miércoles, 29 de agosto de 2012

 MIEDO A QUE TE CREAN LO QUE NO ERES 
Un poco de Asertividad y Autoafirmación nunca viene mal

¿Cuantas veces has dejado de decir en alto lo que piensas para evitar que te creyeran miembro de un bando con el que no te gustaría que te identificaran? ¿Quien no ha dejado de opinar por si le confundían con los que opinan de ese modo? ¿Cuando fue la última vez que no te importó lo que pensaran y diste tu visión sin miedo a que te encasillaran? A todos nos ha pasado alguna vez que en una conversación hemos ido a dar nuestro punto de vista y nos hemos callado porque coincidía con el de algún colectivo identificado y cuyos postulados eran socialmente reprobables. O podían ser interpretados por conexión como cercanos a aquellos. 

En sociedad esto tiene una clara expresión en las manifestaciones. Aunque estemos a favor de una causa miramos quien va a ir en cabeza de la pancarta antes de subirnos al carro para evitar que nos tachen de pertenecer a ese partido, esa entidad o ideario.

En el fondo el miedo a esta asociación lo es a que se piense que en los demás temas piensas lo mismo que ese grupo. El problema es que mucha gente cree que las ideas van en lotes y no pueden ir sueltas. También tienen mucho que ver los clichés pues si piensas eso serás de ese grupo social y por tanto estarás de acuerdo con ellos en otros aspectos.

Puede que toda la vida hayas sido un defensor de los derechos humanos y estés orgulloso de los logros del estado de derecho (aunque creas que haya que seguir ahondando) y sin embargo estos días te cortas de decir en alto que una persona con un cáncer terminal debería morir en casa, con los suyos ¿por qué? para evitar que te tachen de pro-etarra. La idea era hasta hace unos días una verdad absoluta para tí. Fuera quien fuera el preso. Esa era la grandeza de la democracia. Ahora no dudas de la idea (1) sino de manifestarla en alto y te planteas los argumentos con que te presionan unos y otros (que si es un palo más en la resolución del conflicto, que si él no tuvo piedad con su víctima, etc.). Recuerda que esa no es la cuestión. Esos son los dedos con los que quieren que dejes de mirar la luna. No seré yo quien defienda a semejante cabrón pero si a la idea (a la luna) decidida de antemano al caso concreto en términos absolutos y previos, fríamente y sin el calor del momento. Porque nosotros somos mejores que ellos.

También hay mucho de lo políticamente correcto en esto. Nadie diría a día de hoy que algunas ideas de José Antonio Primo de Ribera (Fundador de la Falange) podían ser acertadas para evitar que le llamen Falangista por todo lo que conlleva ¿Que ganas con ello teniendo en cuenta lo que puedes perder?. Nadie reconocería que el comunismo, a pesar de que falló estrepitosamente como sistema pues se vio contaminado por el totalitarismo que todos los humanos llevamos dentro, tenía una base ideológica cuando menos interesante desde el punto de vista filosófico, social y político. No es correcto en estos días decir nada malo de un miembro de una minoría étnica no sea que seas tachado de xenofobo y racista por generalización y extraoplación de tu comentario. Da miedo decir en alto que con la que está cayendo son adecuadas algunas de las reformas que está haciendo el gobierno. Es impopular y te encuadra a un lado del espectro político. Y sin embargo se puede hacer aunque haya quien piense que eres "incoherente" por no estar claro "de que lado estás" al no tener un pensamiento uniforme encasillable en lo que uno de los bandos defienda en todos los temas.
Si creemos que hay que defender la escuela pública o ir contra el aborto entendido como derecho debemos poder manifestarlo sin miedo a que nos tachen de una u otra cosa (otro factor que cada uno habrá de tener en cuenta es lo que le hacemos el juego a ese colectivo con nuestra adhesión pública, pero eso es otro tema distinto a tu derecho a crearte tu propia opinión y expresarla). Debes poder decirte "yo creo esto" independientemente de que otros también lo hagan, quiénes sean y qué defiendan en otros temas. Sin miedo al qué dirán social o a las frases sacadas del contexto en que las pronunciaste.
Las ideas pueden ir sueltas, Los pensamientos no tienen porqué ir en lote con otros. Los colectivos no son dueños de los postulados. Se puede pensar y que alguno de tus pensamientos coincidan con los que un grupo organizado defiende sin que tengas porqué permitir que se te crea uno de los suyos.
El individualismo no es solo patrimonio de las personas. Las ideas también pueden formularse de manera individual sin pertenecer a un corpus y menos al ideario de un grupo obligatoriamente.


