jueves, 6 de febrero de 2014

TAMBIÉN EN EL MÁRKETING

No es un descubrimiento de nada nuevo decir que la estrategia de bandos lleva siendo usada desde hace décadas como técnica de ventas. Algunas campañas no solo subrayan las características del producto sino que hemos asistido con mucha frecuencia a prácticas bandistas en publicidad. De hecho la publicidad es la sublimación del bandismo llevado a términos de interés y mercado. Si el bandismo era la actitud de algunas personas por la que te obligaban a posicionarte aunque no quisieras, a elegir un bando u otro, a enfrentarte.. vemos esos mismos parámetros usados en las campañas de márketing:

- Enfrentarte al opuesto: 
Con algunas campañas publicitarias consiguen que elegir un producto no solo es eso. Con ese acto estás demostrando tu adhesión a un bando. Eres de los nuestros. A veces incluso hay que ir más allá y denostar el otro. Se consigue fidelizar al consumidor a la marca mediante la localización del enemigo. Si usas este producto haces lo correcto y evitas hacer lo incorrecto que es usar el de la competencia. Incluso en términos axiológicos. 
A veces esto se extrapola y se convierte en boicot a los productos de una empresa, un territorio, etc.

- Hacerte saber que eres de los molones:
 La pertenencia a un colectivo mas molón o elitista en detrimento de otro que lo es menos (según el interés del publicista lógicamente) es la clave de las "marcas" que se ponen de moda. Lleva lo nuestro y sé cool. No lo lleves y eres un looser. 
Estás con nosotros o contra nosotros.

- Hacerte elegir:
(que obviedad. Eso es la publicidad precisamente) 

- Hacerte saber que eres de los suyos: 
La base de la sutil campaña que desde hace décadas llevan empresas como Coca-Cola o Apple es eso precisamente: Han buscado un "enemigo" focalizandolo para el consumidor en su directa competencia y tratan de hacer que seas de los suyos, que sigas siéndolo, que no dejes nunca de serlo, que captes adeptos a la causa, que les sirvas de publicidad ambulante, que te diferencies a través suyo, que mires a los otros por encima del hombro para sentirte mejor por consumir su producto... 

lunes, 3 de febrero de 2014

UN SUPONER..


Imagínate la escena.

Ring, riiiing..

-Si, diga..
-Oye Mariano. Soy Alfredo, que digo que como nos descuidemos nos comen el bocata, colega. ¿Vosotros cómo lo veis?
- Pues si. La verdad es que estamos un poco preocupados. Que entre unas cosas y otras nos van a sacar del mapa.. Y ahora encima con la última,.. nos vamos a quedar a verlas venir si no nos ponemos las pilas. ¿Y vosotros?
- Jodó.. Ya te digo. Lo hemos hablado mucho últimamente y hay que hacer algo que no salimos en los telediarios y nos quitan el protagonismo.
- Pues sí. Algo habrá que hacer ¿Que proponéis?
- Dicen estos que hay que llamar la atención, pegar un petardazo. Y tú y yo sabemos que para recuperar audiencia y que vuelvan a  nosotros las miradas no hay nada como una buena discusión. Nos "pegamos" y así todo el mundo se gira. Aprovechamos cada uno para mostrar músculo ante los nuestros, polarizamos un poco la cosa, fidelizamos a los nuestros y atraemos algún indeciso.. No se, la cosa es que se vuelva a hablar de nosotros.
- Vale. ¿Entonces nos marcamos una 6 catorce?.
- Cómo me conoces Mariano. Sabes que es mi debilidad. ¿Empiezas tú o yo?
- Ya empiezo yo que tengo que ir a Valladolid y allí la puedo armar parda con voces y toda la parafernalia.
- Guay.. pues espero y voy calentando para lo de la respuesta. Oye pásate todo lo que quieras como siempre, no tengo ni que decirlo, con que si la herencia y todo eso, pero lo del GAL y eso ni sacarlo.
- La duda ofende Alfredo. Que estamos entre caballeros.

..digo.

¿No sabes?




Y nos lo demuestran día a día


¿QUE GANAS TÚ PORQUE YO ESTÉ CABREADO?

No me lo explicaré nunca. ¿Qué sensación es esa tan agradable para ti como para que te merezca la pena el esfuerzo de hacer todo lo posible por que yo esté tensionado? ¿Qué logras con ello? ¿Qué placer malsano te proporciona?

El otro día entrevistaban a los Morancos en la televisión catalana sobre su último espectáculo que presentan en Barcelona y para el que tienen sesiones hasta fin de febrero. Inexplicablemente alguien entendió que era fundamental para la entrevista saber su opinión sobre el derecho a decidir. Los dos humoristas, que eso es lo que son y no analistas políticos, seguramente más pendientes de no caer mal a nadie y sin medir la repercusión que entre la horda de gilipollas que hay en este país iban a tener, se metieron en un jardín queriendo congraciarse con sus oyentes.

