Sería muy fuerte.. y muy triste.. pero ya me lo creo casi todo.
Fuente filtra que Israel creó, formó y financió el ISIS para tener un enemigo concreto.
"Me he sacado el carnet de manipulador de alimentos. Ya tengo a los plátanos y a las patatas totalmente en contra de las zanahorias."
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jueves, 12 de marzo de 2015
jueves, 31 de julio de 2014
LA LOCURA
1) Uno de esos que no saben ser pro nada sino solo anti (antisistema, antifascista..) se dirigió hacia Carlos y le agredió en el metro sin mediar palabra. Iba vestido con un pañuelo palestino para cubrir su cara durante el ataque. Llevaba una pegatina con la bandera de Palestina que rezaba "Paz para el pueblo palestino" ...
2) Resulta que se había enterado leyendo un foro de sus enemigos naturales, los Skinheads nazis de su barrio, de que uno de sus lideres había aplaudido un comentario en redes sociales de Carlos y le había llamado "uno de los nuestros", motivo más que sobrado para considerarlo inmediatamente su enemigo al que tenía por tanto derecho a agredir..
3) El lider Skinhead había mostrado su acuerdo con la entrada de Carlos comentando a su vez que: "Tienes razón amigo. Veo que eres uno de los nuestros. Los judíos son lo peor. Estoy contigo. Sigh Heil!!." ...
4) La entrada de Carlos, la inicial, la que lo provocó todo, había sido furibunda e indignada, instintiva, enfurecida ante unas imágenes atroces que había visto de unos cadáveres de niños tras un bombardeo en Gaza. "¿Pero es que en Israel nadie va a poner algo de sentido común a esta locura?". No pretendía ponerse de parte de nadie, solo se quejó de la injusticia de un acto concreto. Sin embargo las presunciones, las ideas entendidas por paquetes, los enemigos "naturales" o "comunes" .. le costaron caro.
5) Paradógicamente un inocente comentario que defendía a los palestinos de la barbarie había completado el círculo vicioso de la locura.
lunes, 21 de julio de 2014
PERO ENTONCES..¿QUE C****** ES EL BANDISMO?
Como la violencia y la agresividad (o tal vez al ser razón última de estas), el "bandismo" es una querencia de nuestra condición. Una tendencia intrínseca al hecho de ser humanos que va de serie en nuestro instinto y a la que nuestro ADN ético nos indica que debemos hacer todo lo posible por resistirnos. Y sin embargo es tan fuerte en nosotros cultural y socialmente (puede que fisiológicamente o psicológicamente como una especie de impronta) que es fácil creer que nos es consustancial y que en realidad no debemos renunciar a ello o que no es un defecto sino una virtud (o cuando menos algo tan nuestro que no hay por qué plantearse luchar moralmente contra ello).
Soy de la opinión de que es un comportamiento aprendido más que algo instalado en nuestra psique desde antes de nacer porque también creo que hay sociedades en las que es menos pronunciado y otras (Sin duda la española) en que lo está de manera completamente enraizada.
No es una técnica en si mismo aunque hay personas tan hábiles que han detectado todo el potencial que tiene esta querencia del ser humano, esta cierta necesidad, y la explotan para sus intereses económicos o de poder e influencia (periodistas, medios de comunicación, políticos, religiones..) desarrollando, ellos si, una completa técnica para ello.
Tiene mucho que ver, o se deriva directamente, de la necesidad de comodidad de las personas, que, en una de sus primeras expresiones
se materializa en la búsqueda de refugio social en el grupo de los afines. Es por tanto un fenómeno sumamente social aparte de una querencia individual.
Como tal inclinación consiste en refugiarnos en el grupo de "los nuestros" por comodidad y afinidad. Se polariza y empieza a ser éticamente condenable cuando ese posicionamiento de refugio (comprensible) se convierte en enfrentamiento con el diferente, el que piensa de otra manera. Esa polarización en su manifestación más extrema es el dogmatismo, que llevado a la máxima expresión se convierte en fanatismo.
Se expresa en prejuicios, ideas preconcebidas y presunciones hacia los otros por su aspecto o elementos externos antes de haber determinado por si mismo sus opiniones sobre las diferentes cuestiones, derivación del resto de un corpus de ideas de una sola, etc.
La lástima es que se haya tan extendido que cuesta darse cuenta de que no es correcto y es asumido como muchos como aceptable y natural. Eso hace que sea tan fácil la manipulación usándolo como herramienta para mantener a gran parte de la población enfadada y distraída mediante la técnica (esta sí) de promover bandos enfrentados de distintos, fomentar la agrupación por oposición, la obediencia ciega, la disciplina de partido acrítica, etc.
Su antídoto es la individualidad inteligente y tamizadora de los estímulos externos hasta construirse su propia opinión sobre cada faceta de la realidad que la merezca.
Como tal inclinación consiste en refugiarnos en el grupo de "los nuestros" por comodidad y afinidad. Se polariza y empieza a ser éticamente condenable cuando ese posicionamiento de refugio (comprensible) se convierte en enfrentamiento con el diferente, el que piensa de otra manera. Esa polarización en su manifestación más extrema es el dogmatismo, que llevado a la máxima expresión se convierte en fanatismo.
Se expresa en prejuicios, ideas preconcebidas y presunciones hacia los otros por su aspecto o elementos externos antes de haber determinado por si mismo sus opiniones sobre las diferentes cuestiones, derivación del resto de un corpus de ideas de una sola, etc.
La lástima es que se haya tan extendido que cuesta darse cuenta de que no es correcto y es asumido como muchos como aceptable y natural. Eso hace que sea tan fácil la manipulación usándolo como herramienta para mantener a gran parte de la población enfadada y distraída mediante la técnica (esta sí) de promover bandos enfrentados de distintos, fomentar la agrupación por oposición, la obediencia ciega, la disciplina de partido acrítica, etc.
Su antídoto es la individualidad inteligente y tamizadora de los estímulos externos hasta construirse su propia opinión sobre cada faceta de la realidad que la merezca.
viernes, 23 de mayo de 2014
PERIO-BAN-DISMO
"Hace medio siglo recibí la más importante lección de periodismo de mi vida. Tenía 16 años, había decidido ser reportero, y cada tarde, al salir del colegio, empecé a frecuentar la redacción en Cartagena del diarioLa Verdad. Estaba al frente de esta Pepe Monerri, un clásico de las redacciones locales en los diarios de entonces, escéptico, vivo, humano. Empezó a encargarme cosas menudas, para foguearme, y un día que andaba escaso de personal me encargó que entrevistase al alcalde de la ciudad sobre un asunto de restos arqueológicos destruidos. Y cuando, abrumado por la responsabilidad, respondí que entrevistar a un político quizás era demasiado para mí, y que tenía miedo de hacerlo mal, el veterano me miró con mucha fijeza, se echó atrás en el respaldo de la silla, encendió uno de esos pitillos imprescindibles que antes fumaban los viejos periodistas, y dijo algo que no he olvidado nunca: “¿Miedo?... Mira, chaval. Cuando lleves un bloc y un bolígrafo en la mano, quien debe tenerte miedo es el alcalde a ti”.
Pienso en eso a menudo. Y últimamente, en España, más todavía. Ninguna de la media docena de certezas, de lecciones fundamentales que he ido adquiriendo con el tiempo, supera esas palabras que un viejo zorro de redacción dirigió a un inseguro aprendiz de periodista: Cuando lleves un bloc y un bolígrafo en la mano, quien debe tenerte miedo es el alcalde a ti. Todo el periodismo, su fuerza, su honradez, hasta su épica, se resume en esas magníficas palabras. En esa declaración segura de sí, casi arrogante, formulada por un humilde redactor de provincias.
Miedo, es la palabra. No hay otra. O al menos, no la conozco. Miedo del alcalde correspondiente, o su equivalente, ante el bloc y el bolígrafo, o lo que los sustituya hoy, manejados por una mano profesional, eficaz y honrada en los términos en que el periodismo puede considerarse como tal. He escrito alguna vez, recordando siempre a Pepe Monerri, que el único freno que conocen el político, el financiero o el notable, cuando llegan a situaciones extremas de poder, es el miedo. En un mundo como este, donde las ingenuidades y las simplezas de mecherito en alto y buen rollo a menudo son barajadas por los canallas, como instrumento, y creídas por los tontos útiles que ofician de ganado lanar y carne de cañón, ese es el único freno real. El miedo. Miedo del poderoso a perder la influencia, el privilegio. Miedo a perder la impunidad. A verse enfrentado públicamente a sus contradicciones, a sus manejos, a sus ambiciones, a sus incumplimientos, a sus mentiras, a sus delitos. Sin ese miedo, todo poder se vuelve tiranía. Y el único medio que el mundo actual posee para mantener a los poderosos a raya, para conservarlos en los márgenes de ese saludable miedo, es una prensa libre, lúcida, culta, eficaz, independiente. Sin ese contrapoder, la libertad, la democracia, la decencia, son imposibles.
