domingo, 19 de noviembre de 2023

JUGAR CON FUEGO

 

De las muchas formas que hay de jugar con fuego me repugnan especialmente algunas que se han convertido en muy populares sobre todo en redes sociales, y que curiosamente usa con asquerosa falta de responsabilidad gente desde todas las posturas y de todos los colores (Mira que curioso, en intentar manipularnos y en los métodos para hacerlo sí están de acuerdo)

1) Lanzar como verdadera una noticia incendiaria inventada (o exagerar una cierta) con intención malvada de hacer daño a sabiendas de la falsedad, a ver si se enciende la llama de la ira de la peña. Sin medir las consecuencias. Solo por ver hasta donde de lejos llego con mi basura en el intento de cabrear al personal (Memes, titulares inventados, atribuciones de citas falsas a personas reales, etc.)

2) Creérselas sin contrastarlas en absoluto mientras respalden mi propia opinión.

3) Rebotarlas hasta el agotamiento, repetirlas en el día a día a la mínima oportunidad como si tuviera una misión divina, usarlas como argumentarios dictados o peor, como mantras de un loro que se cree gracioso por repetir una rima fácil o un insulto pretendidamente ingenioso, contribuyendo al clima de enfado y a la espiral de tensión y reforzando el reconocimiento de los míos (que nos distinguimos de los otros porque usamos esos lemas) con estas "claves" de alto nivel intelectual.

4) Usar palabras grandilocuentes que hacen mucho daño para describir realidades diferentes a las pretendidamente descritas ("Terrorismo" mediático, "Fascismo", "Golpe de Estado", "Ultraderecha") con ánimo de enervar los ánimos y enfrentar.

5) Exigir posicionamientos agresivos y hacerlo de manera agresiva so pena de ser señalado públicamente por la masa inquisitorial.

6) Aumentar artificiosamente la nota dramática como si al opinador le excitase rebozarse en el lodazal y la alarma.

7) Manifestar enfado porque el oyente no esté tan enfadado como el que emite esa opinión polarizada.

8) Subrayar como ajenas opiniones propias intentando con ello crear el ambiente de "opinión generalizada" del tipo de "ojalá no pase pero yo cada vez oigo más lo de.."

.. la cosa es no medir las consecuencias como si fuera mejor cuanto peor.

Y ya.

EL ARTE DE CONVERSAR

 

Se hace urgente recuperar esta habilidad que un día tuvimos. Y no me refiero a la oratoria, sino al diálogo. No estoy hablando de entrenar la capacidad de exponer ideas con claridad, sino a la de exponerlas en el marco de un intercambio. Tampoco hablo de la discusión o el debate, en los que se intenta convencer al otro, sino de la simple conversación.

Hemos olvidado que no se trataba en el mejor de los casos de guardar silencio cortes mientras el otro interviene pero sin escuchar lo que dice. Usamos el espacio en que estamos callados para preparar la respuesta sin oír la suya. Nos creamos una etiqueta del interlocutor por sus primeras palabras (es de "los míos", es de "los otros") y construimos el resto de la interlocución sobre esa presunción apoyándole en un caso -y apoyándonos en él esperando su lealtad corporativa-, o contradiciéndole en todo lo que sostenga sea lo que sea por ahorrarnos trabajo y no salirnos del cliché.

Concebimos el intercambio de opiniones como batalla en la que uno está en lo cierto y el otro errado. En la que el objetivo es vencer al otro (ni siquiera convencerlo), ganarlo, aplastarlo con nuestros argumentos o las formas. Y estamos desaprovechando las posibilidades de aprendizaje mutuo que una conversación tiene.

Preferimos el monólogo colectivo de los que opinan lo mismo a la divergencia. Nos sentimos confortablemente rodeados de opiniones iguales a las nuestras que nos refuerzan. No manejamos bien la incomodidad de la diferencia de opiniones. Y es así a menudo por el apriorismo de nuestro dogmatismo que nos hace sentirnos en lo cierto sin fisuras.

Hemos perdido la capacidad de la empatía de tratar de entender por qué el otro piensa lo que piensa, y la humildad de plantearnos en qué puede que lleve razón y yo esté equivocado. Vamos a la conversación a enseñar al equivocado la verdad y nunca a aprender del otro que puede aportarnos nuevos puntos de vista.