Todo lo que dijo uno de ellos fue algo así como que ellos no estaban en esos temas y que si hay que votar pues que se vote. Pues resulta que la cagaron a nivel nacional por decir algo así. Al día siguiente la bola mediática y las redes sociales sin el más mínimo espíritu crítico ya les habían crucificado por "dar alas al soberanismo independentista que reta al estado"..

..Los Morancos, flipa..

Ahora no saben como salir de esa. 

Si dicen que se equivocaron mal.. se comen las actuaciones hasta Marzo en Barcelona pues mucho descerebrado les verá como unos pusilanimes españolistas anti catalanes.

Si dicen que no es para tanto peor pues al fin y al cabo viven de esto y ser tenido por "secesionista" en esta caza de brujas es suficiente para que no te vaya a ver nadie en Segovia, Cuenca, Almería..

Es todo tan ridículo. Una anécdota chorras como esta, que no tiene el mas mínimo interés periodístico ha sido convertida por alguien en "casus belli" jodiendole la vida a dos personas que sin comerlo ni beberlo  se han visto en medio del fregado de otros.

Comentaba esto con un colega y ha hecho un comentario que daba absolutamente en el clavo:
"- A alguien le interesará fomentar esto."

Y es cierto. Sabemos que los temas tienen un tamaño. El que tienen. Pero que hay gente que o bien porque se lo pasa bien con ello o bien porque vive de generar tensión (ciertos periodistas, políticos..) tienen interés en maximizarlo y hacer que todo el mundo esté todo el tiempo hablando de ello y en tensión creando bandos enfrentados.

Y digo yo, .. que la sensación de lograrlo debe ser orgásmica porque hay que ver las molestias que se toman para lograrlo. El rédito electoral o las audiencias deben merecer la pena (es una afirmación retórica) pues dedicar a ello tu vida debe ser agotador.

DETECTAR LAS COJERAS AJENAS



Hay un cierto perfil de persona, por desgracia sumamente extendido, que necesita constantemente saber "con quien se juega los cuartos".  Esa necesidad de saber "de qué pie cojea cada uno" es la lacra de las relaciones sociales. Son gentes que no pueden vivir teniendo cerca a quien considera de los otros y, claro, para eso necesita saber de un vistazo quien lo es y quien no. Han de saber si les van a respaldar en sus planteamientos o por el contrario les van a llevar la contraria cuando digan algo. Gentes para los que la diversidad es un peligro y un terreno en el que no se manejan bien. Para quienes los que tienen ideas distintas a las suyas son enemigos. Esto demuestra una falta de confianza en uno mismo y en las propias ideas y opiniones ciertamente alarmante. Requieren siempre verse rodeados de personas de las que sepan que no les van a dar una sorpresa. Coincidentes casi gemelos en posicionamientos que se localizan con facilidad entre si y retroalimentan mutuamente. Formadores de bandos naturales por afinidad que pasan al ataque a "los otros" como lógica derivada del hecho mismo de tener ideas propias (¿?).

Es tal la necesidad que la habilidad de "detectar de qué pie cojea cada uno" de sus contertulios y de las personas con las que se relacionan, ha conseguido sublimarse convirtiéndose en talento. Sutiles (o no tan sutiles) preguntas que les dan mucha información. Pistas en forma de reacción o actitud ante frases dejadas caer (simpatías, asentimientos, sonrisas..) que ellos tienen como pruebas definitivas de afinidad o de enemistad cuando pudieran ser simplemente gestos de amabilidad como contertulio. Detalles que les hacen saber si son de los suyos o de los otros.

De tanto tener que hacerlo he terminado desarrollando a su vez una habilidad especial para detectar a estos detectores de cojeras ajenas y sus actitudes. Me molesta especialmente su actitud a la defensiva. Su rigidez dogmática en las posturas. Su agresividad con el que consideran el contrario. 

Estoy un poco cansado ya de tener que recordarles a muchos de ellos que no por pensar diferente de ellos dejo de ser su amigo o de llevarme bien con ellos. Harto de reivindicar mi derecho a tener opiniones propias sin el miedo a que al darme la vuelta sea objeto de sus críticas por "diferente", de explicar que se pueden tener relaciones con personas sin necesidad de que solamente pueda ser si "son de los tuyos" y de que se pueden tener conversaciones enriquecedoras hasta "con los otros", y ello, sorprendentemente, sin tener que discutir ni tener que llevar todo dialogo al enfrentamiento entre posturas polarizadas. De tener que explicar cada vez que muchos de nosotros no funcionamos en esa clave de "o conmigo o contra mi" y que simplemente nos movemos por la vida conversando sin prejuicios sin tener que convencer a los demás de nuestras posturas o de "defendernos" de los "ataques" de los otros en forma de opiniones distintas.