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(1) Otra cosa es que dudes de la idea misma lo cual es sumamente legítimo. Al fin y al cabo el pensamiento personal se va construyendo a la vista de su ajuste con la realidad y el caso concreto y todos tenemos derecho a cambiar de opinión.

domingo, 26 de agosto de 2012

NACIONALES  CONTRA REPUBLICANOS

... ¿OTRA VEZ? (ME ABURROOOOO)

Me aburre soberanamente la vuelta al recurso fácil del enfrentamiento de la guerra civil. Estoy hasta salva sea la parte de abrir periódicos, webs, mails, hilos, posts,.. y encontrarme "llamadas a defendernos contra el fascismo que regresa de manos de los herederos de Franco", o de recuperaciones de antiguos adjetivos que yo creía ya olvidados. Se vuelve a leer la amenaza del "anticlericalismo quemaconventos", "los desordenes que preludian los peores momentos pre-revolucionarios", el "nacionalismo que rompe España"... Parece que algunos encuentran el supuesto romanticismo que falta en sus vidas en aquel periodo de la ya no tan reciente historia de España. A ver si caen en la cuenta de que han pasado casi 40 años desde que muriera Franco y el tema nos aburre.


No confundamos. Yo como todos los españoles de mi edad, soy nieto de un soldado que luchó en aquella guerra y de unos padres que vivieron los años siguientes. Mis respetos antes que nada a mis mayores. Y más aun si sufrieron. Sea cual sea su bando. Creo tanto como el que más en el derecho de sus descendientes de saber donde están sus familiares represaliados y darles las honras que merecen y su descanso en el lugar que les corresponda y no en una cuneta. Valoro en su medida el esfuerzo que todo el mundo hizo en la transición. Personalmente, como ideario independientemente de la situación concreta y actual de mi país estoy más cerca de postulados republicanos que de otros. Pero esa no es la cuestión. Tampoco es mi crítica hacia quienes desde unas u otras posturas (legítimas) me quieren hacer pensar y fomentar mi espíritu crítico. Bienvenidas sean. Pero sin proselitismos infantiles, por favor. No entro en la verdad o mentira de las acusaciones que se intercambian. Es el mero intercambio lo que me asquea. O mejor dicho: el oportunismo de hacerlo ahora. Los que me aburren son algunos de mis contemporáneos tirando de aquel hilo para amarillear el ambiente. Con la de enseñanzas que se pueden sacar han conseguido que se haya convertido en un tema recurrente y anodino, mezquino revanchismo trasnochado y antiguo, victimismo, venganza de herederos.......Bandismo del bueno.

Las recientes ocupaciones de fincas, cacerías reales y huelgas de mineros han sido la excusa ideal para los bandistas literarios de todos los colores. Esos que la gozan recreando tiempos pasados como si la vida fuera una novela histórica. Sin hacerse responsables de lo incendiario de sus propias palabras y sus consecuencias mientras sean suficientemente sensacionalistas, amarillas, llamativas, vendedoras..

Me asquean los intercambios de insultos en la red, las páginas tuertas que aprovechan el anonimato para lanzar dogmas incontestables desde la seguridad de que no pueden llevarse a la práctica. Llamadas virtuales a las armas exigiendo como si tal cosa la reforma constitucional sin más, de un día para otro. Supresión de la monarquía, dimisión del gobierno en pleno, silencio absoluto de los sindicatos y la oposición ante las mayorías absolutas, etc..
El otro día un periodista calentaba el ambiente destacando el malestar entre los militares y hablaba en su palestra pública incluso de "ruido de sables".



Me parece inaudito y patético que un descerebrado cuelgue en facebook un comentario comparando la situación actual con la necesidad de guillotinas de la revolución francesa, pero me parece peligroso e irresponsable que un periodista, desde su tribuna pública en soporte papel o a través de las ondas, haga alusiones tan descaradas solo por vender un periodico más o aumentar el share.
Por desgracia hay mucho simple que necesita de "directores espirituales" o "comisarios políticos" que les guíen por el proceloso mundo del descontento social que genera una crisis como la nuestra y poca mecha hace falta para que algunos estallen. No faltan voluntarios para servir de faros de occidente o líderes revolucionarios de pacotilla a quienes necesitan una excusa para dar forma a sus instintos mas cutres. De ello se nutren los nacionalismos virulentos y los populismos de corte fascista o pseudostalinistas.