Se hace urgente recuperar el espíritu de construcción de algo común aun en lo mínimo de una conversación cotidiana. Por encima de la agresiva necesidad de demostrar mi versión sobre la suya. Sin renunciar a la asertiva postura de reconocernos el derecho a tener opiniones sólidas pero sin entender por ello que el que opina distinto no lo tiene igual porque está equivocado desde nuestra óptica.

Recomiendo que lo pruebe quien no lo ha hecho. Nada hay tan intelectualmente estimulante ni tan gratificante que una auténtica conversación de altura.

Y ya.


lunes, 21 de agosto de 2023

MINORITY REPORT

Los clichés, etiquetar a las personas, categorizarlas desde las presunciones generalizadoras, etc. no son el problema. Todos ellos son mecanismos sociales comprensibles, lógicos y hasta necesarios. Ahorran tiempo en las relaciones sociales y además tienen un alto grado de acierto porque se basan en la experiencia y la probabilidad estadística. 

Es verdad que en muchos casos si alguien viste de determinada manera o ha opinado sobre un tema en cierta dirección puede que pertenezca al colectivo que nuestra vivencia nos dice que habitualmente piensa así o se manifieste en otro campo en determinada dirección "esperable". Hasta ahí es comprensible su uso en sociedad. Las reglas de comportamiento de los grupos se basan esa "confianza probabilística" o "esperabilidad".

Por supuesto que es lógico actuar sabiendo que el cliché existe y a menudo es real,.. pero como no siempre es así..

El problema está en hacer de la probabilidad norma, de lo posible (por alta que sea esa frecuencia) un absoluto. El problema está en la expresión "regla general". En convertir de manera automática la "mayoría" de las veces en "todas" las veces. En olvidar que no siempre se cumple y hay ese porcentaje de casos que merecen respeto aunque sea minoritario y son la excepción que rompe la regla. El problema no es generalizar si somos conscientes de que es un mero mecanismo de eficacia social y ahorro. El problema viene de convertir en dogma la etiqueta y establecer la regla de que sea así siempre hasta el punto de permitir que se constituya en base indiscutible de normas legales, decisiones políticas, etc. Ello atenta contra el derecho a la individualidad, a la necesaria atención a la diversidad, a la libertad personal de no ser homogéneos, contra ser humanos en el fondo.

El problema está en entender la diferencia como falta de respeto a eliminar por problemática. Es actuar SIEMPRE partiendo de que la etiqueta es sagrada y se cumple en el 100% de los casos por lo que puedo aplicarla sin análisis crítico a todos los casos. 

..El problema radica en rendirnos como individuos en nuestro actuar siempre a la regla general sin espacio para la excepción, y como sociedad a la etiqueta. No luchar contra ese instinto que todos tenemos a la generalización y a la presunción aun admitiendo que generalmente (valga la paradoja) acierta. Es el respeto a esa posibilidad de minoría lo que hace nacer el fanatismo.

Y ya.


jueves, 1 de junio de 2023

LA PARADOJA

 

El esquema BLANCO-NEGRO es tan sencillo de aplicar para ciertas mentalidades que su poder se hace aplastante cuando se asienta en la masa. Aunque sea simplemente ridículo en su planteamiento lo cierto es que hay toda una caterva de idiotas que lo asume. El ejemplo más palmario lo tenemos en la contraposición machismo vs feminismo.

Y dentro de este fenómeno está el del etiquetado. Cría fama.. dice el refrán. Que te la críen diría yo. Si alguien es incluido en una categoría da igual si lo merece o no (si es cierto o no que pertenece a esa clasificación), da igual lo que haya hecho o lo que haga en el futuro. Si trata de aclarar que no ha dicho eso o no pertenece a esa corriente de opinión la turba ignorante vera en ello una confirmación de su prejuicio. Es una vieja técnica inquisitorial. No hay nada que hacer. Es la trampa perfecta. Está muerto.

Si a eso añadimos la facilidad con la que a la mente simple le basta una sola opinión en un único tema para etiquetar a alguien para siempre como BLANCO o NEGRO (y haciéndolo además ya con el pack completo de presunciones vinculadas) tenemos el lote. Nunca mejor dicho.

Y si al resultado a su vez le sumamos la presión del pensamiento políticamente correcto ya la tenemos liada. La receta del guiso del odio.

Esto es más sangrante, y sobre todo más triste, cuando la adscripción a ese grupo o ideario ni siquiera se ha hecho en base a algo que la persona ha opinado en un momento dado aunque haya sido puntual y descontextualizado respecto al resto de sus opiniones en otros campos y momentos, sino que simplemente es por su pertenencia a un colectivo profesional, familiar, etc. Me produce especial repugnancia el etiquetado imbécil y automático, y la presunción de las opiniones de alguien por el hecho de ser guardia civil o militar en general, actor, juez, ir en bici, ser hijo de alguien significado en algún sentido, católico, vegano, aficionado al toreo,..