Nunca en esta democracia, como en los últimos años, se ha visto un maltrato semejante en España del periodismo por parte del poder. Aquel objetivo elemental, que era obligar al lector a reflexionar sobre el mundo en el que vivía, proporcionándole datos objetivos con los que conocer este, y análisis complementarios para mejor desarrollar ese conocimiento, casi ha desaparecido. Parecen volver los viejos fantasmas, las sombras siniestras que en los regímenes totalitarios planeaban, y aún lo hacen, sobre las redacciones. Lo peligroso, lo terrible, es que no se trata esta vez de camisas negras, azules, rojas o pardas, fácilmente identificables. La sombra es más peligrosa, pues viene ahora disfrazada de retórica puesta a día, de talante tolerable, de imperativo técnico, de sonrisa democrática. Pero el hecho es el mismo: el poder y cuantos aspiran a conservarlo u obtenerlo un día no están dispuestos a pagar el precio de una prensa libre, y cada vez se niegan a ello con más descaro. Basta ver las ruedas de prensa sin preguntas, el miedo a comparecencias públicas, los debates electorales donde son los políticos y sus equipos, no los periodistas desde la libertad, quienes establecen el formato. Como si hubiera, además, que agradecerles la concesión. Y la sumisión de los periodistas, y de los jefes de esos periodistas, que aceptan ese estado de cosas sin rebelarse, sin protestar, sin plantarse colectivamente, con gallardía profesional, frente a la impune soberbia de una casta a la que, en vez de dar miedo, dan, a menudo, impunidad, garantías y confort.
Aterra la docilidad con la que últimamente, salvo concretas y muy arriesgadas excepciones, el periodismo se pliega en España a la presión del poder. Creo que nunca se ha visto, desde que se restauró la democracia, un periodismo tan agredido por el poder político y financiero. Y nunca se ha visto tanta mansedumbre, tanta resignación en la respuesta. Apenas hay afán por buscar, por investigar, excepto cuando se trata de servir intereses particulares. Entonces, para procurar munición al padrino que a cada cual corresponde o se ha buscado para sobrevivir, entonces sí hay luz verde, y hay medios, hasta que se topa con la línea roja correspondiente a cada cual: la banca, la telefonía, la publicidad, el nacionalismo correspondiente, la Iglesia, tal o cual sigla de partido, lo socialmente correcto llevado hasta extremos de estupidez. Y en pocos casos se trata de hacer reflexionar al lector sobre esto o aquello. Se trata, por lo general, de imponerle una supuesta verdad. Y ese parece ser el triste objetivo del periodismo español de hoy: no ayudar al ciudadano a pensar con libertad. Solo convencerlo. Adoctrinarlo.
España es un lugar con una larga enfermedad histórica que se manifiesta, sobre todo, en un devastador desprecio por la educación y la cultura, y una siniestra falta de respeto intelectual por quien no comparte la misma opinión. Por el adversario. Siempre creí, porque así me lo enseñaron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura. Que, incluso con urnas, nunca hay democracia sin votantes cultos y lúcidos. Y que los pueblos analfabetos nunca son libres, pues su ignorancia y su abulia política los convierten en borregos propicios a cualquier esquilador astuto, a cualquier manipulador malvado. A cualquier periodismo deshonestamente mercenario.
Y así, con frecuencia, aquí todo asunto polémico se transforma, no en debate razonado, sino en un pugilato visceral del que está ausente, no ya el rigor, sino el sentido común. Apenas existe en los medios españoles un debate solvente político, social o cultural merecedores de ese nombre, sino choques de posturas. Diálogos de sordos, a menudo en términos simples, clichés incluidos, de derecha e izquierda. La presencia de nuevas formaciones políticas que buscan espacios distintos no varía la situación. Se sigue buscando situarlas en uno u otro de los tradicionales, como si de ese modo todo fuese más claro. Más definido. Más fácil de entender.
Destaca, significativa y terrible, la necesidad de encasillar. En España parece inconcebible que alguien no milite en algo; y, en consecuencia, no odie cuanto quede fuera del territorio delimitado por ese algo. Aquí, reconocer un mérito al adversario es tan impensable como aceptar una crítica hacia lo propio. Porque se trata exactamente de eso: adversarios, bandos, sectarismos heredados, asumidos sin análisis. Toda discrepancia te sitúa como enemigo, sobre todo en materia de nacionalismos, religión o política. Me pregunto muchas veces de dónde viene esa vileza, esa ansia de ver al adversario no vencido o convencido, sino exterminado. Y quizá sea de la falta de cultura. De ciudadanos simples surgen políticos simples, como los que muestran esos telediarios en los que, al oír expresarse a algunos políticos casi analfabetos (y casi analfabetas, seamos socialmente correctos), te preguntas: ¿Por quién nos toman? ¿Cómo se atreven a hablar en público? ¿De dónde sacan esa cateta seguridad, esa contumaz desvergüenza?... Sin embargo, la falta de cultura no basta para explicarlo, pues otros pueblos tan incultos y maleducados como nosotros se respetan a sí mismos. Quizá esa Historia que casi nadie enseña en los colegios pueda explicarlo: ocho siglos de moros y cristianos, el peso de la Inquisición con sus delaciones y envidias, la infame calidad moral de reyes y gobernantes.
Pues bien. Ese “conmigo o contra mí” envenena, también, las redacciones. Los veteranos periodistas recordarán que en los años de la Transición, y hasta mucho después, la línea ideológica, el compromiso activo de un medio informativo, los llevaban el quipo de dirección, columnistas y editorialistas, mientras que los redactores y reporteros de infantería, honrados mercenarios, eran perfectamente intercambiables de un medio a otro. Un periodista podía pasar de Pueblo al Arriba, a Informaciones, a Diario 16 o a El País con toda naturalidad. Incluso redactores de El Alcázar, la ultraderecha de la derecha, tuvieron vidas profesionales en otros medios. Ahora, eso es casi imposible. Las redacciones están tan contaminadas de ideologías o actitudes de la empresa, se exige tanta militancia a la redacción, que hasta el más humilde becario que informa sobre un accidente de carretera se ve en la necesidad de dar en su folio y medio un toquecito, una alusión política, un puntazo en tal o cual dirección, que le garantice, qué remedio, el beneplácito de la autoridad competente. Y ya que hablo de sucesos, está bien recordar que hasta los sucesos, los accidentes, las desgracias, son tratados ahora por los medios, a menudo, según el parentesco político más cercano. Según sea la militancia de los responsables reales o supuestos. Y a veces, hasta de las víctimas.
Apenas hay periodismo político real en España, sino declaraciones de políticos y cuanto en torno a ellos se genera. Raro es el trabajo periodístico que no incluye declaraciones de políticos a favor o en contra, marginando el interés del hecho en sí para derivarlo a lo que el político opina sobre él, aunque esa opinión sea una obviedad o un lugar común, o quien habla maneje mecanismos expresivos o culturales de una simpleza aterradora. Lo que cuenta es que el político esté ahí. Que adobe y remate el asunto. Hasta el silencio de un presidente o un ministro se considera noticia de titulares de prensa. Por modesta o mediocre que sea a veces, la figura del político asfixia a todas las otras. Hasta en la prensa local del más humilde pueblo español, las páginas abundan en politiqueo municipal, convirtiendo cualquier menudo incidente concejil en asunto de supuesto interés público. Los mecanismos internos más aburridos de cualquier formación política importante se examinan hasta el agotamiento. En mi opinión, las horas que un tertuliano de radio o televisión dedica en España a analizar la mecánica interna de los partidos no tienen equivalente en el mundo democrático
Todo eso agota al lector, al oyente, al telespectador. Lo aburre y lo expulsa del debate, haciendo que vuelva la espalda a la política, haciéndolo atrincherarse allí donde las palabras reflexión y lucidez desaparecen por completo. Tampoco ayudan a ello las voces que en ocasiones el periodismo pone sobre la mesa, como algunos tertulianos y opinadores profesionales alineados con tal o cual postura, o que han ido readaptándola cínicamente en los últimos 40 años, de modo que antes de que abran la boca ya sabes, según el individuo y el momento, lo que van a decir. Del mismo modo que reconoces tal o cual emisora de radio, en el acto, por el tono de sus intervinientes, aunque ignores el nombre de estos. Igual que con alguien en la calle, a los pocos minutos de conversación, sabes exactamente que periódico lee o que emisora de radio escucha.
Para cualquier lector atento de varios medios, es evidente que el periodismo en España se ha contaminado de ese ambiente enrarecido, de ese sesgo peligroso que tanto desacredita las instituciones en los últimos tiempos y del que son responsables no solo los políticos, ni los periodistas, sino también algunos jueces demasiado atentos a los mecanismos de la política, el periodismo y la llamada opinión pública. Y tampoco la crisis económica contribuye a las deseadas libertad e independencia. La inversión publicitaria pasó de 2.100 millones de euros en 2007 a menos de 700 en 2013. Eso aumenta la tentación de cobijarse bajo los poderes establecidos, y el periodismo como contrapoder se vuelve un ejercicio peligroso. Por sus propios problemas, algunos medios deciden no ir contra nadie que tenga poder o dinero. Y surge otro serio enemigo del periodismo honrado: la autocensura. Cuando el redactor jefe, en vez de animarte, te frena. Nos gusta ver en las películas cómo periodistas intrépidos consiguen la complicidad y el aliento de sus superiores; pero eso, aunque por fortuna ocurre a veces, no es aquí el caso más frecuente. No se practica con igual entusiasmo en las redacciones, más atentas a notas de prensa de gabinetes que a patear el asfalto. Y así, los partidos, las grandes empresas de la banca, las comunicaciones y la energía, entre otras, aprovechan la dependencia de los medios para dar por supuesta, cuando no imponer, la autocensura en las redacciones.