Quejarse es un derecho (Solo faltaba). A veces el único recurso que nos queda. Pero hasta en el descontento ha de haber responsabilidad. Yo también ejerzo mi derecho. Me quejo de quienes se ponen como objetivo mantenernos cabreados entre nosotros para polarizarnos y así vender más. Simplemente asqueroso.

jueves, 23 de agosto de 2012


VIVA LA PEPA, LA DEMOCRACIA, EL PARLAMENTARISMO, EL SISTEMA DE PARTIDOS Y LA MADRE SUPERIORA..

¡¡Alegrémonos por la democracia y la alternancia política!! (dijo el bandista)



Los vascos van a poder disfrutar una vez más de la posibilidad de ejercer el único superpoder que tenemos como ciudadanos. ¿Visión de rayos X?, Noooo. ¿Supervelocidad? Noooo...

El superpoder del voto ¡¡¡Bieeeeennn!!!

Ello supone que tendrán suerte pues se presenta ante ellos la posibilidad, que digo, la oportunidad.... aún más,  el reto.. de pensar por si mismos de manera individual, objetiva y desapasionada sin ataduras históricas, familiares, de clan, tribu, grupo de adhesión estético, etc. A ver si saben hacerlo. Con un poco de suerte no harán lo mismo que llevamos haciendo tantos años el resto de los españoles (valencianos, andaluces..) y pensarán por si mismos antes de introducir su voto en la urna.

La más asquerosa expresión de obediencia sumisa acecha: la disciplina de voto o de partido. Se resume en la idea de “Si soy de estos he de aceptar todo lo que defiendan sea lo que sea” (“El que se mueva no sale en la foto” Alfonso Guerra dixit).
La comodidad hace que aceptemos cada vez más fácilmente las posturas decididas de antemano que nos vengan dadas desde arriba. Lo hacemos en bloque, para evitarnos tener que pensar, y asumimos igualmente en lote como equivocadas todas las del otro bando sin pararnos a escucharlas ni tratar de entenderlas o criticarlas constructivamente. Se llega así a la conclusión de que no puede haber una sola idea correcta entre las de “los otros”. Al final lo haremos de manera automática.
En nuestro país estamos acostumbrados a ver las concreciones reales de esta distorsión democrática a diario. Nuestro propio modelo político y social se basa en él.  Algunos de los sentidos más falaces y asumidos de este postulado están recogidos en la propia Constitución como cuando consagra el sistema parlamentario de partidos o la fórmula de la negociación colectiva desde la base de la agrupación de las ideas y las personas en bandos. Su máxima distorsión es el bipartidismo actualmente existente.

¿Quién no ha pensado alguna vez que con lo que cobran nuestros diputados y lo que piensan por sí mismos sería más rentable que las Cortes estuvieran compuestas solo por los portavoces de cada partido en lugar de por más de trescientas de sus señorías? Bastaría con que una maquinita multiplicara el voto de estos portavoces por el número de escaños que tiene cada partido y así se formarían las mayorías. De este modo no obligaríamos a nuestros representantes a la engorrosa tarea de tener que ir al Congreso a trabajar. Nos ahorraríamos el penoso espectáculo de verles llegar tarde a una votación corriendo por los pasillos desde la cafetería del Congreso y tener que aporrear la puerta de la sala del hemiciclo para que les dejen entrar, o el de votar por su compañero con el pié,.. pero sobre todo nos evitaríamos el patético trámite de sus señorías buscando con la mirada a su director de filas que les indica con los deditos lo que deben votar sobre un tema del que ni siquiera saben de qué se trata (y rezar para que no se equivoquen de botoncito).



Nuestros dos principales partidos políticos actúan así. Nos proyectan la imagen interesada de que son dos bandos irreconciliables y de que nunca estarán de acuerdo ni sobre temas en los que no tienen opinión creada como partido. Todos sabemos que nuestros diputados no saben pensar por sí mismos como regla general (la regla se llama disciplina de partido). Cuando están organizados miran al portavoz del grupo que les hace una indicación para hacerles saber “lo qué piensan sobre algo”. Pero en los casos más groseros les vemos votar simplemente lo contrario de lo que vota el otro partido. Sea el tema que sea. Las ideas se agrupan por fajos (u obediencias) y los frentes contrarios no pueden estar de acuerdo en nada. Punto.[1]

