"Me he sacado el carnet de manipulador de alimentos. Ya tengo a los plátanos y a las patatas totalmente en contra de las zanahorias."
jueves, 15 de abril de 2021
EL DILEMA (La paradoja randyana)
domingo, 11 de abril de 2021
SOBRE LA GUERRA CIVIL
¿Te has leído ya la de Pérez-Reverte de la Guerra Civil?
Si puedes hazlo. Aunque sea solo como homenaje.
Es árido hasta un poco más de la mitad. Parece que no pasa
nada y cada capítulo es igual al anterior. Solo movimientos de tropas arriba y
abajo y acciones militares. Pero luego cambia y el último tercio es hermoso y
emocionante.
Yo me la acabo de terminar hace cuarto de hora y estoy en esa sensación extraña e íntima que se tiene tras acabar un libro. Un mar de sensaciones encontradas.
Lo primero que siento es nostalgia de mi abuelo, y
comprensión de sus silencios cuando de niño, inocente, le preguntaba por la
guerra. Y de sus lágrimas una vez enseñándome una cicatriz de metralla en su espalda
y recordando, más para él que para contármelo, a sus amigos que se quedaron
allí.
Siento como que con este libro se cierra una etapa para los
españoles.
Lo segundo que siento tras leerlo es agradecimiento. Para
que mi vida haya sido tan cómoda otros vivieron aquello entonces.
Y lo tercero es reconocimiento. Es extraño pero a pesar de
serme ajeno el detalle de lo que la novela cuenta pues no estuve allí me reconozco en esos
españoles, en sus formas de ver la vida, en sus gestos, sus expresiones, sus
caracteres y rasgos, en sus maneras de enfrentarse a las cosas que les suceden, en sus paisajes,
en sus reacciones y miradas..
Incomoda, angustia, estremece, horroriza a veces y emociona. Darte cuenta de que es verosímil lo que cuenta. Y no me refiero a que esté bien documentado y los movimientos de tropas pudieran suceder como los describe, sino a que estás seguro que las distintas actitudes de cada personaje son absolutamente reales y reconocibles. A que el miedo, el valor, el compañerismo, la cobardía, la incompetencia, la indiferencia, la mera supervivencia, el heroísmo, la piedad, la honradez, la maldad, el agotamiento, el hambre, la desesperación, la crueldad.. fueron así seguro y de todo ello hubo mucho..
..solo que entre gente que se hablaba en la misma lengua de
trinchera a trinchera.
Duele. ..Y hace falta recordar que no fue hace tanto.
miércoles, 17 de febrero de 2021
sábado, 23 de enero de 2021
MANIOBRAS EVASIVAS
No confundir. Que por no querer hablar de algo no significa que no me interese. Y menos que por huir de conversaciones que hacen que me enfade y tienden a la polarización, o de comentarios tristes y oscuros, es que esté en desacuerdo con su contenido. Es simplemente que me aburren. Que prefiero hablar de cualquier otra cosa. Que odio sentirme manipulado, que intenten cabrearme, contagiarme su rabia, compartir su indignación. O peor aún; que por no cabrearme tanto como otra persona por algo me tenga que sentir ajeno o expulsado de un grupo. Porque tristemente sucede que ya no hace falta estar en desacuerdo con alguien para crearte enemigos. Basta a alguna gente que no estés tan enfadado como ellos por algo para crear suspicacias y extrañezas. "Si no está tan cabreado como yo está claro que es porque está de acuerdo con los otros". El "refuerzo mutuo" en las conversaciones es un peligro con el que hay que estar vigilante. Lleva a extremos y libera monstruos escondidos. Como la renuncia a la moderación.
Y es un problema. Porque no solo es que las personas que me dan sus puntos de vista me merezcan el respeto normal, sino que muchos de ellos me resultan interesantes barómetros sociales y tengo a quienes los sostienen por personas con criterio, dignas de ser escuchadas con atención y tenidas muy en cuenta. Pero es que no soporto que se me arrastre al pozo oscuro del enfado continuo y a la tristeza como actitud vital. Prefiero cualquier enfoque al pesimismo retroalimentado. Cualquier tema al tema al que las conversaciones vuelven siempre últimamente: Hablar de lo mal que está todo y de quien tiene la culpa de qué.
