jueves, 15 de abril de 2021

EL DILEMA (La paradoja randyana)


¿Cómo se planta cara al bandismo sin caer en su trampa? ¿Cómo se enfrenta uno a alguien sin oponerse a él y ponérsele enfrente? ¿O en este caso sí está legitimado hacerlo dada la causa? ¿Cómo se puede ser antibandista sin constituir con ello a a su vez un bando en sí mismo? ¿Cómo podemos hacer quienes vemos que nos tratan de enfrentar obligándonos a posicionar en uno u otro bando, quienes no creemos que los haya o los deba haber, para oponernos a esa estrategia sin usar sus armas? ¿Cabe la dialéctica bandismo-antibandismo? ¿Resta solo la indiferencia o hay alguna forma de oponerse a esa deriva sin actuar precisamente contra lo que nos irrita que otros hagan? ¿Ser anti algo -aunque sea ser contrario a los que son anti otro- es lícito? ¿Es coherente? ¿debemos unirnos los antibandistas y formar nuestro propio bando con nuestras propias estrategias para oponernos a los bandistas?

La actitud ética ante el bandismo puede ser la pasiva indiferencia y la mirada desde la superioridad moral. Y quien la adopta cuenta con mi comprensión y simpatía. Es una postura que entiendo perfectamente. Pero creo que el hombre ha de luchar contra su instinto bandista en la esfera personal, su querencia hacia esa natural predisposición, y desde luego contra el intento externo de manipulación reduccionista que es el bandismo como corriente social o intento intencionado de polarización por interés. Creo que ante el bandismo hay que ser antibandista. Y eso no implica agresividad ni enfrentamiento intelectual, ni enemistad con el otro. Eso es el bandismo. Conlleva antes actitud decente en lo personal, apuesta continua, aun cuando suponga sacrificio en el interés propio, por la verdad y la justicia, esfuerzo por la coherencia, autonomía de criterio, espíritu crítico, duda y adogmatismo.

Mi respuesta es si a todas esas preguntas. Y la herramienta a usar, la que nos distinga de ellos, ha de ser la que oponga a su táctica de sembrar odio la educación y la empatía, la independencia de criterio, la claridad en la postura opuesta a su intento burdo de manipularnos, la inteligencia, la confianza en nuestros principios (cada uno en los suyos), la moderación, el respeto. No dejar espacio a la duda cuando intenten tacharnos de tibios o equidistantes. No dejarnos situar en otro lugar que no sea la libertad de criterio personal para cada cosa cada momento, cada opinión. El auto análisis sincero y crítico. Y no renunciar tampoco a denunciar el bandismo como lacra, a negarse a aceptar con derrotismo que esté ya asumido como posición de base. Como hacen cada día personas anónimas o conocidas que no se adscriben ciegamente a la defensa de los suyos hagan lo que hagan sino a la búsqueda de la verdad, de la justicia, de lo correcto. Como hacen cada día buenos opinadores ecuánimes como Rubén Amón, Pérez-Reverte, Juan Soto Ivars, Carlos Alsina.. tratando de superponer su autonomía al sensacionalismo del clickbait y la esclavitud de las audiencias, a cambio de pagar el precio de ser tenidos por lo que no son desde todos los bandos de odiadores.. Como tratan de hacer a diario miles de personas honradas en sus pequeñas decisiones diarias cuando tratan de ser justas y luchan contra su interés personal y su egoísmo, periodistas vocacionales perseguidores dela verdad sea esta la que sea, jueces íntegros orientados al fin para el que existen, e incluso algún político milagrosamente..

Y Ya.

domingo, 11 de abril de 2021

SOBRE LA GUERRA CIVIL

 


¿Te has leído ya la de Pérez-Reverte de la Guerra Civil?

Si puedes hazlo. Aunque sea solo como homenaje.

Es árido hasta un poco más de la mitad. Parece que no pasa nada y cada capítulo es igual al anterior. Solo movimientos de tropas arriba y abajo y acciones militares. Pero luego cambia y el último tercio es hermoso y emocionante.