¿No te pone nervioso oír de pronto en un mismo día y durante varias semanas a todos los lideres de un partido repetir la misma frase sean de donde sean? Nuestros pro-hombres necesitan que alguien les dicte cada día qué es lo que tienen que pensar y decir ante las cámaras si les ponen un micro en la boca a la salida del restaurante. No sólo se trata de disciplina de partido y de dar imagen unificada, también hay que evitar que piensen por sí mismos (Claro que ellos se prestan. Se juegan el sueldo). No hay que ser muy listo para darse cuenta de que no es casualidad: “El PP no hace propuestas”, “el Señor Rubalcaba tiene que dimitir como Vicepresidente y Ministro de Interior pues sus preocupaciones como candidato le están impidiendo su trabajo”, etc.[2] A menudo pienso quienes serán los que las preparan, redactan y remiten a todos los despachos para que los políticos de cierto nivel sepan las instrucciones del día y lo que deben pensar (huy que lapsus, he querido decir contestar) si se les pregunta. ¿Serán grandes estrategas políticos?, ¿Serán los famosos “fontaneros de la Moncloa”?, ¿Será una subcontrata?, ¿Será un genio del mal? Estos creadores de “mantras” políticos tienen gran influencia. Basta entrar en una cafetería y ver a la gente repitiendo la frase-tópico del día. Estos sí son verdaderos generadores de opinión. Son la mayor representación del frentismo agrupado.

También tuvimos una buena paradoja en la entrada en el panorama político de partidos que no se podían encajar claramente como de izquierdas o de derechas. ¿Por qué se sintieron tan descolocados los partidos clásicos? Porque no sabían claramente si eran de “los suyos” o de “los otros”. Rompían las reglas. No se podía saber de antemano a quien iban a apoyar en cada votación. ¿Cómo podía ser que estuvieran de acuerdo con algunas de sus propuestas y con otras no? No estaba claro quién era su partido o facción opuesta. ¿Todos? Durante un tiempo se convirtió en una constante encuadrarles en uno u otro bando según interesara en cada momento a quien hablaba. Finalmente terminaron decidiendo que como quitaban votos a los unos y a los otros (que es lo único que les importaba a ambos por encima de las ideologías o el interés del ciudadano) eran enemigos de todos ellos.[3]

Una de las más desastrosas consecuencias de aplicar esta regla de la disciplina de partidos es la “Polarización en espiral y sin frenos”: Si pienso A los que pensamos A somos un bando y además estamos enfrentados a los que piensan B. Todos nosotros pensaremos igual si se nos plantea un nuevo tema (y esa opción estará enfrentada a la del otro bando que también será en bloque). Esto acentuará nuestro enfrentamiento llevando nuestras posturas a los extremos. Tal cosa sucederá en ciclo sin solución y de manera exponencial con cada nuevo tema sobre el que haya que adoptar un posicionamiento. Toda esta conjunción acentuará nuestro corporativismo y nuestro enfrentamiento contra el otro bando. Polarizará las posturas y extremará las ideas siendo caldo de cultivo de los fanatismos.

Este sentido de individualismo al que canto no es a favor de prohibir el asociacionismo, sino el sectarismo, y contra la exigencia de renunciar a uno mismo por formar parte de un grupo. La agrupación libre de personas con fines lícitos no solo no es mala sino que es deseable. La opción por uno u otro bando a veces no es libre y nos vemos obligados a tomarla e incluso en casos extremos es hasta necesaria. Lo que tenemos que evitar es el “bandismo” como fenómeno alienante. La asunción normalizada y entendida como lógica y natural de que en nuestra vida ordinaria tenemos que unirnos a un grupo u otro sin remisión, de manera constante, sobre todos los temas y para siempre. La errónea suposición de que al adherirte a una corriente estás haciendo un acto voluntario de renuncia a tus propias ideas. De que esa adhesión es “en bloque”, como conjunto a todas las del grupo y por extensión a las de cada uno de sus componentes (sobre todo a sus dirigentes). Aun a las que todavía no conoces porque están por construirse e irán llegando en el futuro a medida que el grupo se tenga que posicionar sobre los distintos temas que vayan apareciendo. La obediencia ciega a las “estructuras superiores” que nos evite el esfuerzo de pensar por nosotros mismos.
Se trata de potenciar el individualismo en el sentido de trabajar el espíritu crítico de cada uno de nosotros y esa es una tarea personal y continua.

La tendencia de agruparnos por afinidad con quien piense como nosotros es consustancial al ser humano. Se trata de un mecanismo que tiene incluso algo de “defensivo” aunque el concepto me repela. También explica la necesidad que tenemos a veces de responder al estereotipo que se espera de nosotros por pertenecer (aunque sea de manera informal) a un grupo: por ejemplo vestirse acorde con la edad. Lo peligroso no es buscar vínculos de unión con nuestros semejantes sino que el pacto para esa unión exija el precio de la renuncia a las propias ideas. No está mal unirse a los que piensan como yo. Lo incorrecto es dejar de pensar por mi mismo por hacerlo.

