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domingo, 18 de noviembre de 2012

DEFENDER A LOS NUESTROS AUNQUE NO SEAN DE LOS NUESTROS
(En el colmo de la paradoja bandista, del corporativismo erróneo y  del rizamiento del rizo frentista -y de la esquizofrenia paranoide-)


El otro día nos desayunamos con el sorprendente titular de una de las acciones populistas del "democrático" partido griego Amanecer Dorado. Nuestros amigos del brazo en alto repartían alimentos de manera gratuita. Para ser receptor de sus favores solo había que cumplir una condición: ser de sangre griega (sic).

Pero lo más maravilloso era el entrecomillado del pie de foto que reproducía literalmente una frase de uno de sus dirigentes:

"NO IMPORTA QUE SEAN COMUNISTAS MIENTRAS SEAN GRIEGOS".


Sutil forma de ejercer el bandismo mas violento, agresivo, exclusivista y polarizador.. ayudando a los necesitados AUNQUE SEAN DE LOS OTROS. Se lo perdonamos, lo suyo se puede curar.. Al menos son griegos. 

Si le hubieran dejado seguir hablando habría dicho NO IMPORTA QUE SEAN TULLIDOS (O DISCAPACITADOS, COMO RESULTA QUE SE DICE AHORA), NI MARICONES (O GAYS O COMO SE DIGA), NI CUALQUIER OTRO GRUPÚSCULO DE SERES INFERIORES A LOS QUE NOS GUSTARÍA ELIMINAR Y DESPRECIAMOS VISCERALMENTE.... MIENTRAS SEAN GRIEGOS.

Sin palabras.

martes, 7 de agosto de 2012

NO TENGO NADA QUE AÑADIR

.. Pincha en el artículo y lee. Lo dice todo. BANDISMO en estado puro. Y de los peores.

"Uno de los nuestros"

(Cuanto me gusta la expresión en "Lord Jim" y que poco en cualquier otra parte)

miércoles, 1 de agosto de 2012

LA LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO APLICADA AL BANDISMO: ETIQUETAR POR LA PROFESIÓN.

“La gente inteligente habla de ideas, la gente común habla de cosas,
 los mediocres hablan de gente”

Jules Romains


- ¿Y esta?
- Es pediatra.
- ah.
                      (Fragmento de una conversación que oí ayer mismo)

Se trata de un buen ejemplo de bandismo cotidiano y ya intrínseco en la forma de ser de muchas personas. Pocas veces en tan pocas palabras se pueden condensar tal cantidad de presunciones. Pocas veces tal cantidad de inmediatas conexiones mentales se generarán. Todas ellas se establecerán como verdades absolutas salvo prueba en contra y servirán como base para futuras actuaciones, premisas, comportamientos y relaciones en la vida social.

Una vez asumido que el bandista actúa en su comportamiento cotidiano etiquetando, que esto conlleva presunciones y conexiones absurdas, y que se mueve en parámetros de rentabilidad y comodidad (es decir que para tener claro a qué bando pertenece cada uno -algo que necesita para vivir y una premisa de la que parte en su concepción de la vida y las relaciones sociales- nos etiqueta y saca de esos clichés conclusiones por conexión a las que llamamos tópicos, prejuicios o presunciones), podemos entrar en detalles.

La técnica de establecer esas presunciones a través de la que el bandista se ahorra mas tiempo es la del ETIQUETADO POR PROFESIÓN.



¿Os habéis fijado la enfermiza necesidad que tienen algunas personas de saber en qué trabajan los que le rodean, cual es su profesión o cómo se ganan la vida? (O mejor ¿Cuanto ganan?)
¿Y la de presunciones que establecen sobre este hecho una vez que lo saben?

Responde a dos razones principalmente:
a) Ahorrarse un tiempo precioso en las relaciones sociales.
b) Poder compararse.

A) Una vez que el bandista sabe que alguien es en su vida profesional profesor de universidad, abogado, arquitecto, médico, carnicero, informático, consultor o ingeniero.. ya presume gran cantidad de tópicos y asume que por tanto es de los suyos o no. De ello deriva una forma de tratarle (familiaridad, respeto, admiración, veneración, desprecio, distancia, interés..). Establece la conexión y el prejuicio de una cierta situación económica, unas ideas políticas, unas opiniones en ciertos aspectos. Y así puede presumir de conocerle sin haber cruzado con él o ella jamás una sola palabra.
Por eso cuando alguien se sale de esa norma que él ha presumido el bandista se siente descabalgado y hasta socialmente ofendido (eso no es propio de "médicos", por ejemplo). Si se es abogado hay que aceptar todo lo que ello conlleva en la vida social, cada uno debe saber cual es su sitio en la vida, etc.