Cuando alguien decide que, por ejemplo, Arturo Pérez-Reverte es un facha ultramontano de cuidado (Y ya con ello todo el resto de etiquetas que ello conlleva según su esquema mental reduccionista: machista, fascista, asesino de toros, racista..) en base a una opinión concreta de un día sobre un tema específico (por ejemplo negarse a usar el lenguaje inclusivo), da igual que el resto de su trayectoria no diga eso. Con eso se queda para siempre hasta el punto de convertirse para la masa hater en el epítome de esa maldad. El rostro español de lo rancio y de lo antiguo a superar. Ese es el poder de la oleada opinadora.

El mundo se entiende más claramente si sabes quienes son los tuyos y quienes los otros. Así. Básico. Simple. Dos grupos. Los nuestros y los equivocados.

Y sin embargo he de confesar que es un buen sistema para caer en esa misma trampa. Yo mismo lo hago. Pero de otro modo. También divido a la humanidad en dos grupos. Básico. Simple...: Los que usan el esquema BLANCO-NEGRO (Míos-Contra mi) y los demás. Los acríticos y los críticos, los dogmáticos y los librepensadores. Y prefiero rodearme de estos ¿Qué se le va a hacer? Como todos.

He de cargar con esa incoherencia.

Y ya.





viernes, 17 de marzo de 2023

EL DEDO Y EL BOSQUE, O COMO SEA...

 

A menudo el árbol no nos deja ver la luna o nos fijamos en el dedo en vez de mirar al bosque.. ¿Cómo era?

Desde hace unos años me he fijado en la pasmosa facilidad con la que los españoles vamos ahora más directamente a la cuestión de fondo sin preguntarnos por aspectos formales previos. Me refiero concretamente a la gran cantidad de cosas de las que nos enteramos sin pararnos a pensar cómo se han obtenido. Nos echamos al monte con alegría y nos enzarzamos en discutir apasionadamente el tema que protagoniza la noticia del día sin preguntarnos cómo es que la hemos llegado a conocer. Nos ponemos rápidamente a debatir sobre el contenido y las implicaciones de la sentencia, o de las derivadas de lo que dice el discurso, o de las consecuencias de lo que en la conversación que leemos transcrita en un periódico se recoge, y yo me pregunto cada vez con más frecuencia ¿Cómo es que se ha tenido tan fácilmente acceso a algo que en principio era privado?. 

Un sumario secreto se filtra a la prensa y el escándalo de lo que contiene genera grandes titulares, un discurso de una moción de censura se hace público días antes de su lectura, una conversación privada grabada en audio se da a conocer, un borrador de un anteproyecto de ley, un intercambio de whatsapps (privados) se difunden..

Me recuerda a estos vídeos que circulan por las redes sociales de todo tipo: supuestos accidentes, golpes por la calle, escenas domésticas, acciones violentas,.. en que todo parece completamente natural hasta que te paras a preguntarte.. Espera.. ¿Quién sujeta la cámara?¿Cómo pueden actuar con esa naturalidad espontanea si hay alguien grabando justo a un metro? ¿Por qué había una cámara grabando en ese momento? ¿Qué hacía ahí una cámara?
En ellos la situación es completamente ordinaria, domestica incluso, callejera en ocasiones. Nada que a priori hiciera pensar que fuera a pasar algo interesante que grabar en ese momento, hasta que lo fuera de lo normal sucede justo casualmente ante la cámara y entonces ya ha merecido la pena la grabación de la supuesta escena "con coincidencia milagrosa captada sin preparación incluida". El espectador que contempla la escena no ve el backstage y por tanto se fija solo en lo que está sucediendo ante sus ojos, pero el protagonista de la escena es perfectamente consciente de que le están grabando. Hay algunas de estas escenas "naturales" que hay colgadas en internet ¡en las que hay cambio de plano! (Y ello ya supone varias cámaras, montaje, etc.) Lo que, quieras que no, hace sospechar.

¿Quién sujeta la/s cámara/s en esos vídeos?¿Qué interés tiene colgándolos en internet?¿Qué gana?