«Un intelectual es alguien fiel a un conjunto político y social, pero que no deja de cuestionarlo». (Jean Paul Sartre)

Los verdaderos enemigos de la democracia y el librepensamiento  y las mayores falacias de la historia son la obediencia debida, las consignas de partido, la disciplina de voto, las instrucciones a aceptar ciegamente, los programas electorales entendidos como conjunto de ideas que se aceptan o rechazan en bloque, las órdenes venidas de arriba, los dogmas indiscutibles,..

Adherirse a un grupo, e incluso admitir la existencia de la jerarquía interna del mismo, no es lo mismo que renunciar a la individualidad ni mucho menos hacer un acto expreso de sumisión. Solo es asumir una forma concreta de organizarse para alcanzar más eficazmente los objetivos. Una lección aprendimos de los totalitarismos corporativistas (“La patria antes que el individuo”) y es la mejor lección de las democracias socialdemócratas y liberales: Que lo accesorio no nos oculte nunca lo importante, que lo instrumental no supere lo esencial: toda estructura ha de estar al servicio del INDIVIDUO. Por encima del grupo (sindicato, partido, asociación, equipo..) siempre ha de estar cada persona que lo componga y sus criterios propios.
(que nadie se moleste es solo un meme encontrado por Internet. Algunos de los que militamos en partidos políticos no respondemos a este perfil)



[1] A los pocos días de escribir estas líneas en mi ordenador personal recibo la visita de dos sujetos vestidos de negro con largas prendas contra la lluvia que se presentan como vendedores de gabardinas pero cantan desde lejos como agentes del gobierno. Me intentan primero amenazar y luego chantajear para que no desvelara lo que había descubierto. Dios sabe como lo habrán sabido. Me he negado, claro. No descarto acciones en represalia. Si me pasa algo ya he dejado instrucciones a mis abogados y he enviado unos sobres lacrados a los principales periódicos. No sabía que meter en ellos pero he leído en las novelas que hay que hacer eso.
[2] La manipulación es tan burda y descarada que tiene su propio nombre: “argumentario de partido”
[3] El metacorporativismo ataca de nuevo. Los supuestamente “opuestos” se desvelan como aliados y componentes del mismo bando ante la amenaza de la aparición de uno nuevo que les pueda perjudicar.

jueves, 9 de agosto de 2012

DISTRAER CON EL EJEMPLO: 
(OTRO VIEJO TRUCO BANDISTA)

El Truco de BRAN consiste en distraer de la cuestión importante y nuclear con el ejemplo anecdótico que se usa para ilustrarlo. 

Estos días tenemos un buen ejemplo de ello. 

Resulta que la situación está llegando a un punto tan grave que hay cada vez más gente que tiene que rebuscar en la basura para comer cada día. ESA ES LA CUESTIÓN. ESE ES EL TEMA CENTRAL.

¿Y de qué se habla?¿qué ocupa titulares, portadas, tertulias, etc.? No el tema eje, lo realmente importante, sino la anécdota que lo rodea: que si un alcalde de un pueblo roba en un supermercado, que si el Ayuntamiento de Gerona pone candados a los contenedores para que no se abran para coger comida de la basura,.. 

Estos temas ocupan páginas y horas de radio sin entrar al fondo de la cuestión. Oigo mucho más hablar de si hay que meter en la cárcel al asaltador de supermercados que de la gravedad de vivir en un país en el que el hecho de que haya gente que para dar de comer a sus hijos cada día tenga que rebuscar en la basura se ha convertido en algo significativo.

Es un truco muy viejo para distraer y manipular el de centrarse en el ejemplo para velar la cuestión de fondo. Los más hábiles lo usan durante la propia conversación para cambiar de tercio y hacer olvidar al auditorio de qué se estaba hablando criticando el ejemplo puesto para ilustrar y explicar lo que se quería decir.

Y la mejor prueba de lo que sostengo es que habrá quien considere esta entrada que hoy hago desde el punto de vista bandista y presuma que al introducir el ejemplo del robo en los supermercados estoy a favor o en contra del acto.

El “uso interesado de los ejemplos” es la forma clásica de puesta en práctica de este mecanismo. El bandista entiende que quien usa un ejemplo para ilustrar una idea está de acuerdo con el ejemplo puesto independientemente de la idea que ilustraba.Por ello hay que tener mucho cuidado al elegir los ejemplos que pones para ilustrar tus ideas pues los necios manipularán el mensaje de la siguiente manera: 

El “manipulador tergiversante” (el interlocutor bandista, el medio de comunicación tendencioso, el partido político interesado, etc.) distraerá al auditorio respecto al mensaje de fondo que se quería ilustrar centrándose en el ejemplo mismo, usándolo como cortina para tapar el argumento a ilustrar con aquel. Tratará de cambiar el peso. Hacer que lo importante pase a ser el ejemplo, no el tema que se quería explicar con él. Sutilmente se trata de cambiar el centro del discurso del tema central al ejemplo concreto.

