen en simplezas que llegan a ser ridículas:
Arcadi tiene un fuerte acento catalán y eso
confunde a menudo. Hay idiotas que identifican esto con el nacionalismo (no uno
ni dos imbéciles, los hay a patadas) y, sin escuchar sus posturas, critican los
excesos del nacionalismo vociferando contra él en antena (repitiendo a menudo
argumentos que instantes antes ha defendido el mismo periodista). Él, en las
decenas de ocasiones en que esto le ha pasado, siempre contesta lo mismo:
-¿Pero ha escuchado usted algo de lo que he
dicho?
Pero el acento ciega a los idiotas (está
comprobado por el famoso experimento “Zukkerd” de la universidad de Lovaina)
Lo que menos me atrae es su afición por generar a
veces tensiones con los exaltados y radicales. Eso tiene un punto bandista. Sin
embargo me gusta oírle y leerle a ver con que me sorprende cada día. Porque una
cosa hay que reconocer: es tan polemista como independiente, y a veces da la
sensación de que se plantea los temas o las respuestas que da, pensando .. “a
ver como descoloco hoy a los bobos”. Valoro su forma de plantearlos pues es
equilibrada (en cuanto al fondo) y te deja el hilo abierto para que tú te
generes tu propia opinión que él respeta. Propone temas y reflexiones desde un
punto excesivo e incluso escandaloso como método “mayeutico” de hacer que el
oyente piense, se haga preguntas y se dé sus propias respuestas. Y es
consecuente y valiente en la defensa de sus propias posiciones. Atención al ejercicio de bandismo que se hizo con él en esta cocasión.