Pues igual me pasa con los documentos y conversaciones supuestamente secretas que aparecen transcritas en los medios con todo detalle. ¿Quién los difunde?¿Para qué?.. Y lo que más me extraña ¿Por qué nadie se pregunta de dónde salen?¿Cómo han llegado a hacerse públicos? Ya nos hemos acostumbrados a que nadie se indigne por ello. Es natural. Todos lo hacen. 

Sería muy fácil trazar el origen de la filtración en todos los casos y sin embargo eso no nos preocupa en absoluto. Bastaría con preguntarse ¿Quién los conocía?¿Quién tenía acceso a ellos?¿Por quien pasaban las copias? 

¿Es que los tribunales son tan grandes como para no poder saber qué secretario, o juez, o persona del equipo ha podido filtrar un supuesto sumario secreto?¿Es que quien hace los discursos no sabe quien es su secretario o secretaria?¿A quien se ha mandado para su revisión previa?¿Es que quien manda un whatsapp comprometedor no sabe al redactarlo que en el grupo hay siempre ovejas negras que se venden a los medios y que lo escrito permanece? 

Y también me hace preguntarme por la pasta ¿Tanto pagan los medios por este tipo de documentos que a la gente le merece la pena jugarse el puesto y el descrédito?¿O no siempre se trata de pasta y hay otros intereses en que ciertas cosas se filtren? 

No seamos ingenuos. Es evidente que a menudo se usa esta técnica como globo sonda o para influir en la opinión pública que se fija en el titular sin fijarse en quien lo filtra ni su intención.

Y también podría ser que los periodistas hicieran bien su trabajo. Este fenómeno nos podría estar hablando de la grandísima calidad de nuestro periodismo de investigación, pero va a ser que no. 

En la era de las fake news está bien ir al fondo y no quedarnos en las cuestiones superficiales pero de vez en cuando hay que ser crítico también y preguntarse cómo ha llegado esto a hacerse público ¿A quien interesa?..

¿Quién está sujetando la cámara?

Y ya.

jueves, 9 de marzo de 2023

NO TENEMOS REMEDIO

 

Cuanto daño me hace ver este tipo de vídeos. 

Me hacen recordar que es verdad que hay gente así entre mis conciudadanos; Acrítica y sin opinión propia que sólo es capaz de seguir consignas dictadas. Que no quieren ver lo bueno del otro ni reconocer lo malo del suyo porque eso es muestra de debilidad. 

A veces se me olvida y pienso que me rodea gente con un mínimo criterio. Y no.
Hay demasiado simple que, obediente, sirve a su amo sin la más mínima capacidad de censura interna. Con el corporativismo obcecado del fanático sectario. 

Y me da igual el color porque los hay en todas partes. Es la España futbolera de tener que ser del Madrid o del Barsa.

Triste caer así del guindo cada poco tiempo.

Y ya.

sábado, 25 de febrero de 2023

PERPETUANDO EL MODELO

"Este es un país de sectarios por culpa de los de enfrente"

Juan Echanove dice que España es un país de bandos, le preguntan cuál es el suyo y él responde.. EL DE LOS BUENOS, CLARO. EL CORRECTO.


¿Cómo se llama la figura retórica de cometer el mismo comportamiento que se denuncia?

Que igual lo de perpetuar ciertos modelos es sobre todo porque nos empeñamos en perpetuar ciertos lugares comunes y ciertas ideas preconcebidas sin analizar bien sus consecuencias por fáciles y cómodas.

"El actor Juan Echanove (...) se ha mojado sobre cómo es España en la actualidad. (...)

"Ese fantasma de las dos Españas con el que todos intentamos acabar, aunque no hay manera, está presente en Pan y toros", ha afirmado. 

Preguntado por si le preocupa la bipolaridad, Echanove ha afirmado que no porque "este es un país de bandos, algo que existe y existirá". Además, se ha resignado y ha opinado que no cree que las próximas generaciones puedan cambiarlo porque habría que acabar hasta con el fútbol. "Hay que aprender a vivir como si fuera una enfermedad crónica incurable", ha añadido. 

Entonces, le han recordado a Echanove que animó a la población a manifestarse a favor de la sanidad pública en el Madrid de Ayuso y le han preguntado "si tiene muy claro en qué bando está".

Él no ha dudado lo más mínimo y ha afirmado que sí porque pertenece a un oficio que tiene que ver con el contacto con el ser humano. "Y, cuando entras en contacto con el ser humano, te preocupan mucho más los que tienen menos que los que tienen más", se ha justificado ."

La defensa no tiene más preguntas.

Y ya.