Hay que estar muy atento a estos juegos de manos pues es fácil caer. El manipulado incurrirá en el error de intentar defenderse de este tipo de acusaciones (que es lo que quiere el que las introduce), distrayéndose de lo importante y dejando perder protagonismo el verdadero mensaje central, olvidando la parte importante del discurso. No hay que dejar que cambie el tercio. Hay que retomar el tema principal del discurso rápidamente para evitar la distracción aun a costa de ser etiquetado por “silencio otorgante”

Además quien actúa así usará toda la batería de falacias de manera inmediata y sobre la presunción dejada caer como semilla de cizaña, abonará con derivaciones sobre la base del bandismo (“y si defiendes a este es que eres de los suyos”), de la agrupación de ideas, ("Y entonces estarás de acuerdo con que cada uno se tome la justicia por su mano"), frentismo (“y si la defiendes es que estás contra el PP”), etc., etc. Ya hemos ido viendo cómo funciona esto.

Este tipo de tergiversación consistente en tapar lo importante con lo anecdótico, distraer del fondo con la forma, etc. se usó de manera meticulosamente planificada en los procesos abiertos contra el Juez Garzón [1]. Consiguieron que se dejara de hablar de la necesidad de recuperar la memoria histórica o del derecho a un lugar de descanso digno para los fusilados y represaliados. Se logró que el tema central pasara a ser si el Juez actuó o no a sabiendas de estarse saltando una norma. Se dejó de profundizar en la corrupción política. Se pasó al derecho de los imputados a su intimidad y del secreto profesional en la relación abogado-cliente (derecho a que no se graben sus conversaciones con sus abogados en las que dicen cosas que les pueden incriminar). No pienso justificar si estoy a favor del juez o no. Iría contra todo lo que sostengo en este blog. Me limito a ilustrar lo fácil que es para los poderosos y los medios hacer girar el discurso y distraernos de lo importante. También lo vimos cuando tras destapar toda la basura de las actuaciones ilegales de las tropas americanas en Afganistán a través de Wikileaks, Julian Assange fue acusado de violación. Los medios dejaron de hablar de los escándalos descubiertos para centrarse en la anécdota. Buen truco de los servicios de inteligencia americanos.

En este caso el espíritu crítico reside en aplicar la llamada “regla de Bran” que consiste en preguntarse si la disconformidad se tiene con el ejemplo usado para ilustrar una idea o con la idea misma (¿Cuál es la idea que el autor ha querido expresar? ¿Cuál el ejemplo? ¿Con qué se está en desacuerdo de los dos?).

Por ejemplo: se puede estar de acuerdo conmigo en esta teoría y no comulgar con el robo en los supermercados.

[1] En aplicación de este viejo truco bandista el hecho mismo de usar este ejemplo me convierte automáticamente para algunos en un rojo”, “progre trasnochado”, etc.
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Por favor lector, cuando  no estés de acuerdo conmigo en algo  a lo largo del blog (que espero sean muchas veces)  aplica siempre la “regla de Bran”. Pregúntate si la disconformidad la tienes con el ejemplo que he usado para ilustrar la idea o con la idea misma (¿Cuál es la idea que quiero expresar?¿Cual el ejemplo?¿Con qué estás en desacuerdo de los dos?).-Nota del autor-

martes, 7 de agosto de 2012

NO TENGO NADA QUE AÑADIR

.. Pincha en el artículo y lee. Lo dice todo. BANDISMO en estado puro. Y de los peores.

"Uno de los nuestros"

(Cuanto me gusta la expresión en "Lord Jim" y que poco en cualquier otra parte)

lunes, 6 de agosto de 2012

CON AMIGOS ASÍ..
Si puedes ver la verdad por ti expuesta
retorcida como un lazo

.. serás hombre hijo mío

Rudyard Kipling
(Estas son las relaciones entre amigos que molan)

Mi mejor amigo ha desarrollado un talento prodigioso para tocarme los *******. Nadie le niega una inteligencia privilegiada que le permite desde una mirada un tanto cínica de la realidad hacer sutiles juegos de palabras y conceptos con los que enervarme. Su entretenimiento favorito cada vez que tenemos una de nuestras charlas al calor de un whisky es tratar de demostrarme la inconsistencia de mis planteamientos (sean estos cuales sean), mis incoherencias y la debilidad de mis argumentos. El muy capullo. Cómo sabe tensar la cuerda. Tirar la caña como el que no quiere la cosa y soltar una bomba que te haga dudar de ti mismo. Me encantan esos microcombates.