Claro, que igual me estoy metiendo donde nadie me llama porque ellos y ellas se lo pasan bomba siendo así.

lunes, 20 de enero de 2014

EL USO CORRECTO DE LOS TÉRMINOS

Artículo de Pérez-Reverte de 21 de Febrero de 2011 que reproduzco dada la pertinencia en este blog de su contenido 
http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/583/sobre-violaciones-y-fascistas/

"Si algo desvirtúa y ahueca las palabras, vaciándolas de significado, es la estupidez de quienes abusan de ellas. Me refiero a ésos que entran a saco en el diccionario -que encima no consultan jamás- y, con la ausencia de complejos del analfabeto o el capullo en flor, machacan un término al que convierten en perejil de todas las salsas, retorciendo su sentido original hasta que no puede reconocerlo ni la madre que lo parió. Y al cabo, cuando la gente seria necesita esa palabra para usarla en su sentido exacto, se encuentra con que la infeliz comparece tan ajada y maltrecha que no sirve para nada. Los que cada día trabajamos dándole a la tecla, eso lo notamos mucho. Como también lo aprecia cualquiera que tenga sentido común y se fije. Puesto en verso, es lo que le ocurre al pobre Luis Mejías con doña Ana de Pantoja, en el Tenorio, cuando dice aquello de: «Don Juan, yo la amaba, sí. / Mas con lo que hais osado / imposible la hais dejado / para vos y para mí». 

Un ejemplo, entre muchos, es la palabra fascista; que, de aludir al movimiento nacionalista surgido en Italia después de la Primera Guerra Mundial, con su encarnación hispana en el falangismo y otras tendencias hermanas, pasó a definir durante la Guerra Civil, en boca de la izquierda radical, al bando nacional e incluso a los republicanos moderados. Heredada por el franquismo, la palabra fue patrimonio de la ultraderecha durante la Transición, antes de verse felizmente olvidada durante veinte años. Pero en los últimos tiempos ha vuelto a ponerse de moda. La necesidad, a falta de coherencia ideológica propia, de poner etiquetas al adversario, hace que ahora se aplique a cualquier persona o situación que se aparte, no ya de una posición de izquierda, sino de lo social y políticamente correcto, e incluso de la más fresca tontería de moda. Así, alguien que se peine con fijador o vista con corrección puede ser calificado de fascista, igual que el aficionado a los toros, quien enciende un cigarrillo o el que ejerce violencia doméstica. Todo se presenta en el mismo paquete, el de fascistas o fachas, como si fuera improbable que alguien de izquierdas se peine con raya, fume, le guste ir a los toros o le pegue a una mujer. Por supuesto, quien más jugo saca al término es la clase política: ni los del Pepé de Murcia se cortaron llamando fascistas -en vez de animales miserables y cobardes, que es lo adecuado- a quienes apalearon hace unos días a su consejero de Cultura, ni un consejero de la junta andaluza llamado Pizarro se privó de llamar fascistas a los funcionarios, algunos afiliados a su mismo partido, o votantes de él, que boicotean los actos del Pesoe. 

La cosa no se limita a España, claro. Con los tiempos que corren y los que van a correr, la tontería es internacional. Pensaba en eso leyendo las manifestaciones de unas ecologistas inglesas que aseguraban «sentirse violadas» porque el compañero de lucha con el que se dieron muchos, repetidos y voluntarios homenajes carnales, resultó ser un policía infiltrado. Y claro. La diferencia entre irse a la cama con un ecologista o con un policía es que el txakurra te viola. Tú puede que no te percates; pero él, en su fuero interno, sabe que te viola. El fascista. Frente a eso, ya me dirán ustedes qué palabra reservamos al violador de verdad; al que fuerza sexualmente a una mujer -o a un hombre, que siempre olvidamos ese detalle- abusando de su vigor físico, de la amenaza, del estatus económico o social. Al auténtico hijo de puta de toda la vida. Pues, si de violar en serio hablamos, les aseguro que ni idea tienen ciertos gilipollas y ciertas gilipollos. Pregúntenle a Márquez y a los colegas con los que andábamos por los Balcanes qué es violar de verdad, y a lo mejor los pillan relajados y se lo cuentan. Mujeres entre los escombros de sus casas, degolladas después de pasarles por encima docenas de serbios o croatas. Hoteles llenos de jóvenes apresadas para disfrute de la tropa, a las que se pegaba un tiro cuando quedaban preñadas. O aquella ciudad de Eritrea, abril de 1977, cuando un jovencísimo reportero que ustedes conocen tuvo el amargo privilegio de asistir, impotente, a la caza de cuanta mujer de nacionalidad etíope quedaba a mano. Igual un día les cuento con detalle cómo gritan, primero, y luego, al quinto o sexto golpe, se callan y aguantan resignadas, gimiendo como animales. Supongo que para individuas como Pilar Rahola, María Antonia Iglesias y otras joyas de la telemierda, que tras vivir de la política viven ahora de la demagogia pseudofeminista imbécil, el arriba firmante tendría que haber evitado aquello: persuadir a mil quinientos tíos con escopetas de que lo que hacían estaba feo. Seguro que las antedichas y otros cantamañanas de ambos sexos lo habrían evitado, con dos cojones. Interponiéndose. Así que seguramente me llamarán violador pasivo, por defecto. Y fascista."