Supongo que habrá soluciones para eso. Posibilidades de cambio y esperanzas. Pero no es asunto mío buscarlas. No soy sociólogo, ni político. Apenas soy ya periodista. Solo soy un tipo que escribe novelas, que fue reportero en otro tiempo. Y hoy, puesto que aquí me han emplazado a ello, traigo mi visión personal del asunto, parcial, subjetiva, que pueden ustedes olvidar, con todo derecho, en los próximos cinco minutos. La transición del papel a lo digital, los productos de pago en la red, la eventualidad de que nuevos filántropos, capital riesgo y empresarios particulares unan sus esfuerzos para hacer posible un periodismo solvente y de calidad, son posibilidades ilusionantes que sin duda serán abordadas por quienes aún creen que solo un periodismo que pide cuentas al poder, en cualquier forma de soporte inventada o por inventar, tiene futuro. Esa es, y será siempre, la verdadera épica del periodismo y de quienes lo practican: pelear por la verdad, la independencia y la libertad de información pagando el precio del riesgo, en batallas que pueden perderse, pero que también se pueden ganar. Haciendo posible todavía, siempre, que un alcalde, un político, un financiero, un obispo, un poderoso, cuando un periodista se presente ante ellos con un bloc, un bolígrafo, un micrófono o lo que depare el futuro, sigan sintiendo el miedo a la verdad y al periodismo que la defiende. El respeto al único mecanismo social probado, la única garantía: la prensa independiente que mantiene a raya a los malvados y garantiza el futuro de los hombres libres."
Arturo Pérez Reverte
EL PAIS - Sociedad
22-5-14
Sobre miedo, periodismo y libertad
lunes, 21 de abril de 2014
LOS TRES BANDISMOS
Del fenómeno del bandismo siempre me han interesado sus tres vertientes. Por un lado la faceta individual, personal, particular. Esa que tiene su objeto de estudio en la psicología. Por otro su lado colectivo. La que se debe ver desde el prisma sociológico. Y por último el bandismo aplicado al mundo de las ideas. La que se estudia en filosofía. Mi actitud ante estos fenómenos responde a una especie de curiosidad intelectual. Como yo no tengo esos impulsos, no me educaron así, siempre me he preguntado ¿Que lleva a alguien a ser (pensar, actuar..) de esa manera?
La primera es la actitud de muchas personas a mi alrededor que consiste en necesitar saberse en un bando para sentirse personas. Curioso. Ser mediante pertenecer. Y mediante excluir desde un punto de vista ético (ser mejores o peores en tanto se sea de los míos o de los otros) a los demás por disimilitud o diferencia conmigo. Reconocerse en el colectivo de pertenencia. Sociología de primero de carrera. identificar al "otro" por su grupo de adscripción y tacharle así de mejor o peor que yo en base a la diferencia entre bandos "naturalmente" nacidos y enfrentados.
La segunda es la del bandismo usado como herramienta con fines políticos, sociales, económicos, de distracción del vulgo, de alienación y adormecimiento de la conciencia individual.
La tercera es la de la visión de las ideas y los planteamientos personales como haces, como paquetes. La que nos vende que la coherencia entre nuestras ideas es sagrada y que no se puede abordar cada argumento aisladamente sino como un todo, un sistema.. la que dificulta el debate idea por idea. La que genera las presunciones sobre las personas sin conocerlas.
De la primera me interesa saber por qué hay personas que a título de sujeto individual en su devenir vital necesitan tener tan claro quién es su enemigo, quién es de los suyos, quién de los otros.. ¿Por qué dividen a las personas entre los que están de acuerdo con él/ella y los que no? ¿Por qué necesitan tener categorizados a sus semejantes en grandes grupos en lugar de verles como personas individuales? Esta es la faceta que da lugar a las etiquetas, los clichés, los tópicos. Pero también la que da base a los cotilleos, las enemistades sin base.. Es la que fundamenta la amistad en la similitud de formas de pensar y no concibe la buena relación con el discrepante.
De la segunda me llama la atención el hecho de que no nos demos cuenta, a pesar de lo burdo de la estrategia de bandos, de que hay quien usa esta (políticos, periodistas..) para tenernos distraídos con algo tan simple como tenernos enfadados, enfrentados, divididos. Es la que da pie a las guerras y a los partidos políticos, a los periódicos y cadenas por ideologías, a las bandas, las tribus urbanas, el fanatismo religioso, el hooliganismo en el deporte.. Me interesan fenómenos como el de la creación del enemigo, el de la disciplina de voto, etc.
De la tercera siempre me ha molestado la dificultad que supone para el debate de cada una de las ideas sin verla envuelta en el corpus de un programa más amplio.
En el curso de mis reflexiones he llegado a la conclusión de que los motivos que tienen los bandistas para serlo son variados.
En el plano individual los hay que los son por pereza intelectual, por comodidad. También los hay por diversión. Cizañeros que enfrentan o clasifican a sus semejantes para verles pelearse entre ellos o por lo risible de las categorías que establecen. Los hay que lo hacen por inercia. Otros por la simpleza que necesita que les digan lo que deben pensar.
En la visión colectiva he entendido que hay quienes se aprovechan de lo anterior para sus fines y haciéndolo pasar como lo consustancial al hecho de ser humanos (instintivo, natural, visceral..) lo promueven para beneficiarse.
En cuanto al bandismo de las ideas, el filosófico, creo que responde a la necesidad humana de crear sistemas de conceptos, categorías linneanas de familias. Y eso no está mal si respetamos la individualidad de cada concepto que las compone y no caemos en el absurdo de las relaciones sin sentido pero asumidas y aceptadas por venir en el mismo paquete o bando.
La primera es la actitud de muchas personas a mi alrededor que consiste en necesitar saberse en un bando para sentirse personas. Curioso. Ser mediante pertenecer. Y mediante excluir desde un punto de vista ético (ser mejores o peores en tanto se sea de los míos o de los otros) a los demás por disimilitud o diferencia conmigo. Reconocerse en el colectivo de pertenencia. Sociología de primero de carrera. identificar al "otro" por su grupo de adscripción y tacharle así de mejor o peor que yo en base a la diferencia entre bandos "naturalmente" nacidos y enfrentados.
La segunda es la del bandismo usado como herramienta con fines políticos, sociales, económicos, de distracción del vulgo, de alienación y adormecimiento de la conciencia individual.
La tercera es la de la visión de las ideas y los planteamientos personales como haces, como paquetes. La que nos vende que la coherencia entre nuestras ideas es sagrada y que no se puede abordar cada argumento aisladamente sino como un todo, un sistema.. la que dificulta el debate idea por idea. La que genera las presunciones sobre las personas sin conocerlas.
De la primera me interesa saber por qué hay personas que a título de sujeto individual en su devenir vital necesitan tener tan claro quién es su enemigo, quién es de los suyos, quién de los otros.. ¿Por qué dividen a las personas entre los que están de acuerdo con él/ella y los que no? ¿Por qué necesitan tener categorizados a sus semejantes en grandes grupos en lugar de verles como personas individuales? Esta es la faceta que da lugar a las etiquetas, los clichés, los tópicos. Pero también la que da base a los cotilleos, las enemistades sin base.. Es la que fundamenta la amistad en la similitud de formas de pensar y no concibe la buena relación con el discrepante.
De la segunda me llama la atención el hecho de que no nos demos cuenta, a pesar de lo burdo de la estrategia de bandos, de que hay quien usa esta (políticos, periodistas..) para tenernos distraídos con algo tan simple como tenernos enfadados, enfrentados, divididos. Es la que da pie a las guerras y a los partidos políticos, a los periódicos y cadenas por ideologías, a las bandas, las tribus urbanas, el fanatismo religioso, el hooliganismo en el deporte.. Me interesan fenómenos como el de la creación del enemigo, el de la disciplina de voto, etc.
De la tercera siempre me ha molestado la dificultad que supone para el debate de cada una de las ideas sin verla envuelta en el corpus de un programa más amplio.
En el curso de mis reflexiones he llegado a la conclusión de que los motivos que tienen los bandistas para serlo son variados.
En el plano individual los hay que los son por pereza intelectual, por comodidad. También los hay por diversión. Cizañeros que enfrentan o clasifican a sus semejantes para verles pelearse entre ellos o por lo risible de las categorías que establecen. Los hay que lo hacen por inercia. Otros por la simpleza que necesita que les digan lo que deben pensar.
En la visión colectiva he entendido que hay quienes se aprovechan de lo anterior para sus fines y haciéndolo pasar como lo consustancial al hecho de ser humanos (instintivo, natural, visceral..) lo promueven para beneficiarse.
En cuanto al bandismo de las ideas, el filosófico, creo que responde a la necesidad humana de crear sistemas de conceptos, categorías linneanas de familias. Y eso no está mal si respetamos la individualidad de cada concepto que las compone y no caemos en el absurdo de las relaciones sin sentido pero asumidas y aceptadas por venir en el mismo paquete o bando.
jueves, 10 de abril de 2014
BANDISMO PARA IDIOTIZAR
El fútbol.. que gran invento..

(ilustración del genial "Sansón" para mi libro "Si te gustan las rubias eres un machista")
Pan y circo.