El mecanismo que usa para esta honorable misión que se ha autoimpuesto es una forma de "Bandismo intelectual". Se plantea el bandismo más que como actitud vital (no le tengo por bandista) como una forma de sacarme de mis casillas. Y para lograrlo usa todas las derivaciones y corolarios posibles que le brinda esta técnica.

Pues no iba ayer con él en coche y me suelta:
- Ya te he leído las tonterías que escribes últimamente abogando por que las potencias occidentales apoyen a Al-Qaeda mediante una intervención en Siria.

Toma ya. Fino bandismo. Una suerte de esgrima conceptual que no toleraría a nadie mas que a la gente que quiero. Al menos la manipulación es sutil, y no tan burda como otros nos tienen acostumbrados: Paquetización de ideas por conexión, tergiversación, asignación a uno de los bandos por una sola idea expuesta, intento de generar enfrentamiento con un comentario adecuadamente agresivo..

- Yo no he dicho que haya que apoyar al islamismo radical. Digo que hay que proteger a la población civil de sus propios dirigentes, que ya se intervino en Libia con esa razón antes y que no entiendo qué diferencia hay con Siria ahora.

- Pero eres consciente de a quien beneficiaría si las potencias occidentales quitaran al actual. Por tanto de alguna manera eres cómplice del islamismo mas intolerante. Como lo que habéis conseguido los perroflautas con vuestros buenismos en Egipto. La primavera árabe ha sido una manipulación más al servicio de los malos y les dais alas. 

Difícil de parar la estocada. Por inteligente y ofensiva.

- No se trata de a qué bando apoyar sino de conceptos absolutos. Los derechos humanos se están pisoteando allí a escala de holocausto. Y no hacemos nada. Eso si que me hace sentir cómplice de algo horrible.

- O se está a favor de intervencionismo con todas las consecuencias que conlleva y entonces a muerte hasta instaurar un protectorado,.. o se deja a cada país que solvente sus problemas. No se puede querer sopas y sorber.

- Pero es que yo hablo de la defensa de la vida de decenas de miles de inocentes, ..

.. y así siguió el intercambio de pullitas un rato más. BANDISMO INTELECTUAL. Como juego entre amigos no está mal.

miércoles, 1 de agosto de 2012

LA LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO APLICADA AL BANDISMO: ETIQUETAR POR LA PROFESIÓN.

“La gente inteligente habla de ideas, la gente común habla de cosas,
 los mediocres hablan de gente”

Jules Romains


- ¿Y esta?
- Es pediatra.
- ah.
                      (Fragmento de una conversación que oí ayer mismo)

Se trata de un buen ejemplo de bandismo cotidiano y ya intrínseco en la forma de ser de muchas personas. Pocas veces en tan pocas palabras se pueden condensar tal cantidad de presunciones. Pocas veces tal cantidad de inmediatas conexiones mentales se generarán. Todas ellas se establecerán como verdades absolutas salvo prueba en contra y servirán como base para futuras actuaciones, premisas, comportamientos y relaciones en la vida social.

Una vez asumido que el bandista actúa en su comportamiento cotidiano etiquetando, que esto conlleva presunciones y conexiones absurdas, y que se mueve en parámetros de rentabilidad y comodidad (es decir que para tener claro a qué bando pertenece cada uno -algo que necesita para vivir y una premisa de la que parte en su concepción de la vida y las relaciones sociales- nos etiqueta y saca de esos clichés conclusiones por conexión a las que llamamos tópicos, prejuicios o presunciones), podemos entrar en detalles.

La técnica de establecer esas presunciones a través de la que el bandista se ahorra mas tiempo es la del ETIQUETADO POR PROFESIÓN.



¿Os habéis fijado la enfermiza necesidad que tienen algunas personas de saber en qué trabajan los que le rodean, cual es su profesión o cómo se ganan la vida? (O mejor ¿Cuanto ganan?)
¿Y la de presunciones que establecen sobre este hecho una vez que lo saben?

Responde a dos razones principalmente:
a) Ahorrarse un tiempo precioso en las relaciones sociales.
b) Poder compararse.