martes, 14 de enero de 2014

EL COLMO

La máxima expresión de la ceguera bandista (ceguera parcial, permitaseme el juego de palabras) es reírse sólo de un chiste si lo cuenta uno de los tuyos y considerarlo poco gracioso si el que lo cuenta es de "los otros". 
Basta con que estemos un poco atentos a nuestro alrededor para observar este curioso fenómeno. Tendemos a considerar más hilarante una anécdota si la cuenta alguien de nuestro bando. Será por corporativismo mal entendido, por peloteo, por solidaridad mutua entre correligionarios.. pero es así.
También el efecto contrario es apreciable. A menudo aunque sea el sucedido más desternillante ponemos cara de mustios sin conceder a nuestro oponente el beneficio de nuestra risa si es él "enemigo" quien lo cuenta.

Se trata de una buena metáfora. No es la gracia del chiste lo importante (el fondo, la analogía con ¿la verdad?¿la justicia?) sino los aspectos externos, quién lo cuenta, de qué lado está, a quién hago daño o beneficio si me río (la forma, el bando).

Y el caso más exagerado ya es la falta de sentido de la ironía hacia los tuyos o hacia tus propios postulados, que solo se permite si viene de nuestras filas y se entiende como insulto si viene de enfrente.

La trinchera como discriminador de lo gracioso. ¿Qué diría Gila?

Somos así. No nos reiríamos (incluso aguantariamos la risa) por "lealtad" a los nuestros. 
No reconoceríamos la verdad más que en el caso de que nos interesara o beneficiara hacerlo. Sólo lo haríamos en el caso de que interesara a nuestro bando. 

Es todo tan ridículo.

jueves, 12 de diciembre de 2013

VAMOS A GENERAR MAL ROLLO TRALARÁ

http://elpais.com/politica/2013/12/11/actualidad/1386793932_804588.html


"España contra Cataluña".. con un par.

¿Para qué van a disimular?. Directamente me cago en tu padre y así ya la tenemos liada.

Decía un sabio que me encontré por los procelosos caminos de la vida "que para que vamos a hablarlo si podemos arreglarlo a hostias" (Victorino dixit, en una asamblea democrática se levantó y lo dijo, se los juro amigos).

En el título de ese simposium organizado por la generalitat de Cataluña se encierra todo: Uso de la estrategia de bandos para tener a la gente distraída, necesidad del enemigo común, lealtad mal entendida, reduccionismo simplificador, ..

A veces me asombro de mi perspicacia y clarividencia al ver la estrategia tan evidente y haberla sabido ordenar y presentar con humor.

Al loro con las declaraciones. Bandismo exaltador y lenguaje agitador del mas fino. Enfrentamiento y tensión como distracción.. porque si..

"La Generalitat acusa a PP y Ciutadans de querer “liquidar Cataluña”

Francesc Homs reprochó al PP “no importarle el debate académico” y recordó que Elliot “es un colaborador habitual de la Fundación FAES”. El portavoz catalán acusó al PP de “querer dar gato por liebre” y no dejó pasar la ocasión de acusar a ese partido de “reescribir las palabras de la Constitución” y ser “lo más separador que existe”. En otro momento Homs sugirió al PP “que también lleve a la fiscalía todas las declaraciones que banalizan el nazismo” y que lo equiparan con el proceso secesionista catalán. El diputado del PP Juan Milián le replicó al portavoz catalán que su intervención era un claro ejemplo del “discurso del odio”.

http://politica.elpais.com/politica/2013/12/11/actualidad/1386793699_116657.html

Y a los pocos dias vemos esto.. tenía que pasar..
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2013/12/20/actualidad/1387531653_497320.html