Por ello tan a menudo me voy, o me escapo por la tangente y me marco una maniobra "Loco Iván" (Y a veces cometo el error de usar el humor para construirme el puente para esa huida en las conversaciones y es peor pues es tenido por ironía contra el interlocutor y se molesta). Lo hago (huir) cada vez que detecto esa pesada sombra de la conversación polarizadora o disgustada que demanda de mí que me posicione claramente con o contra lo dicho por mi interlocutor, cuando siento sobre mi cogote el aliento de la búsqueda del eco confortante del asentimiento confirmatorio, la presencia de ese argumento oscuro que multiplica el efecto negro y triste que me aburre tanto.
Porque hay mil motivos para dar gracias y estar satisfecho por el milagro que vivo, y para estar alegre en lugar de en tensión constante.. y porque prefiero estar positivo que triste y negativo, relajado que enfadado, optimista que pesimista. Y porque no tengo tanto tiempo como para permitirme renunciar a buscar esos motivos antes que ningún otro. Sin que por ello se pueda deducir que no me interese por el tema y menos que al no rebatir el argumento o la consigna es que esté en el punto de vista contrario o sea uno "de los otros".
Y esto es peligroso en los tiempos en los que más que nunca se reprocha la falta de un posicionamiento claro y la expresión incluso sobreactuada de tus opiniones. En que el etiquetado es ley y la falta de claridad en tus extremismos lleva a la defenestración social. En una época en la que nadie se explica que se pueda estar a veces de acuerdo con unos y a veces no. Y a veces de acuerdo con otros. Y a veces en parte solo. Y en la que la palabra traición está fácilmente en boca de muchos y la norma es la adscripción acrítica y la defensa de "los tuyos" digan y hagan lo que hagan.
Pago el precio de ser tenido por ello por muchas cosas que no soy y a veces me entristece. Se me tiene en ocasiones por lo peor, que es adversario en ideas (cuando a menudo ni las he dicho, pero mi silencio se interpreta como concesión al otro injustamente o incluso oposición por no manifestar expresamente acuerdo con lo dicho). O como pusilánime indiferente que deja la solución a los problemas en manos de otro cuando quien me conoce sabe que no es así y esa es acusación injusta (y sobre todo cuando tengo claro que no por cabrearme ni contribuir a un ambiente de tensión se arregla problema alguno. Porque otra cosa no, pero en lo de arreglar los problemas en foros de discusión inútiles y a base de gritos reales o virtuales en conversaciones de cuñados me declaro firmemente práctico y utilitarista.),.... o por neutral o equidistante,.... o simplemente perezoso,.. ..o de desleal para con los míos o traidor a la tribu.
Hay que gestionarlo. Vivir con ello. Es el precio de la convivencia. Cosas peores me soportan a mí mis contertulios. Es solo que a veces me siento grosero en mi huida, en mi cambio de tema brusco, en mi evasión de la cuestión lo más sutilmente que puedo. O peor todavía: tenido por lo que no soy, pensante de lo que no pienso por una presunción nacida de mi silencio que es lo que más odio en el mundo.
Me ha costado muchos años crearme un hábito desapasionado en el que solo me quedo con la esencia y trato de huir de la parcialidad subjetiva y maledicente para crearme un criterio. O para no hacerlo (o tener que expresarlo), que soy libre para ello también. Mi paz mental es el logro. Y es terreno sagrado.
(Y sobre todo es que ya aburre esa continua y cansina cantinela apelando a lo mal que está todo y lo malos que son los unos o los otros)
Y ya.
sábado, 16 de enero de 2021
sábado, 26 de septiembre de 2020
CUANTO PEOR MEJOR
Repugnancia.
Esa es la palabra que me viene a los labios como una arcada cuando me encuentro con esa actitud en un político. Y luego rabia pues suele venir seguida del intento de justificarse mintiendo al defender cínicamente que no es ese el motor de sus actos. Asco de ver cómo me sostiene la mirada con la misma fuerza que sostiene la farsa, aun a través de la pantalla o en la distancia de una declaración o un tuit.