Se que suena snob, repetitivo y cansino, cultureta y resabidillo, y pedantemente insoportable.. y lamento que haya amigos y conocidos que se lo puedan tomar a mal. Saben lo que pienso del tema. Que no digo que a quien le gusta el fútbol sea idiota, digo que el fútbol como fenómeno nos apelmaza el criterio y se usa como herramienta. Eso es lo que digo y lo sostengo. También a mi me resulta cansino y hartible no
poder poner nada interesante en la televisión por estar todo invadido de fútbol y aledaños, no poder hablar de nada si no es de los lugares comunes que se han reducido a fútbol y más fútbol (¡¡Vete a Rusia rojo!!).
Reconozco que también tiene su parte entretenida y comprensible para mi. Pero eso no quita que también tenga la otra. Y es de esa de la que hoy me apetece hablar.
Porque para cualquiera que se pare a ver nuestra sociedad es tan evidente el rol sociológico que tiene el fútbol que asusta. Cómo es usado para tenernos distraídos mediante el bandismo enfrentador y tensionante más evidente y claro.
El fútbol como paradigma de las más esenciales maniobras para mantenernos imbecilizados, domados, tranquilitos, entretenidos... que como a estas alturas ya saben mis lectores son las de tenernos enfrentados. ¿Y qué mejor metáfora del bandismo que dos bandos enfrentados en el campo y en las gradas con todo un mundo de talibanismo ciego alrededor?
Es la aplicación práctica y concreción de todas las estrategias del manual. Crea bandos, dales símbolos distintivos. Clarifica cual es su enemigo, genera tensión previa, durante y después.. Haz que se posicionen, dogmatiza, niega la posibilidad de reconocer la verdad si no beneficia a los tuyos, genera falsas lealtades de pacotilla a unos colores, corporativismos erroreos, exagera, extrema posturas, confunde lo bueno y lo malo, relativiza mientras algo afecte positiva o negativamente a los tuyos independientemente de la verdad, hooliganiza...
...Miniejercicio de laboratorio, maqueta del bandismo grande que es la gran estrategia mundial para lograr nuestra docilidad acrítica.
..mátrix cutre en el que los futboleros más fanáticos (que no son todos los que disfrutan con el deporte) aceptan estar para no tener que pensar, o porque caen en la trampa alienante de la escapista paradoja de ser felices durante 90 minutos en la tensión y el cabreo de estar enemistados con otros seres iguales que ellos. O simple y llanamente por que es más
fácil esto que otra postura vital. Legítimo pero tramposo. Es sencillo, divertido, nos permite ser, por pertenencia, sin tener que reflexionar, nos dice lo que hay que hacer, cómo hay que ser, qué tenemos que pensar sobre las cosas, a quien hay que ser leales, quienes son los nuestros, quienes están en el error y son el enemigo, nos permite localizar a los de mi bando rápidamente y a los del otro, hablar de algo en los bares, relacionarme socialmente, tener tema de conversación con los taxistas, en la oficina, en el taller, en el trabajo, con los clientes para abrir el fuego y generar lealtades interesadas, facilita la conversación para una venta....
Que gran invento..
Que gran invento..
viernes, 21 de febrero de 2014
MIERDA.. SE ESTÁN DANDO CUENTA...
Uno que se ha caído del guindo o del caballo de san Pablo y ha descubierto la verdad.
Bandismo expresado en 144 caracteres.
Bandismo expresado en 144 caracteres.
martes, 11 de febrero de 2014
DEBATES DE ALTURA
Como el sexo, que solo es sucio cuando está bien hecho, el bandismo a veces es sublime.
Lo es cuando no se toma en serio a si mismo, cuando se practica como entretenimiento dialéctico, cuando es un ejercicio intelectual saludable, cuando hay empatía en las argumentaciones, cuando no hay agresividad en la defensa de las posturas..
Sin embargo tristemente en la mayor parte de las ocasiones ver un ejercicio de bandismo es patético y casi todas las veces sumamente ridículo.
La gente se pone en evidencia en las discusiones reales o virtuales (en redes, blogs, comentarios a noticias..) posicionándose ciegamente en defensa de lo que digan los míos sin el más mínimo espíritu critico. Sin analizar la idea defendida, solo quién la ha dicho, atacando lo que el otro sostiene sin hacer el mero ejercicio de escuchar lo que ha dicho o sostiene, solo atacando, estando en contra de manera agresiva, por el hecho de que lo ha dicho otro o por quién sea el otro independientemente de lo que haya dicho.
Es muy divertido verlo si no fuera tan triste su postura y tan paternalista la mía ;-)
Pero al fin y al cabo a los contertulios (reales y virtuales) en una parada de taxi, un bar o una entrada en facebook no se les paga por sus comentarios ni se espera altura de miras..
..pero a los periodistas que pueblan las tertulias y a nuestros políticos si.
(A este respecto recomiendo esta entrada en un blog genial escrito por un increible visionario con mente lúcida e inteligencia desbordante)
Lo es cuando no se toma en serio a si mismo, cuando se practica como entretenimiento dialéctico, cuando es un ejercicio intelectual saludable, cuando hay empatía en las argumentaciones, cuando no hay agresividad en la defensa de las posturas..
Sin embargo tristemente en la mayor parte de las ocasiones ver un ejercicio de bandismo es patético y casi todas las veces sumamente ridículo.
La gente se pone en evidencia en las discusiones reales o virtuales (en redes, blogs, comentarios a noticias..) posicionándose ciegamente en defensa de lo que digan los míos sin el más mínimo espíritu critico. Sin analizar la idea defendida, solo quién la ha dicho, atacando lo que el otro sostiene sin hacer el mero ejercicio de escuchar lo que ha dicho o sostiene, solo atacando, estando en contra de manera agresiva, por el hecho de que lo ha dicho otro o por quién sea el otro independientemente de lo que haya dicho.
Es muy divertido verlo si no fuera tan triste su postura y tan paternalista la mía ;-)
Pero al fin y al cabo a los contertulios (reales y virtuales) en una parada de taxi, un bar o una entrada en facebook no se les paga por sus comentarios ni se espera altura de miras..
..pero a los periodistas que pueblan las tertulias y a nuestros políticos si.
(A este respecto recomiendo esta entrada en un blog genial escrito por un increible visionario con mente lúcida e inteligencia desbordante)
lunes, 3 de febrero de 2014
UN SUPONER..
Imagínate la escena.
Ring, riiiing..
-Si, diga..
-Oye Mariano. Soy Alfredo, que digo que como nos descuidemos nos comen el bocata, colega. ¿Vosotros cómo lo veis?
- Pues si. La verdad es que estamos un poco preocupados. Que entre unas cosas y otras nos van a sacar del mapa.. Y ahora encima con la última,.. nos vamos a quedar a verlas venir si no nos ponemos las pilas. ¿Y vosotros?
- Jodó.. Ya te digo. Lo hemos hablado mucho últimamente y hay que hacer algo que no salimos en los telediarios y nos quitan el protagonismo.
- Pues sí. Algo habrá que hacer ¿Que proponéis?
- Dicen estos que hay que llamar la atención, pegar un petardazo. Y tú y yo sabemos que para recuperar audiencia y que vuelvan a nosotros las miradas no hay nada como una buena discusión. Nos "pegamos" y así todo el mundo se gira. Aprovechamos cada uno para mostrar músculo ante los nuestros, polarizamos un poco la cosa, fidelizamos a los nuestros y atraemos algún indeciso.. No se, la cosa es que se vuelva a hablar de nosotros.
- Vale. ¿Entonces nos marcamos una 6 catorce?.
- Cómo me conoces Mariano. Sabes que es mi debilidad. ¿Empiezas tú o yo?
- Ya empiezo yo que tengo que ir a Valladolid y allí la puedo armar parda con voces y toda la parafernalia.
- Guay.. pues espero y voy calentando para lo de la respuesta. Oye pásate todo lo que quieras como siempre, no tengo ni que decirlo, con que si la herencia y todo eso, pero lo del GAL y eso ni sacarlo.
- La duda ofende Alfredo. Que estamos entre caballeros.
..digo.
¿No sabes?
Y nos lo demuestran día a día
lunes, 20 de enero de 2014
EL USO CORRECTO DE LOS TÉRMINOS
Artículo de Pérez-Reverte de 21 de Febrero de 2011 que reproduzco dada la pertinencia en este blog de su contenido
http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/583/sobre-violaciones-y-fascistas/
"Si algo desvirtúa y ahueca las palabras, vaciándolas de significado, es la estupidez de quienes abusan de ellas. Me refiero a ésos que entran a saco en el diccionario -que encima no consultan jamás- y, con la ausencia de complejos del analfabeto o el capullo en flor, machacan un término al que convierten en perejil de todas las salsas, retorciendo su sentido original hasta que no puede reconocerlo ni la madre que lo parió. Y al cabo, cuando la gente seria necesita esa palabra para usarla en su sentido exacto, se encuentra con que la infeliz comparece tan ajada y maltrecha que no sirve para nada. Los que cada día trabajamos dándole a la tecla, eso lo notamos mucho. Como también lo aprecia cualquiera que tenga sentido común y se fije. Puesto en verso, es lo que le ocurre al pobre Luis Mejías con doña Ana de Pantoja, en el Tenorio, cuando dice aquello de: «Don Juan, yo la amaba, sí. / Mas con lo que hais osado / imposible la hais dejado / para vos y para mí».