Esto explica que las profesiones clásicas y los tópicos que llevan aparejadas sean una gran ayuda para el bandista. Las personas que tienen una ocupación que no puede rápidamente abarcarse con un nombre profesional clásico sino que ante la pregunta ¿Tú a que te dedicas? han de describirse con una o varias frases, suponen para el bandista un obstáculo infranqueable, una incógnita y un misterio insondable por la dificultad para etiquetar. Así que terminan siendo simplificadas por el bandista a términos comprensibles para él (¡ah! Escritor) y que puedan ser conectados a tópicos que presumir (bohemio, sin un duro, intelectualoide, de izquierdas y si me apuras hasta un poco perroflauta.) o son sospechosas de querer ocultar algo (generalmente para alguno de ellos no tener un duro y trabajar a salto de mata en lo que vaya saliendo).

B) En este marco las interactuaciones entre los individuos se entienden como una competición. Para los que ven la vida así el objetivo vital es ganar ese particular concurso. 

Se puede reconocer a estas personas porque son las que en el ascensor “se comparan” con los demás. De un solo vistazo determinan rango, estatus, nivel social, económico, formación académica.. y establecen cuál de los dos lobos ha de agachar la cola. Para estos individuos el paraíso tiene el aspecto de una fiesta de reencuentro de antiguos alumnos en la que antes de entrar se memorizan las marcas de los coches aparcados a la puerta y hay un cierto acuerdo tácito para preguntarte a qué te dedicas y cuanto ganas o para inspeccionar cómo de atractiva es tu pareja. La vida es un escaparate de éxito o fracaso social o económico en el que curiosamente a nadie interesa si el otro es feliz o no. Siempre me maravilló la habilidad que tienen para hacerlo incluso en una piscina donde las pistas son menores. Hasta que averigüé dos cosas:
a)  Para ellos/as es tan importante la información en base a la cual determinan estas jerarquías que dedican gran parte de su vida a obtenerla para poder aplicarla en el momento adecuado (son los chismosos y los cotillas. Los que coleccionan datos sobre los demás).
b)  Mucha gente juega a ese juego con lo que se presta al mismo. Es una especie de círculo vicioso, no solo una “enfermedad” individual. Los jugadores se necesitan entre ellos.

Para este perfil de personas el enemigo no es el otro jugador, sino quien no quiere jugar a ese juego absurdo y no necesita compararse con nadie. A este es al que hay que vencer (haciéndole de los suyos) y si no se deja, apartarle por disidente. La licencia para “agredir” al “resistente” en este ámbito es la justificación para la discriminación social. Tachar de raro al que no quiere jugar. Por suerte cada vez son más estos “no jugadores”.

Por estas razones el bandista prefiere un mundo de médicos, albañiles, maestros, militares, ingenieros.. en que todos estemos correctamente clasificados y aceptemos además las enfermizas conexiones que se suponen que en las demás facetas aparte de la profesional, un oficio debe llevar aparejadas. Ello hace mas fácil entender el mundo y la sociedad y produce disgusto cuando alguien no cumple lo que se espera de ella y de su categoría.

Siempre me ha maravillado la gente que la primera pregunta que hace cuando te les presentan es ¿En qué trabajas? y lo reservados que somos a veces ante la pregunta que debería ser más natural ¿Cómo te va? o ¿Cómo estás?. Nos resulta mas sencillo decir cual es nuestra profesión para ser inmediatamente clasificados por una presunción de estatus que hablar de quienes somos en realidad y qué sentimos.

Voy a empezar a responder cuando me pregunten ¿Tú que eres? con respuestas que me definen más que mi trabajo como: alto, bueno, agnóstico, mal cocinero, honrado, curioso, padre, librepensador, hijo, coleccionista, lector, marido, buscador, aficionado a rutear en moto, etc.. 

..para evitar el ridículo de tener que corregir: 
- PESCADEROOO .. 
- NO. MAYORISTA.




miércoles, 27 de junio de 2012

PARA QUE SEPAN QUE NO ES LO MISMO..


Para que algún día pueda explicar a mis hijos que no es lo mismo ser un bandista que posicionarse. Para que entiendan que se puede ser crítico y valiente, adoptar posturas concretas y defenderlas sin caer en la trampa del bandismo y convertirse en uno de ellos ni actuar como lo hacen.


Para que puedan saber que se puede ser pacífico y tranquilo, y que precisamente por eso, por coherencia, han de apartarse de los que enemistan y generan facciones por mero interés. Y que sin embargo eso no significa ser pusilánime en la defensa de tus principios y de aquello en lo que se cree. Que no caer en la falacia de los bandistas no es idéntico que pasar de todo o no sentirse implicado. Que tan malo es considerar a alguien un enemigo sin pensar porque alguien te ha dicho que lo es, como no considerar a quien se empeña en serlo tras el análisis racional, desapasionado, crítico e inteligente que te lleve a esa conclusión.