¡No es cierto malditos! Sois miserables y claro que ese es vuestro método y os importa poco el daño que por vuestra culpa reciban los inocentes mientras lo ponéis en práctica. Hace tiempo que la felicidad del ciudadano dejó de ser vuestra razón de ser si lo fue alguna vez. A nadie engañan ya vuestras mentiras. Sólo existís para seguir ahí todo lo posible, para que ganen los vuestros, para continuar subidos al carro sin que os afecte quien queda por el camino. Cueste lo que cueste. Para dañar al otro cuanto más mejor, minarle y debilitar sus posiciones. Más tontos somos nosotros que os damos carnaza con el debate de las audiencias y la popularidad. El dato que buscáis no es el de las soluciones encontradas a problemas reales, ni el del descenso del daño o el incremento del bienestar. Sólo os importa cada mañana consultar si os han dado más likes que al adversario o si le habéis socavado suficientemente.
Cuanto peor mejor. Cuanto peor para el otro mejor para vosotros. Cuanto más sufrimiento más razones para decirle a alguien que lo ha hecho mal y señalar culpables sin proponer otra solución que el relevo por vosotros. Para que empiece de nuevo la rueda y cambien solo los jugadores, no las reglas.
Claro que ese es vuestro lema. Cuanto peor vaya más posibilidades de atacar al que está en el poder desde la oposición. Más cañonazos a su línea de flotación a ver si se quita para poneros vosotros, que es lo único que os preocupa.`¿Quien va por delante?´ es la única pregunta cuya respuesta importa.
Insultáis mi inteligencia obscenamente con vuestras patéticas reprimendas mutuas y esgrimiendo, como si no nos diéramos cuenta del truco, citas, datos y estadísticas para justificar con apariencia de rigor objetivo y respaldo de autoridad vuestras miserias. Y os escupís a la cara y arañáis como gatas mientras nos decís que estáis buscando puntos de encuentro y vías de colaboración y entendimiento por sentido del deber y de estado y por vuestro acentuado espíritu de servicio público, cuando en realidad solo buscáis culpables que lanzaros unos a otros como balas para agredir al oponente y desgastarle en la esperanza de que sigamos cayendo siempre en el engaño.
Y luego salís y nos miráis con vuestra entrenada cara de sinceros, y nos decís que estáis haciendo todo lo posible.. aunque no sepáis muy bien de qué estáis hablando en ese momento ni sobre qué tema toca hoy engañarnos. Y de reojo os aseguráis de dar un buen perfil y de entrar en el momento justo en que se enciende la bombilla roja de la conexión con las noticias en directo.
Por supuesto que os alegra que le vaya mal al enemigo, sin pararos a pensar si eso se expresa en despidos, en ruinas, en muertes, en sueños que escapan, en dinero o en tristezas, porque esa ventaja sobre el otro es lo único que veis, y no la desgracia de los peones prescindibles para los que vuestro tablero de juego es nuestra vida. Y en el colmo del cinismo nos retáis mirándonos diciendo que si no nos gusta votemos a los otros sabiendo que también sois vosotros. Y que el farol os va a salir bien pues tenéis todas las cartas en la manga de la alternancia, en la del miedo o en la de la lealtad ciega de los simples.
Y ya.
(Para mayor abundamiento pinchar aquí)
viernes, 7 de febrero de 2020
RECETA PARA UN DISCURSO POLARIZADOR
- Invente insultos y palabras ofensivas propias. Cree sus propios mantras que luego los simples puedan repetir en sus memes y en la barra del bar mientras mastican el palillo. Repítalos hasta saciarse. No se canse de ello. Diga mucho lo de "Los marqueses de Galapagar" y tal. Ese humor tan "básico" ha demostrado tener gran predicamento entre los idiotas.
- Introduzca la sospecha sin necesidad de pruebas (por más descabellada que parezca la teoría) y una vez dejada caer actúe desde ese momento como si hablara de algo probado.
Habrá echado a rodar la bola de nieve que crece en tamaño sin mancha en su conciencia, ya que, como todo el mundo sabe, usted no es responsable de lo que otros hagan con sus palabras.. Las consecuencias que pueda tener su discurso escapan a su control y no son cosa suya. Evidentemente.
Habrá conseguido delimitar claramente quién es de los suyos y quién el enemigo, pues quien no esté de acuerdo (es más quien no esté furibundamente de acuerdo con usted o como mínimo igual de ofendido o cabreado si no más..) podrá ser objeto de sus ataques (y de su turba de seguidores) desde ese momento, ahorrando así gran cantidad de tiempo y esfuerzos baldíos en oír al otro y sus ideas.
Y ya.