Un ejemplo, entre muchos, es la palabra fascista; que, de aludir al movimiento nacionalista surgido en Italia después de la Primera Guerra Mundial, con su encarnación hispana en el falangismo y otras tendencias hermanas, pasó a definir durante la Guerra Civil, en boca de la izquierda radical, al bando nacional e incluso a los republicanos moderados. Heredada por el franquismo, la palabra fue patrimonio de la ultraderecha durante la Transición, antes de verse felizmente olvidada durante veinte años. Pero en los últimos tiempos ha vuelto a ponerse de moda. La necesidad, a falta de coherencia ideológica propia, de poner etiquetas al adversario, hace que ahora se aplique a cualquier persona o situación que se aparte, no ya de una posición de izquierda, sino de lo social y políticamente correcto, e incluso de la más fresca tontería de moda. Así, alguien que se peine con fijador o vista con corrección puede ser calificado de fascista, igual que el aficionado a los toros, quien enciende un cigarrillo o el que ejerce violencia doméstica. Todo se presenta en el mismo paquete, el de fascistas o fachas, como si fuera improbable que alguien de izquierdas se peine con raya, fume, le guste ir a los toros o le pegue a una mujer. Por supuesto, quien más jugo saca al término es la clase política: ni los del Pepé de Murcia se cortaron llamando fascistas -en vez de animales miserables y cobardes, que es lo adecuado- a quienes apalearon hace unos días a su consejero de Cultura, ni un consejero de la junta andaluza llamado Pizarro se privó de llamar fascistas a los funcionarios, algunos afiliados a su mismo partido, o votantes de él, que boicotean los actos del Pesoe.
La cosa no se limita a España, claro. Con los tiempos que corren y los que van a correr, la tontería es internacional. Pensaba en eso leyendo las manifestaciones de unas ecologistas inglesas que aseguraban «sentirse violadas» porque el compañero de lucha con el que se dieron muchos, repetidos y voluntarios homenajes carnales, resultó ser un policía infiltrado. Y claro. La diferencia entre irse a la cama con un ecologista o con un policía es que el txakurra te viola. Tú puede que no te percates; pero él, en su fuero interno, sabe que te viola. El fascista. Frente a eso, ya me dirán ustedes qué palabra reservamos al violador de verdad; al que fuerza sexualmente a una mujer -o a un hombre, que siempre olvidamos ese detalle- abusando de su vigor físico, de la amenaza, del estatus económico o social. Al auténtico hijo de puta de toda la vida. Pues, si de violar en serio hablamos, les aseguro que ni idea tienen ciertos gilipollas y ciertas gilipollos. Pregúntenle a Márquez y a los colegas con los que andábamos por los Balcanes qué es violar de verdad, y a lo mejor los pillan relajados y se lo cuentan. Mujeres entre los escombros de sus casas, degolladas después de pasarles por encima docenas de serbios o croatas. Hoteles llenos de jóvenes apresadas para disfrute de la tropa, a las que se pegaba un tiro cuando quedaban preñadas. O aquella ciudad de Eritrea, abril de 1977, cuando un jovencísimo reportero que ustedes conocen tuvo el amargo privilegio de asistir, impotente, a la caza de cuanta mujer de nacionalidad etíope quedaba a mano. Igual un día les cuento con detalle cómo gritan, primero, y luego, al quinto o sexto golpe, se callan y aguantan resignadas, gimiendo como animales. Supongo que para individuas como Pilar Rahola, María Antonia Iglesias y otras joyas de la telemierda, que tras vivir de la política viven ahora de la demagogia pseudofeminista imbécil, el arriba firmante tendría que haber evitado aquello: persuadir a mil quinientos tíos con escopetas de que lo que hacían estaba feo. Seguro que las antedichas y otros cantamañanas de ambos sexos lo habrían evitado, con dos cojones. Interponiéndose. Así que seguramente me llamarán violador pasivo, por defecto. Y fascista."
http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/583/sobre-violaciones-y-fascistas/
"Si algo desvirtúa y ahueca las palabras, vaciándolas de significado, es la estupidez de quienes abusan de ellas. Me refiero a ésos que entran a saco en el diccionario -que encima no consultan jamás- y, con la ausencia de complejos del analfabeto o el capullo en flor, machacan un término al que convierten en perejil de todas las salsas, retorciendo su sentido original hasta que no puede reconocerlo ni la madre que lo parió. Y al cabo, cuando la gente seria necesita esa palabra para usarla en su sentido exacto, se encuentra con que la infeliz comparece tan ajada y maltrecha que no sirve para nada. Los que cada día trabajamos dándole a la tecla, eso lo notamos mucho. Como también lo aprecia cualquiera que tenga sentido común y se fije. Puesto en verso, es lo que le ocurre al pobre Luis Mejías con doña Ana de Pantoja, en el Tenorio, cuando dice aquello de: «Don Juan, yo la amaba, sí. / Mas con lo que hais osado / imposible la hais dejado / para vos y para mí».
Un ejemplo, entre muchos, es la palabra fascista; que, de aludir al movimiento nacionalista surgido en Italia después de la Primera Guerra Mundial, con su encarnación hispana en el falangismo y otras tendencias hermanas, pasó a definir durante la Guerra Civil, en boca de la izquierda radical, al bando nacional e incluso a los republicanos moderados. Heredada por el franquismo, la palabra fue patrimonio de la ultraderecha durante la Transición, antes de verse felizmente olvidada durante veinte años. Pero en los últimos tiempos ha vuelto a ponerse de moda. La necesidad, a falta de coherencia ideológica propia, de poner etiquetas al adversario, hace que ahora se aplique a cualquier persona o situación que se aparte, no ya de una posición de izquierda, sino de lo social y políticamente correcto, e incluso de la más fresca tontería de moda. Así, alguien que se peine con fijador o vista con corrección puede ser calificado de fascista, igual que el aficionado a los toros, quien enciende un cigarrillo o el que ejerce violencia doméstica. Todo se presenta en el mismo paquete, el de fascistas o fachas, como si fuera improbable que alguien de izquierdas se peine con raya, fume, le guste ir a los toros o le pegue a una mujer. Por supuesto, quien más jugo saca al término es la clase política: ni los del Pepé de Murcia se cortaron llamando fascistas -en vez de animales miserables y cobardes, que es lo adecuado- a quienes apalearon hace unos días a su consejero de Cultura, ni un consejero de la junta andaluza llamado Pizarro se privó de llamar fascistas a los funcionarios, algunos afiliados a su mismo partido, o votantes de él, que boicotean los actos del Pesoe.
La cosa no se limita a España, claro. Con los tiempos que corren y los que van a correr, la tontería es internacional. Pensaba en eso leyendo las manifestaciones de unas ecologistas inglesas que aseguraban «sentirse violadas» porque el compañero de lucha con el que se dieron muchos, repetidos y voluntarios homenajes carnales, resultó ser un policía infiltrado. Y claro. La diferencia entre irse a la cama con un ecologista o con un policía es que el txakurra te viola. Tú puede que no te percates; pero él, en su fuero interno, sabe que te viola. El fascista. Frente a eso, ya me dirán ustedes qué palabra reservamos al violador de verdad; al que fuerza sexualmente a una mujer -o a un hombre, que siempre olvidamos ese detalle- abusando de su vigor físico, de la amenaza, del estatus económico o social. Al auténtico hijo de puta de toda la vida. Pues, si de violar en serio hablamos, les aseguro que ni idea tienen ciertos gilipollas y ciertas gilipollos. Pregúntenle a Márquez y a los colegas con los que andábamos por los Balcanes qué es violar de verdad, y a lo mejor los pillan relajados y se lo cuentan. Mujeres entre los escombros de sus casas, degolladas después de pasarles por encima docenas de serbios o croatas. Hoteles llenos de jóvenes apresadas para disfrute de la tropa, a las que se pegaba un tiro cuando quedaban preñadas. O aquella ciudad de Eritrea, abril de 1977, cuando un jovencísimo reportero que ustedes conocen tuvo el amargo privilegio de asistir, impotente, a la caza de cuanta mujer de nacionalidad etíope quedaba a mano. Igual un día les cuento con detalle cómo gritan, primero, y luego, al quinto o sexto golpe, se callan y aguantan resignadas, gimiendo como animales. Supongo que para individuas como Pilar Rahola, María Antonia Iglesias y otras joyas de la telemierda, que tras vivir de la política viven ahora de la demagogia pseudofeminista imbécil, el arriba firmante tendría que haber evitado aquello: persuadir a mil quinientos tíos con escopetas de que lo que hacían estaba feo. Seguro que las antedichas y otros cantamañanas de ambos sexos lo habrían evitado, con dos cojones. Interponiéndose. Así que seguramente me llamarán violador pasivo, por defecto. Y fascista."
martes, 14 de enero de 2014
EL COLMO
La máxima expresión de la ceguera bandista (ceguera parcial, permitaseme el juego de palabras) es reírse sólo de un chiste si lo cuenta uno de los tuyos y considerarlo poco gracioso si el que lo cuenta es de "los otros".
Basta con que estemos un poco atentos a nuestro alrededor para observar este curioso fenómeno. Tendemos a considerar más hilarante una anécdota si la cuenta alguien de nuestro bando. Será por corporativismo mal entendido, por peloteo, por solidaridad mutua entre correligionarios.. pero es así.