Yo me la acabo de terminar hace cuarto de hora y estoy en esa sensación extraña e íntima que se tiene tras acabar un libro. Un mar de sensaciones encontradas.

Lo primero que siento es nostalgia de mi abuelo, y comprensión de sus silencios cuando de niño, inocente, le preguntaba por la guerra. Y de sus lágrimas una vez enseñándome una cicatriz de metralla en su espalda y recordando, más para él que para contármelo, a sus amigos que se quedaron allí.

Siento como que con este libro se cierra una etapa para los españoles.

Lo segundo que siento tras leerlo es agradecimiento. Para que mi vida haya sido tan cómoda otros vivieron aquello entonces.

Y lo tercero es reconocimiento. Es extraño pero a pesar de serme ajeno el detalle de lo que la novela cuenta pues no estuve allí me reconozco en esos españoles, en sus formas de ver la vida, en sus gestos, sus expresiones, sus caracteres y rasgos, en sus maneras de enfrentarse a las cosas que les suceden, en sus paisajes, en sus reacciones y miradas..

Incomoda, angustia, estremece, horroriza a veces y emociona. Darte cuenta de que es verosímil lo que cuenta. Y no me refiero a que esté bien documentado y los movimientos de tropas pudieran suceder como los describe, sino a que estás seguro que las distintas actitudes de cada personaje son absolutamente reales y reconocibles. A que el miedo, el valor, el compañerismo, la cobardía, la incompetencia, la indiferencia, la mera supervivencia, el heroísmo, la piedad, la honradez, la maldad, el agotamiento, el hambre, la desesperación, la crueldad.. fueron así seguro y de todo ello hubo mucho..

..solo que entre gente que se hablaba en la misma lengua de trinchera a trinchera.

Duele. ..Y hace falta recordar que no fue hace tanto.

Y ya.

sábado, 23 de enero de 2021

MANIOBRAS EVASIVAS

 

No confundir. Que por no querer hablar de algo no significa que no me interese. Y menos que por huir de conversaciones que hacen que me enfade y tienden a la polarización, o de comentarios tristes y oscuros, es que esté en desacuerdo con su contenido. Es simplemente que me aburren. Que prefiero hablar de cualquier otra cosa. Que odio sentirme manipulado, que intenten cabrearme, contagiarme su rabia, compartir su indignación. O peor aún; que por no cabrearme tanto como otra persona por algo me tenga que sentir ajeno o expulsado de un grupo. Porque tristemente sucede que ya no hace falta estar en desacuerdo con alguien para crearte enemigos. Basta a alguna gente que no estés tan enfadado como ellos por algo para crear suspicacias y extrañezas. "Si no está tan cabreado como yo está claro que es porque está de acuerdo con los otros". El "refuerzo mutuo" en las conversaciones es un peligro con el que hay que estar vigilante. Lleva a extremos y libera monstruos escondidos. Como la renuncia a la moderación.

Y es un problema. Porque no solo es que las personas que me dan sus puntos de vista me merezcan el respeto normal, sino que muchos de ellos me resultan interesantes barómetros sociales y tengo a quienes los sostienen por personas con criterio, dignas de ser escuchadas con atención y tenidas muy en cuenta. Pero es que no soporto que se me arrastre al pozo oscuro del enfado continuo y a la tristeza como actitud vital. Prefiero cualquier enfoque al pesimismo retroalimentado. Cualquier tema al tema al que las conversaciones vuelven siempre últimamente: Hablar de lo mal que está todo y de quien tiene la culpa de qué.

Por ello tan a menudo me voy, o me escapo por la tangente y me marco una maniobra "Loco Iván" (Y a veces cometo el error de usar el humor para construirme el puente para esa huida en las conversaciones y es peor pues es tenido por ironía contra el interlocutor y se molesta). Lo hago (huir) cada vez que detecto esa pesada sombra de la conversación polarizadora o disgustada que demanda de mí que me posicione claramente con o contra lo dicho por mi interlocutor, cuando siento sobre mi cogote el aliento de la búsqueda del eco confortante del asentimiento confirmatorio, la presencia de ese argumento oscuro que multiplica el efecto negro y triste que me aburre tanto.