Para que diferencien a quien de manera egoísta y partidista genera tensión sin honor en ello de quien desde la honradez y la coherencia dice lo que piensa. Que no es lo mismo el pacifismo que la no beligerancia o la pasividad social. Que no es igual el comportamiento bandista que la necesidad de que haya bandos en algunos temas que requieren a los hombres buenos hacer algo. Y de subirse al tuyo por coherencia sabiendo lo que haces y sin perder tu punto de vista propio ni tu sentido crítico.


Y sobre todo para que comprendan que aunque se repudie la actitud de los que nos quieren poner enfrentados entre nosotros en bandos opuestos, enemistados y enfadados, NO TODOS SOMOS "DE LOS NUESTROS" y a veces sí es importante que quede claro quienes son de los tuyos y quien no. Quien es, cuando lo hay de verdad, el enemigo y cuales pueden ser buenas causas para movilizarse.







lunes, 18 de junio de 2012


LA LEALTAD MAL ENTENDIDA

"Si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado"

Rudyard Kipling

El corporativismo es elemento imprescindible en la “Estrategia de bandos”. La defensa de los tuyos por encima de todo. El grupo de adscripción antes que el argumento. La expresión mas extrema de la exigencia irracional que para algunas personas supone la pertenencia a un grupo.
Esta “ética de la lealtad errónea”[1] de defender a los míos a toda costa (aun por encima de la verdad y la justicia), en que primero se comprueba si alguien es de los míos para defender lo que sostiene y luego ya se verifica si estamos de acuerdo o no con lo que sostiene, lleva a puertos absurdos (con esa base de salida era de esperar) como por ejemplo:          
  • Dar más importancia al grupo que a los principios que defiende y por los que el grupo nace y existe.
    A menudo se pertenece a un grupo o se desarrollan actitudes sociales solo por este factor, sin reflexionar en el acuerdo o desacuerdo con los principios que este defiende. O lo que es peor se actúa en contra de aquellos pero se defiende la pertenencia al grupo. Eso sucede con mucha frecuencia en mi opinión con los partidos políticos o con las cofradías y hermandades de Semana Santa, el Rocío, la mayor parte de los sacramentos de la iglesia católica (la misa, las bodas, bautizos y comuniones) y en general la esencia misma de pertenencia a la Iglesia. Grupos sociales que al evolucionar abandonaron los principios que les dieron razón de ser pero que a cambio han ganado en refuerzo del grupo de pertenencia (y han buscado otros principios mejores que defender aunque ya ni se parezcan a aquellos).
  • La postura interesada y egoísta de posicionarse en defensa numantina e irracional de tu clase, casta, gremio, oficio.. solo por un argumento defensivo: para que cuando tú lo necesites ellos te defiendan a ti. Es de lo que a veces se acusa a los jueces, médicos, políticos..
  • Posicionarse a ciegas de antemano junto a personas que no conocemos ni sabemos lo que piensan (y mucho menos si vamos a estar de acuerdo con ellas) solo por el hecho accesorio de reconocer en ellas algún elemento distintivo de pertenencia a nuestro grupo (social, clase, gremio..) en algunos casos tan definitivos como un estilo de ropa, una marca, un peinado, un vehículo (moteros, algunos dueños de coches de marca) o una forma de llevar atado el jersey sobre los hombros,..
  • Defender planteamientos absurdos, ilógicos, contradictorios, falaces, .. o directamente falsos.. solo porque los ha enunciado uno de los nuestros. Luego ya veremos si tenía o no razón o siquiera si estamos de acuerdo con ellos (o si son ciertos o justos). El colmo es cuando se defiende lo contrario de lo que se piensa por esta causa.
“A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio”.
Credo de la Legión[2]

Por supuesto que la pertenencia al grupo y el asociacionismo tiene mucho de positivo, pero no hay que confundir esto con el corporativismo, que no tiene vertiente positiva en mi opinión. La defensa de intereses del colectivo solo tiene razón de ser en la medida en que lo es de los componentes individuales de este y no hay porque ser corporativista para ello.

Por otra parte la lealtad es otra cosa, siempre tiene doble sentido y  pone por delante los principios éticos individuales.

La expresión mas polarizada del concepto de “corporativismo” es el nacionalismo y sus exigencias axiológicas. Todo lo que supone anulación del individuo por pertenencia al grupo es negativo. El grupo existe para servir los intereses del individuo y no al contrario. La demanda de sacrificios en aras del interés común es indicio de totalitarismo. Como mínimo sospecha.


[1] Hay otras que no lo son como la de “Los míos antes que yo” o la de “tanta lealtad te debo yo a ti defendiendo lo que sostengas como tú a mí no sosteniendo idioteces para no obligarme a dejarte solo”
[2] Que como lema de refuerzo del espíritu de cuerpo para la batalla es válido pero como argumentario filosófico deja mucho que desear.