También el efecto contrario es apreciable. A menudo aunque sea el sucedido más desternillante ponemos cara de mustios sin conceder a nuestro oponente el beneficio de nuestra risa si es él "enemigo" quien lo cuenta.
Se trata de una buena metáfora. No es la gracia del chiste lo importante (el fondo, la analogía con ¿la verdad?¿la justicia?) sino los aspectos externos, quién lo cuenta, de qué lado está, a quién hago daño o beneficio si me río (la forma, el bando).
Y el caso más exagerado ya es la falta de sentido de la ironía hacia los tuyos o hacia tus propios postulados, que solo se permite si viene de nuestras filas y se entiende como insulto si viene de enfrente.
La trinchera como discriminador de lo gracioso. ¿Qué diría Gila?
Somos así. No nos reiríamos (incluso aguantariamos la risa) por "lealtad" a los nuestros.
No reconoceríamos la verdad más que en el caso de que nos interesara o beneficiara hacerlo. Sólo lo haríamos en el caso de que interesara a nuestro bando.
Es todo tan ridículo.
Basta con que estemos un poco atentos a nuestro alrededor para observar este curioso fenómeno. Tendemos a considerar más hilarante una anécdota si la cuenta alguien de nuestro bando. Será por corporativismo mal entendido, por peloteo, por solidaridad mutua entre correligionarios.. pero es así.
También el efecto contrario es apreciable. A menudo aunque sea el sucedido más desternillante ponemos cara de mustios sin conceder a nuestro oponente el beneficio de nuestra risa si es él "enemigo" quien lo cuenta.
Se trata de una buena metáfora. No es la gracia del chiste lo importante (el fondo, la analogía con ¿la verdad?¿la justicia?) sino los aspectos externos, quién lo cuenta, de qué lado está, a quién hago daño o beneficio si me río (la forma, el bando).
Y el caso más exagerado ya es la falta de sentido de la ironía hacia los tuyos o hacia tus propios postulados, que solo se permite si viene de nuestras filas y se entiende como insulto si viene de enfrente.
La trinchera como discriminador de lo gracioso. ¿Qué diría Gila?
Somos así. No nos reiríamos (incluso aguantariamos la risa) por "lealtad" a los nuestros.
No reconoceríamos la verdad más que en el caso de que nos interesara o beneficiara hacerlo. Sólo lo haríamos en el caso de que interesara a nuestro bando.
Es todo tan ridículo.
jueves, 12 de diciembre de 2013
VAMOS A GENERAR MAL ROLLO TRALARÁ
http://elpais.com/politica/2013/12/11/actualidad/1386793932_804588.html
"España contra Cataluña".. con un par.
¿Para qué van a disimular?. Directamente me cago en tu padre y así ya la tenemos liada.
Decía un sabio que me encontré por los procelosos caminos de la vida "que para que vamos a hablarlo si podemos arreglarlo a hostias" (Victorino dixit, en una asamblea democrática se levantó y lo dijo, se los juro amigos).
En el título de ese simposium organizado por la generalitat de Cataluña se encierra todo: Uso de la estrategia de bandos para tener a la gente distraída, necesidad del enemigo común, lealtad mal entendida, reduccionismo simplificador, ..
A veces me asombro de mi perspicacia y clarividencia al ver la estrategia tan evidente y haberla sabido ordenar y presentar con humor.
Al loro con las declaraciones. Bandismo exaltador y lenguaje agitador del mas fino. Enfrentamiento y tensión como distracción.. porque si..
"La Generalitat acusa a PP y Ciutadans de querer “liquidar Cataluña”
Francesc Homs reprochó al PP “no importarle el debate académico” y recordó que Elliot “es un colaborador habitual de la Fundación FAES”. El portavoz catalán acusó al PP de “querer dar gato por liebre” y no dejó pasar la ocasión de acusar a ese partido de “reescribir las palabras de la Constitución” y ser “lo más separador que existe”. En otro momento Homs sugirió al PP “que también lleve a la fiscalía todas las declaraciones que banalizan el nazismo” y que lo equiparan con el proceso secesionista catalán. El diputado del PP Juan Milián le replicó al portavoz catalán que su intervención era un claro ejemplo del “discurso del odio”.
http://politica.elpais.com/politica/2013/12/11/actualidad/1386793699_116657.html
Y a los pocos dias vemos esto.. tenía que pasar..
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2013/12/20/actualidad/1387531653_497320.html
"España contra Cataluña".. con un par.
¿Para qué van a disimular?. Directamente me cago en tu padre y así ya la tenemos liada.
Decía un sabio que me encontré por los procelosos caminos de la vida "que para que vamos a hablarlo si podemos arreglarlo a hostias" (Victorino dixit, en una asamblea democrática se levantó y lo dijo, se los juro amigos).
En el título de ese simposium organizado por la generalitat de Cataluña se encierra todo: Uso de la estrategia de bandos para tener a la gente distraída, necesidad del enemigo común, lealtad mal entendida, reduccionismo simplificador, ..
A veces me asombro de mi perspicacia y clarividencia al ver la estrategia tan evidente y haberla sabido ordenar y presentar con humor.
Al loro con las declaraciones. Bandismo exaltador y lenguaje agitador del mas fino. Enfrentamiento y tensión como distracción.. porque si..
"La Generalitat acusa a PP y Ciutadans de querer “liquidar Cataluña”
Francesc Homs reprochó al PP “no importarle el debate académico” y recordó que Elliot “es un colaborador habitual de la Fundación FAES”. El portavoz catalán acusó al PP de “querer dar gato por liebre” y no dejó pasar la ocasión de acusar a ese partido de “reescribir las palabras de la Constitución” y ser “lo más separador que existe”. En otro momento Homs sugirió al PP “que también lleve a la fiscalía todas las declaraciones que banalizan el nazismo” y que lo equiparan con el proceso secesionista catalán. El diputado del PP Juan Milián le replicó al portavoz catalán que su intervención era un claro ejemplo del “discurso del odio”.
http://politica.elpais.com/politica/2013/12/11/actualidad/1386793699_116657.html
Y a los pocos dias vemos esto.. tenía que pasar..
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2013/12/20/actualidad/1387531653_497320.html
jueves, 21 de noviembre de 2013
MANIPULACIONES LAS JUSTAS
Estoy harto de que traten de manipularme y mantenerme cabreado constantemente y enfrentado a alguien o con el enemigo claramente definido (o incluso de que me tachen de tibio si no me posiciono radicalmente contra algo).
Que no digo yo que no tenga importancia el tema PERO MANIPULACIÓN AL LECTOR (Al menos al que no quiere dejarse manipular) LA JUSTA:
Titular (a estas alturas de la película):
LA GUARDIA CIVIL ALERTA: ETA SE INFILTRA EN LA ESCUELA NAVARRA
... y allí en un rinconcito del texto del artículo el dato que provoca todo:
"...aproximadamente un 5% del profesorado que imparte clases en el modelo D (el modelo euskaldún que se desarrolla más en la zona norte de Navarra) cuenta con antecedentes directos por su vinculación con ETA o las organizaciones de su entorno declaradas ilegales"..
Y digo yo ¿Cuantos profesores son aproximadamente un 5%?, ¿el 4,3%?
..Y no del total de profesores en Navarra, sino un 5% (aproximadamente) de los que dan clase en una parte (el Norte) de esta Comunidad UNIPROVINCIAL (que no es que sea precisamente la provincia China de Shan-hai por población)
.. y de esos no de todos sino de los que dan clase en el modelo D (en euskaldun)
¿De cuantos hablamos realmente? ¿de 25 personas que han estado vinculadas a la izquierda abertzale radical? ¿que esperábamos? ¿Nos sorprende?
Sin embargo es mucho más sensacionalista/alarmista simplificar y decir ETA SE INFILTRA EN LA ESCUELA.
Vete por ahí.
http://www.elmundo.es/espana/2013/11/21/528d1a930ab740620d8b4585.html?a=be3ee103aa37a2b54db9cc3c4a1730f7&t=1385028992
Que no digo yo que no tenga importancia el tema PERO MANIPULACIÓN AL LECTOR (Al menos al que no quiere dejarse manipular) LA JUSTA:
Titular (a estas alturas de la película):
LA GUARDIA CIVIL ALERTA: ETA SE INFILTRA EN LA ESCUELA NAVARRA
... y allí en un rinconcito del texto del artículo el dato que provoca todo:
"...aproximadamente un 5% del profesorado que imparte clases en el modelo D (el modelo euskaldún que se desarrolla más en la zona norte de Navarra) cuenta con antecedentes directos por su vinculación con ETA o las organizaciones de su entorno declaradas ilegales"..
Y digo yo ¿Cuantos profesores son aproximadamente un 5%?, ¿el 4,3%?
..Y no del total de profesores en Navarra, sino un 5% (aproximadamente) de los que dan clase en una parte (el Norte) de esta Comunidad UNIPROVINCIAL (que no es que sea precisamente la provincia China de Shan-hai por población)
.. y de esos no de todos sino de los que dan clase en el modelo D (en euskaldun)
¿De cuantos hablamos realmente? ¿de 25 personas que han estado vinculadas a la izquierda abertzale radical? ¿que esperábamos? ¿Nos sorprende?