A) Una vez que el bandista sabe que alguien es en su vida profesional profesor de universidad, abogado, arquitecto, médico, carnicero, informático, consultor o ingeniero.. ya presume gran cantidad de tópicos y asume que por tanto es de los suyos o no. De ello deriva una forma de tratarle (familiaridad, respeto, admiración, veneración, desprecio, distancia, interés..). Establece la conexión y el prejuicio de una cierta situación económica, unas ideas políticas, unas opiniones en ciertos aspectos. Y así puede presumir de conocerle sin haber cruzado con él o ella jamás una sola palabra.
Por eso cuando alguien se sale de esa norma que él ha presumido el bandista se siente descabalgado y hasta socialmente ofendido (eso no es propio de "médicos", por ejemplo). Si se es abogado hay que aceptar todo lo que ello conlleva en la vida social, cada uno debe saber cual es su sitio en la vida, etc.

Esto explica que las profesiones clásicas y los tópicos que llevan aparejadas sean una gran ayuda para el bandista. Las personas que tienen una ocupación que no puede rápidamente abarcarse con un nombre profesional clásico sino que ante la pregunta ¿Tú a que te dedicas? han de describirse con una o varias frases, suponen para el bandista un obstáculo infranqueable, una incógnita y un misterio insondable por la dificultad para etiquetar. Así que terminan siendo simplificadas por el bandista a términos comprensibles para él (¡ah! Escritor) y que puedan ser conectados a tópicos que presumir (bohemio, sin un duro, intelectualoide, de izquierdas y si me apuras hasta un poco perroflauta.) o son sospechosas de querer ocultar algo (generalmente para alguno de ellos no tener un duro y trabajar a salto de mata en lo que vaya saliendo).

B) En este marco las interactuaciones entre los individuos se entienden como una competición. Para los que ven la vida así el objetivo vital es ganar ese particular concurso. 

Se puede reconocer a estas personas porque son las que en el ascensor “se comparan” con los demás. De un solo vistazo determinan rango, estatus, nivel social, económico, formación académica.. y establecen cuál de los dos lobos ha de agachar la cola. Para estos individuos el paraíso tiene el aspecto de una fiesta de reencuentro de antiguos alumnos en la que antes de entrar se memorizan las marcas de los coches aparcados a la puerta y hay un cierto acuerdo tácito para preguntarte a qué te dedicas y cuanto ganas o para inspeccionar cómo de atractiva es tu pareja. La vida es un escaparate de éxito o fracaso social o económico en el que curiosamente a nadie interesa si el otro es feliz o no. Siempre me maravilló la habilidad que tienen para hacerlo incluso en una piscina donde las pistas son menores. Hasta que averigüé dos cosas:
a)  Para ellos/as es tan importante la información en base a la cual determinan estas jerarquías que dedican gran parte de su vida a obtenerla para poder aplicarla en el momento adecuado (son los chismosos y los cotillas. Los que coleccionan datos sobre los demás).
b)  Mucha gente juega a ese juego con lo que se presta al mismo. Es una especie de círculo vicioso, no solo una “enfermedad” individual. Los jugadores se necesitan entre ellos.

Para este perfil de personas el enemigo no es el otro jugador, sino quien no quiere jugar a ese juego absurdo y no necesita compararse con nadie. A este es al que hay que vencer (haciéndole de los suyos) y si no se deja, apartarle por disidente. La licencia para “agredir” al “resistente” en este ámbito es la justificación para la discriminación social. Tachar de raro al que no quiere jugar. Por suerte cada vez son más estos “no jugadores”.

Por estas razones el bandista prefiere un mundo de médicos, albañiles, maestros, militares, ingenieros.. en que todos estemos correctamente clasificados y aceptemos además las enfermizas conexiones que se suponen que en las demás facetas aparte de la profesional, un oficio debe llevar aparejadas. Ello hace mas fácil entender el mundo y la sociedad y produce disgusto cuando alguien no cumple lo que se espera de ella y de su categoría.

Siempre me ha maravillado la gente que la primera pregunta que hace cuando te les presentan es ¿En qué trabajas? y lo reservados que somos a veces ante la pregunta que debería ser más natural ¿Cómo te va? o ¿Cómo estás?. Nos resulta mas sencillo decir cual es nuestra profesión para ser inmediatamente clasificados por una presunción de estatus que hablar de quienes somos en realidad y qué sentimos.

Voy a empezar a responder cuando me pregunten ¿Tú que eres? con respuestas que me definen más que mi trabajo como: alto, bueno, agnóstico, mal cocinero, honrado, curioso, padre, librepensador, hijo, coleccionista, lector, marido, buscador, aficionado a rutear en moto, etc.. 

..para evitar el ridículo de tener que corregir: 
- PESCADEROOO .. 
- NO. MAYORISTA.