Porque hay mil motivos para dar gracias y estar satisfecho por el milagro que vivo, y para estar alegre en lugar de en tensión constante.. y porque prefiero estar positivo que triste y negativo, relajado que enfadado, optimista que pesimista. Y porque no tengo tanto tiempo como para permitirme renunciar a buscar esos motivos antes que ningún otro. Sin que por ello se pueda deducir que no me interese por el tema y menos que al no rebatir el argumento o la consigna es que esté en el punto de vista contrario o sea uno "de los otros".

Y esto es peligroso en los tiempos en los que más que nunca se reprocha la falta de un posicionamiento claro y la expresión incluso sobreactuada de tus opiniones. En que el etiquetado es ley y la falta de claridad en tus extremismos lleva a la defenestración social. En una época en la que nadie se explica que se pueda estar a veces de acuerdo con unos y a veces no. Y a veces de acuerdo con otros. Y a veces en parte solo. Y en la que la palabra traición está fácilmente en boca de muchos y la norma es la adscripción acrítica y la defensa de "los tuyos" digan y hagan lo que hagan.

Pago el precio de ser tenido por ello por muchas cosas que no soy y a veces me entristece. Se me tiene en ocasiones por lo peor, que es adversario en ideas (cuando a menudo ni las he dicho, pero mi silencio se interpreta como concesión al otro injustamente o incluso oposición por no manifestar expresamente acuerdo con lo dicho). O como pusilánime indiferente que deja la solución a los problemas en manos de otro cuando quien me conoce sabe que no es así y esa es acusación injusta (y sobre todo cuando tengo claro que no por cabrearme ni contribuir a un ambiente de tensión se arregla problema alguno. Porque otra cosa no, pero en lo de arreglar los problemas en foros de discusión inútiles y a base de gritos reales o virtuales en conversaciones de cuñados me declaro firmemente práctico y utilitarista.),.... o por neutral o equidistante,.... o simplemente perezoso,.. ..o de desleal para con los míos o traidor a la tribu.

Hay que gestionarlo. Vivir con ello. Es el precio de la convivencia. Cosas peores me soportan a mí mis contertulios. Es solo que a veces me siento grosero en mi huida, en mi cambio de tema brusco, en mi evasión de la cuestión lo más sutilmente que puedo. O peor todavía: tenido por lo que no soy, pensante de lo que no pienso por una presunción nacida de mi silencio que es lo que más odio en el mundo.

Me ha costado muchos años crearme un hábito desapasionado en el que solo me quedo con la esencia y trato de huir de la parcialidad subjetiva y maledicente para crearme un criterio. O para no hacerlo (o tener que expresarlo), que soy libre para ello también. Mi paz mental es el logro. Y es terreno sagrado. 

(Y sobre todo es que ya aburre esa continua y cansina cantinela apelando a lo mal que está todo y lo malos que son los unos o los otros)

Y ya.

sábado, 26 de septiembre de 2020

CUANTO PEOR MEJOR

"..quitar al otro para ponerte tú 
y gobernar aunque sea sobre las cenizas.."

Repugnancia.

Esa es la palabra que me viene a los labios como una arcada cuando me encuentro con esa actitud en un político. Y luego rabia pues suele venir seguida del intento de justificarse mintiendo al defender cínicamente que no es ese el motor de sus actos. Asco de ver cómo me sostiene la mirada con la misma fuerza que sostiene la farsa, aun a través de la pantalla o en la distancia de una declaración o un tuit. 