Sin embargo es mucho más sensacionalista/alarmista simplificar y decir ETA SE INFILTRA EN LA ESCUELA.
Vete por ahí.
http://www.elmundo.es/espana/2013/11/21/528d1a930ab740620d8b4585.html?a=be3ee103aa37a2b54db9cc3c4a1730f7&t=1385028992
domingo, 10 de noviembre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
AGITADORES
Me limito a copiar y pegar un artículo de La Vanguardia. Es más que suficiente.
Periodistas e intelectuales
Rafael Nadal
Cada día resulta más difícil el matiz, la discrepancia, la duda, la pregunta. Si alguien puede cargarse el proceso político de Catalunya y dividir la sociedad en bandos irreconciliables somos los periodistas y los intelectuales, empeñados en introducir en los medios un griterío que hasta ahora el país había evitado. A menudo, no escuchamos, no leemos, no intentamos entender; tan sólo gritamos sobre las palabras de los demás.
Cometemos una gran irresponsabilidad, porque llevábamos meses de debates apasionados, de preguntas y respuestas enormemente complejas y por ahora las únicas fracturas que habíamos visto son las que ha inventado la demagogia o las que ha encendido la soberbia intelectual de algunos comentaristas. Dirijan su mirada a los barrios y los pueblos y advertirán que la gente lleva tiempo haciéndose todas las preguntas. Y también que la ciudadanía da muestras de civismo, de tolerancia y de serenidad.
Es evidente que el soberanismo ha manifestado sus convicciones con firmeza y eficacia comunicativa, pero también lo ha hecho con mucha moderación y con una enorme contención gestual. La ausencia de incidentes –estadísticamente imposible– en las movilizaciones de centenares de miles de personas durante los días once de septiembre de 2012 y 2013, constituye una lección de civismo tan excepcional como el de la mayoría de los ciudadanos contrarios a la independencia, que han observado y discutido con respeto las manifestaciones. Por ahí, pues, el futuro es esperanzador. Catalunya está en las mejores manos.
Pero el proceso va entrando en un camino de provocaciones y algunos opinadores, lejos de ayudar a una reflexión serena y plural, se han lanzado a una deriva partidista. No me refiero a los incendiarios que insultan e incitan a la violencia física o intelectual contra los adversarios: a pesar de su peligrosidad, se trata de grupos minoritarios con una incidencia casi nula en la mayoría de los ciudadanos. Hablo de los que monopolizamos las plataformas de expresión públicas y privadas. De los que deberíamos hacer exhibición de reflexión y autocrítica, pero hemos caído en un fanatismo propio de hooligans de equipo de fútbol. En ambos bandos de la discusión.
Ahora mismo hay intelectuales independentistas que hacen listas de buenos y malos; que se ponen orejeras para mirar sólo en una dirección y no oír hablar ni de riesgos ni de problemas; que acusan de traición a los que no comulgan con su entusiasmo; que señalan como desafectos a quienes tratan de contrastar con solvencia y honestidad; que promueven exámenes de catalanidad y que reclaman el monopolio del patriotismo en base a su antigüedad militante, olvidando que el independentismo, mientras tenía un apoyo marginal, no era una alternativa como ahora que tiene apoyos amplísimos en la sociedad catalana.
En sentido contrario, muchos intelectuales contrarios a la secesión no sólo descalifican a quienes sostienen tesis diversas, sino que se burlan de ellos. Insultan y manipulan a conciencia, con el fin de atribuir al adoctrinamiento el impulso de un movimiento transversal que saben de sobra que sólo puede haber salido de las clases populares y medias, de abajo hacia arriba. ¡Cuántas veces no han intentado ellos mismos impulsar movilizaciones similares y han fracasado, precisamente porque no partían de la base social del país!
Algunos de estos intelectuales no supieron pronosticar a tiempo la eclosión del independentismo y quizás no han digerido su propio error de diagnóstico. Ahora, en vez de reconocer humildemente su fracaso, se han convertido en activistas que intentan hacer fracasar la independencia; en vez de preguntarse qué pasa y porqué, intentan demostrar que no se habían equivocado. Un ejercicio de prepotencia y de soberbia intelectual que los desacredita. No les niego el derecho –e incluso la obligación– de mojarse y ser fieles a su conciencia y a su compromiso con la sociedad. Pero se les debe exigir honestidad intelectual, respeto y que dejen de mirar al resto con pretendida superioridad moral.
Vienen tiempos más difíciles y se hará imprescindible una argumentación compleja, que los fanáticos de un bando y del otro no querrán escuchar. Las cosas no siempre serán como queremos. A veces ni la razón ni la voluntad son suficientes para cumplir los anhelos de las sociedades, aún cuando son mayoritarios. Cuando llegue este momento, tendremos que saber escuchar, valorar y reconocer a los demás, antes de decidir con convicción. Y sería bueno no disparar contra los mensajeros: todavía hay quienes se enfadan si decimos que llueve cuando ya hace rato que la lluvia descarga. ¿Pero si llueve, qué quieren que digamos? ¿Que luce el sol?
A muchos cada vez nos gusta más leer a los que no piensan como nosotros. Los diferentes. Los que argumentan en sentido contrario. Los que nos obligan a pensar, a detenernos y a dar dos vueltas a los argumentos. Los que nos generan preguntas y nos obligan a buscar respuestas. Los que hacen mejores nuestras propias reflexiones, confirmándolas o modificándolas.
Tengo el convencimiento de que los ciudadanos también dudan, quieren saber y quieren preguntar hasta la extenuación. Es nuestra responsabilidad hacerlo posible. Pero también estoy seguro de que tienen claras sus ambiciones; que decidirán informados y con convicción: sienten auténtica aversión a la falta de transparencia, pero también a las manipulaciones, a los pactos ocultos y al despotismo ilustrado que les pretende aleccionar
lunes, 23 de septiembre de 2013
LECCIONES DE "ANTIBANDISMO" (Paradoja Randyana)
TEMA 1: SALIR DE LAS TRAMPAS DIALÉCTICAS
Los más hábiles "bandistas" usan magistralmente el lenguaje en sus espurios intereses y puercas intenciones de tenernos enfadados y enfrentados entre nosotros. En ese arte se especializan usando las más variadas herramientas dialécticas.
Una de las construcciones argumentales más frecuentes en su discurso para rebatir una idea anteriormente presentada es la "DISTRACCIÓN DE LO ESENCIAL CENTRÁNDOSE EN LO ACCESORIO".
Si queremos mantenernos en el terreno de la verdad, la coherencia personal, la ética y la justicia tratando de no ser "bandistas" hemos de estar especialmente vigilantes a esta sutil forma de manipulación.
Me estoy refiriendo a esos casos (por desgracia tan frecuentes) en que el interlocutor (la persona con la que mantenemos una conversación, el periodista que transmite la noticia tratando de crear opinión, el político que da su versión..) no debate con nosotros una idea, no se centra en rebatir la idea misma o discutir el fondo, sino que ante la falta de argumentos sobre ella usa la estrategia de la distracción tratando de que la audiencia olvide lo importante del tema (la idea misma presentada y discutida) y el debate pase a girar en torno a aspectos accesorios.
Se ve y oye esto muy a menudo. Cuando para rebatir una idea la argumentación en contra es por ejemplo desacreditar a quien la defiende. Sutilmente se consigue que el peso la discusión pase a a ser sobre una cuestión instrumental y adjetiva respecto a la verdaderamente importante. Cuando te quieres dar cuenta has dejado de debatir sobre la esencia y lo estás haciendo sobre aspectos colaterales.
Los más hábiles no solo consiguen con ello distraer, sino incluso a veces desmontar el argumento de la idea inicial mediante el de la accesoria.
Para ello suelen usar argumentos de distracción como:
- Los aspectos formales al presentar la idea.
"- Hay cosas que cambiar en la Constitución.
- Para ello hay contemplado un proceso de reforma."
- Quién la defiende (qué ideas ha defendido en el pasado, a qué grupo pertenece, que otras ideas tiene él o ese grupo, -Y ya no te digo las conexiones con otros grupos por lo que el "bandista" considera afinidad-, etc.).
"- El Toro de Vega es una tradición que da vergüenza.
- ¿este no era el que pidió al Rey que abdicara?."
"- A un fenómeno como la demanda nacionalista en Cataluña hay que prestarle atención y no obviarlo visceralmente.
- Quienes lo defienden se alinean con ETA en sus intenciones."
- La crítica al ejemplo puesto concretamente.
"- La justicia no es una ciencia exacta. A veces no funciona. En mi opinión con el Juez Garzón se actuó políticamente en el caso de las escuchas a los abogados.
- .. ¿Ahora defiendes a estafadores?. Porque te recuerdo que está inhabilitado por los cursos aquellos en que aceptó dinero del Banco Santander"
El buen argumentador (bueno en el sentido ético y también técnico) ha de tratar de devolver la conversación al debate de ideas, al eje, a la esencia.. no dejándose arrastrar por la estrategia de distracción ni por la técnica concreta usada. No cayendo en la trampa "bandista". Retornando al debate sobre la idea discutida sutilmente, sin agresividad pero con contundencia, con empatía pero con asertividad.... y no caer en la peor de las trampas .. la de sentirse incluido en el bando al que nos adjudican por defender la esencia misma de la discusión de ideas: la libertad.
NO POR DEFENDER QUE UNA IDEA SE PUEDA DISCUTIR ES QUE ESTAMOS DE ACUERDO CON ESA IDEA.. SOLO CON EL HECHO DE QUE CABE EL DEBATE SOBRE ELLA, QUE HAY QUE ESTAR ABIERTOS, QUE NO ES DOGMÁTICA LA OPINIÓN DE NADIE NI VERDAD ABSOLUTA.
lunes, 2 de septiembre de 2013
QUE NO LO DIGO YO, QUE LO DICEN OTROS MEJORES Y MUCHO MEJOR QUE YO..
Patente de corso
Arturo Pérez-Reverte
Conmigo, o contra mí
Un lector me preguntó el otro día por mi escepticismo político: mi falta de fe en el futuro y mi despego de esta casta parásita que nos gobierna, sólo comparable a la desconfianza que siento hacia nosotros los gobernados: sin víctimas fáciles no hay verdugos impunes. Siempre sostuve, porque así me lo dijeron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura. Que, incluso con urnas, nunca hay democracia sin votantes cultos y lúcidos. Y que los pueblos analfabetos nunca serán libres, pues su ignorancia y su abulia política los convierten en borregos propicios a cualquier esquilador astuto, a cualquier lobo hambriento, a cualquier manipulador malvado. También en torpes animales peligrosos para sí mismos. En lamentables suicidas sociales.
Hace dos largas décadas que escribo en esta página. También, en los últimos dos años, Twitter me ha permitido acercarme a lo más caliente de nuestro modo de respirar. Y no puedo decir que sea confortable. Inquieta el lugar en que una parte de los lectores españoles se sitúan: lo airado de sus reacciones, el odio sectario, la violenta simpleza -rara vez hay argumentos serios- que a menudo llegan a un desolador extremo de estolidez, cuando no de infamia y vileza. Cualquier asunto polémico se transforma en el acto, no en debate razonado, sino en un pugilato visceral del que está ausente, no ya el rigor, sino el más elemental sentido común.
Hace dos largas décadas que escribo en esta página. También, en los últimos dos años, Twitter me ha permitido acercarme a lo más caliente de nuestro modo de respirar. Y no puedo decir que sea confortable. Inquieta el lugar en que una parte de los lectores españoles se sitúan: lo airado de sus reacciones, el odio sectario, la violenta simpleza -rara vez hay argumentos serios- que a menudo llegan a un desolador extremo de estolidez, cuando no de infamia y vileza. Cualquier asunto polémico se transforma en el acto, no en debate razonado, sino en un pugilato visceral del que está ausente, no ya el rigor, sino el más elemental sentido común.
Destaca, significativa, la necesidad de encasillar. Si usted opina, por ejemplo, que a Manuel Azaña se le fue la República de las manos, no encontrará criterios serenos que comenten por qué se le fue o no se le fue, sino airadas reacciones que, tras mencionar el burdo lugar común de Hitler y Mussolini, acusarán al opinante de profranquista y antidemócrata. Y si, por poner otro ejemplo, menciona el papel que la Iglesia Católica tuvo en la represión de las libertades durante los últimos tres siglos de la historia de España, abundarán las voces calificándolo en el acto de anticatólico y progre de salón. Pondré un ejemplo personal: una vez, al ser interrogado sobre mi ideología, respondí que yo no tengo ideología porque tengo biblioteca. No pueden ustedes imaginar cómo llovieron, en el acto, las violentas acusaciones de que escurría el bulto «y no me mojaba». Y es que en España parece inconcebible que alguien no milite en algo y, en consecuencia, no odie cuanto quede fuera del territorio delimitado por ese algo. Reconocer un mérito al adversario es para nosotros impensable, como aceptar una crítica hacia algo propio. Porque se trata exactamente de eso: adversarios, bandos, sectas viscerales heredadas, asumidas sin análisis. Odios irreconciliables. Toda discrepancia te sitúa directamente en el bando enemigo. Sobre todo en materia de nacionalismos, religión o política, lo que no toleramos es la crítica, ni la independencia intelectual. O estás conmigo, o contra mí. O eres de mi gente -y mi gente es siempre la misma, como mi club de fútbol- o eres cómplice de la etiqueta que yo te ponga. Y cuanto digas queda automáticamente descalificado porque es agresión. Provocación. Crimen.
Qué fácil resulta entender, así, nuestra despiadada Guerra Civil. Si ahora no se dan delaciones y paseos por las cunetas, es sencillamente porque ya no se puede. Pero las ganas, el impulso, siguen ahí. Me pregunto muchas veces de dónde viene esa vileza, esa ansia de ver al adversario no vencido o convencido, sino exterminado. La falta de cultura no basta para explicarlo, pues otros pueblos tan incultos y maleducados como nosotros se respetan a sí mismos. Quizá esa Historia que casi nadie enseña en los colegios pueda explicarlo: ocho siglos de moros y cristianos, el peso de la Inquisición con sus delaciones y envidias, la infame calidad moral de reyes y gobernantes. Pero no estoy seguro. Esa saña que lo mismo se manifiesta en una discusión política que entre cuñados y hermanos en una cena de Navidad es tan española, tan nuestra, que me pregunto quién nos metió en la sangre su cochina simiente. Desde ese punto de vista, el español es por naturaleza un perfecto hijo de puta. Por eso necesitamos tanto lo que no tenemos: gobernantes lúcidos, sabios sin complejos que hablen a los españoles mirándonos a los ojos, sin mentir sobre nuestra naturaleza y asumiendo el coste político que eso significa. Dispuestos a decir: «Preparemos al niño español para que se defienda de sí mismo. Eduquémoslo para que conviva con el hijo de puta que siglos de reyes, obispos, mediocridad, envidia, corrupción, violencia, injusticia,
http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/774/conmigo-o-contra-mi/
jueves, 4 de abril de 2013
LOS MÍOS SON LOS MÍOS HAGAN LO QUE HAGAN
(Anulación absoluta del espíritu crítico)
Descripción gráfica de "bandismo" aplicado a la escena política española.
Lo tiene todo: alusión al bipartidismo como sistema deseado por la clase política dirigente, aprovechamiento de la "tensión" y el hooliganismo de las masas, irracionalidad, falta de espíritu crítico, "disciplina de partido", sentido de pertenencia heredado, ..
El escenario soñado por los dirigentes y poderosos. La distracción del enfrentamiento entre nosotros mientras ellos están a lo suyo.
Los míos son los míos lo hagan como lo hagan y mi obligación es seguir siendo su carne de cañón aunque me decepcionen. Lo contrario es traicionar la lealtad que les debo. Si lo hacen mal será seguramente por culpa de los otros (eso dicen mis líderes y los medios de comunicación que oigo) o ellos estarán peor aún.
(Anulación absoluta del espíritu crítico)
Descripción gráfica de "bandismo" aplicado a la escena política española.
Lo tiene todo: alusión al bipartidismo como sistema deseado por la clase política dirigente, aprovechamiento de la "tensión" y el hooliganismo de las masas, irracionalidad, falta de espíritu crítico, "disciplina de partido", sentido de pertenencia heredado, ..
El escenario soñado por los dirigentes y poderosos. La distracción del enfrentamiento entre nosotros mientras ellos están a lo suyo.
Los míos son los míos lo hagan como lo hagan y mi obligación es seguir siendo su carne de cañón aunque me decepcionen. Lo contrario es traicionar la lealtad que les debo. Si lo hacen mal será seguramente por culpa de los otros (eso dicen mis líderes y los medios de comunicación que oigo) o ellos estarán peor aún.
martes, 26 de marzo de 2013
EJEMPLO DEL FAMOSO TEOREMA DE LOPEZ DEL RIO
(Agrupamiento de ideas por bloques, paquetización o conexión hasta el absurdo)
Al final consiguen lo que pretenden con sus artimañas así que no menospreciemos estas aunque parezcan absolutamente ridículas como es el caso (El otro día asistí a un acto político en el que un hombre dijo que se iba a meter en política porque si lo que hubiera querido hubiera sido ser un antisistema violento y andar por ahí haciendo destrozos ya se habría metido en el 15-M !!! ¿Lo veis? ¿Veis como al final lo consiguen? No menospreciemos sus tácticas de enfrentamiento por absurdas que parezcan. Al final les dan resultado).
La de hoy: Como eres un activista contra los desahucios eres de izquierda radical antisistema y por tanto filoetarra.
Lo normal vamos. Lógico.
ETA = Todo el que me lleve la contraria o estorbe
Según lo ve el jueves
(Agrupamiento de ideas por bloques, paquetización o conexión hasta el absurdo)
Al final consiguen lo que pretenden con sus artimañas así que no menospreciemos estas aunque parezcan absolutamente ridículas como es el caso (El otro día asistí a un acto político en el que un hombre dijo que se iba a meter en política porque si lo que hubiera querido hubiera sido ser un antisistema violento y andar por ahí haciendo destrozos ya se habría metido en el 15-M !!! ¿Lo veis? ¿Veis como al final lo consiguen? No menospreciemos sus tácticas de enfrentamiento por absurdas que parezcan. Al final les dan resultado).
La de hoy: Como eres un activista contra los desahucios eres de izquierda radical antisistema y por tanto filoetarra.
Lo normal vamos. Lógico.
ETA = Todo el que me lleve la contraria o estorbe
Según lo ve el jueves
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