¡No es cierto malditos! Sois miserables y claro que ese es vuestro método y os importa poco el daño que por vuestra culpa reciban los inocentes mientras lo ponéis en práctica. Hace tiempo que la felicidad del ciudadano dejó de ser vuestra razón de ser si lo fue alguna vez. A nadie engañan ya vuestras mentiras. Sólo existís para seguir ahí todo lo posible, para que ganen los vuestros, para continuar subidos al carro sin que os afecte quien queda por el camino. Cueste lo que cueste. Para dañar al otro cuanto más mejor, minarle y debilitar sus posiciones. Más tontos somos nosotros que os damos carnaza con el debate de las audiencias y la popularidad. El dato que buscáis no es el de las soluciones encontradas a problemas reales, ni el del descenso del daño o el incremento del bienestar. Sólo os importa cada mañana consultar si os han dado más likes que al adversario o si le habéis socavado suficientemente.

Cuanto peor mejor. Cuanto peor para el otro mejor para vosotros. Cuanto más sufrimiento más razones para decirle a alguien que lo ha hecho mal y señalar culpables sin proponer otra solución que el relevo por vosotros. Para que empiece de nuevo la rueda y cambien solo los jugadores, no las reglas.

Claro que ese es vuestro lema. Cuanto peor vaya más posibilidades de atacar al que está en el poder desde la oposición. Más cañonazos a su línea de flotación a ver si se quita para poneros vosotros, que es lo único que os preocupa.`¿Quien va por delante?´ es la única pregunta cuya respuesta importa.

Insultáis mi inteligencia obscenamente con vuestras patéticas reprimendas mutuas y esgrimiendo, como si no nos diéramos cuenta del truco, citas, datos y estadísticas para justificar con apariencia de rigor objetivo y respaldo de autoridad vuestras miserias. Y os escupís a la cara y arañáis como gatas mientras nos decís que estáis buscando puntos de encuentro y vías de colaboración y entendimiento por sentido del deber y de estado y por vuestro acentuado espíritu de servicio público, cuando en realidad solo buscáis culpables que lanzaros unos a otros como balas para agredir al oponente y desgastarle en la esperanza de que sigamos cayendo siempre en el engaño.

Y luego salís y nos miráis con vuestra entrenada cara de sinceros, y nos decís que estáis haciendo todo lo posible.. aunque no sepáis muy bien de qué estáis hablando en ese momento ni sobre qué tema toca hoy engañarnos. Y de reojo os aseguráis de dar un buen perfil y de entrar en el momento justo en que se enciende la bombilla roja de la conexión con las noticias en directo. 

Por supuesto que os alegra que le vaya mal al enemigo, sin pararos a pensar si eso se expresa en despidos, en ruinas, en muertes, en sueños que escapan, en dinero o en tristezas, porque esa ventaja sobre el otro es lo único que veis, y no la desgracia de los peones prescindibles para los que vuestro tablero de juego es nuestra vida. Y en el colmo del cinismo nos retáis mirándonos diciendo que si no nos gusta votemos a los otros sabiendo que también sois vosotros. Y que el farol os va a salir bien pues tenéis todas las cartas en la manga de la alternancia, en la del miedo o en la de la lealtad ciega de los simples.

Y ya.

(Para mayor abundamiento pinchar aquí)

viernes, 7 de febrero de 2020

RECETA PARA UN DISCURSO POLARIZADOR



El departamento de Semiótica de la facultad de Filología de la Universidad de Boston, tras analizar más de 140 horas (dos programas) de monólogos de Federico Jimenez Losantos, tres alocuciones parlamentarias y doce tuits de Gabriel Rufían (que alcanzaron una puntuación de 12 sobre 10 en la escala McQuinley de malahostia), tres intervenciones ante los medios de comunicación de portavoces de VOX y dos discursos de Donald Trump, ha logrado aislar los elementos que componen cualquier discurso del odio y la agitación polemista en busca del cabreo del oyente, determinando que estos son los ingredientes de todo speech que pretenda lograr posturas enervadas y enfados frentistas y sectarios:

- Conecte sin filtro una idea con otra que le vengan a usted a la cabeza aunque no sean sobre el mismo tema siempre que reúnan la condición de ser ideas potencialmente generadoras de agresividad en la mente simple de una persona acrítica de las que solo necesitan "ese" pequeño empujón para terminar de enfadarse. NO deje de hablar. La "continuidad" del discurso cabreante impide pararse a pensar sobre lo que se ha dicho y solo se asume el tono y el "acuerdo general" con la idea básica. Pase sin solución de continuidad de uno a otro punto sin que sea exigible coherencia al discurso ni conexión lógica entre sus aspectos mientras sean temas cabreantes con los que el oyente esté en lo fundamental de acuerdo y con ello instintivamente se vea reforzado. NO se calle. Cabree sin parar. (Hablando de una cosa pase a otra sin que se lo impida el hecho de que no tengan nada que ver entre ellas -como por ejemplo hablando de la gestión del aeropuerto de Barajas pase a que desde allí se ven las fosas de Paracuellos-) 

- Ríjase por la norma de la "homeopatía de las ideas malas" según la cual lo que se toca, aunque sea de manera ligerísima o tangencial (incluso a veces no hace falta ni eso) se "contagia" inmediatamente. Usted siembre el odio que ya crecerá. (Por ejemplo: "Ahí están votando juntos ETA y el PSOE" -identificando ETA y BILDU y dando por hecho la contaminación del PSOE con las características del primero por su íntima relación "probada" en el hecho de que han votado lo mismo en un tema y, ya de paso, dejando caer la sospecha de que ambos están manchados de sangre-)

- Entre dos epítetos elija usted siempre para definir al oponente el más ofensivo (Nos vale perfectamente el ejemplo anterior también para esto, aunque también se podría mencionar la despectiva forma de usar indiscriminadamente términos como "podemitas", "fascistas", "chavistas", "derechita cobarde", "los que quieren destruir España", "ultraderecha", etc.)

- Exagere hasta extremos histriónicos como marca de la casa. Si al hacerlo llega usted a la mentira tómelo como una licencia literaria. ¿Para qué va a decir usted negligencia si puede decir asesinato? (Repita hasta el hastío que hay un acuerdo secreto por el hecho de que han votado sacar a Rajoy y poner a Pedro Sánchez votando la moción de confianza, insista en que la Guardia Civil usó de manera desproporcionada la violencia contra la población pacífica,..) Desbarre sabedor de que nadie le va a llevar la contraria y que no hay un solo discrepante entre su audiencia. Satisfaga las necesidades de los suyos de autoafirmación. Alimente el odio y eche leña al fuego.

- Invente insultos y palabras ofensivas propias. Cree sus propios mantras que luego los simples puedan repetir en sus memes y en la barra del bar mientras mastican el palillo. Repítalos hasta saciarse. No se canse de ello. Diga mucho lo de "Los marqueses de Galapagar" y tal. Ese humor tan "básico" ha demostrado tener gran predicamento entre los idiotas.

- Introduzca la sospecha sin necesidad de pruebas (por más descabellada que parezca la teoría) y una vez dejada caer actúe desde ese momento como si hablara de algo probado.

Aplicando estas sencillas reglas habrá usted conseguido varios importantes objetivos. Habrá sembrado la semilla del odio que a partir de aquí ya crece solo a base de presunciones de veracidad por parte de los simples ("Si lo dice tan rotundamente será que es verdad, nadie lo afirmaría tan tajante sin pruebas.")..
Habrá echado a rodar la bola de nieve que crece en tamaño sin mancha en su conciencia, ya que, como todo el mundo sabe, usted no es responsable de lo que otros hagan con sus palabras.. Las consecuencias que pueda tener su discurso escapan a su control y no son cosa suya. Evidentemente.
Habrá conseguido delimitar claramente quién es de los suyos y quién el enemigo, pues quien no esté de acuerdo (es más quien no esté furibundamente de acuerdo con usted o como mínimo igual de ofendido o cabreado si no más..) podrá ser objeto de sus ataques (y de su turba de seguidores) desde ese momento, ahorrando así gran cantidad de tiempo y esfuerzos baldíos en oír al otro y sus ideas.

Y ya.